El regalo perfecto

cervezas de regalo

cervezas de regalo, originally uploaded by sulaco_rm.

Solo los amigos de verdad te llegan a conocer lo suficiente para saber lo que te tienen que dar. Yo soy uno de esos casos extremos en los que el regalo equivocado se me puede ver perfectamente en la cara, el disgusto aflora a la superficie en unos instantes y no me da ni tiempo ni ganas de recomponer la fachada y fingir con lo que cuando alguien no acierta, le termina sabiendo a jarabe de ricino. Ya comenté el lunes que el fin de semana hubo una de esas Cenas de invierno en casa con un montón de comida, veintipico velas encendidas, una atmósfera Gezellig y unas horas de tertulia, cachondeo y comida y más comida. La tradición local manda que la gente que te viene a ver no lo haga con las manos vacías. Ya todo mi círculo de confianza en peso sabe que traerme flores es UN ERROR y que tres o cuatro segundos después de que se hayan ido las tiraré a la basura porque me gusta verlas en los jardines, no en jarrones. También han aprendido que regalarme vino es OFENDERME ya que no me gusta y me da dolor de cabeza y el único escenario aceptable para traer vino a mi casa es porque se lo piensan beber, ya que yo me niego a comprar para servir a las visitas. Por lo tanto, los regalos son siempre cosas que me pueden gustar, como revistas de recetas de cocina italianas, libros de recetas de cocinas holandeses, asiáticos o de otros lugares, guías de viaje a destinos de los que he hablado, o CERVEZA. Una de las parejas que vino el sábado optó por este último presente y fueron a una tienda especializada en la venta de ese jugo celestial, un lugar en el que tranquilamente pueden tener unos ciento cincuenta tipos de cerveza. El Moreno y un servidor vamos a una de cuando en cuando y es llegar al umbral de la puerta y ya se nos pone morcillona de puro gusto y nos perdemos entre las estanterías, viendo las distintas marcas y los tipos de cerveza que tienen de las mismas. De entre todas las cervezas que se producen en el universo, hasta el más lerdo de mis amigotes sabe que la Erdinger está en lo más alto del podio, es mi cerveza favorita desde mucho antes de emigrar a los Países Bajos. Curiosamente, nunca la he mencionado en la serie sobre cerveza, así que un día de estos omitiré esa falta. Por tener, tengo un abrebotellas con el escudo de ellos, tengo camiseta, tengo un juego de seis vasos repartidos entre Holanda y Gran Canaria y es raro el día en que en mi nevera no hay al menos una. Por eso mis amigos la eligieron como una de las dos cervezas que me querían regalar. La otra fue la Duvel, otra cerveza que se me ha pasado comentar y que tomo mucho en invierno, sobre todo porque al Rubio le fascina. Fue la elegida para celebrar mi cumpleaños en su casa.

En la tienda en la que compraron las cervezas venden unas bolsas de tela especiales con ocho compartimientos, un sistema PERFECTO para transportar una cantidad de cerveza ideal para dos personas. En un regalo es tan importante el continente, en este caso la práctica bolsa para llevar cervezas como el contenido, cuatro Erdinger y cuatro Duvel. Cuando vieron mi cara de felicidad absoluta al dármelas supieron que habían elegido bien. A estos los vuelvo a invitar a mi casa en un par de meses.

7 opiniones en “El regalo perfecto”

  1. Yo de vosotros, Genín y Jc no sacaría el tema, yo lo hice hace tiempo y me soltó algo así como “cuando alguien sale del círculo de confianza, borro, anulo y punto pelota, y lo hago MUY FACILMENTE”. Fin de la cita.

  2. Virtuditas, creo recordar que tu solicitud de información entraba más bien en la categoría de corrillo de verduleras. Ciertamente, yo miro hacia adelante y siempre he tenido claro que extender una amistad un segundo más allá del necesario es una pérdida de mi finito tiempo. Si hacemos la lista completa de todos los que se han caído del círculo de confianza, tenemos para llenar dos folios por las dos caras. Ahora que lo pienso, el Niño sale más a menudo en conversaciones con los amigos presentes, aunque mi amigo Sergio mencionó a la aludida el otro día cuando hablábamos por el esquipe.

  3. Yo echo de menos al chino… daba mucho juego. Esos regalos épicos ya están por lo menos en la wikipedia. Un monstruo.

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