El último desafío – The Last Stand

The Last StandJamás se dirá que yo tengo prejuicios cuando se trata del cine. Espérate, mejor nos olvidamos de eso ya que si los tengo, se me olvida que no voy ni muerto a ver una película de la Saga de los Julandrillos, con o sin anillo, porque detesto las novelas del fundamentalista católico que las escribió y porque el cine de Peter Jackson me parece insulso y únicamente a disposición de los efectos especiales. Bueno, como el cine de acción sí que me gusta, hace un par de semanas fui a ver el regreso al género como protagonista absoluto de Arnold Schwarzenegger, el cual parece que se tomó unos años alejado del cine para tener hijos con la mucama y dirigir un estado o algo parecido. La película se llama The Last Stand y en España se estrenó a comienzos de febrero con el título de El último desafío.

Un julay reparte candela acompañado de sus amigos frikis

Schwarzenegger es el sheriff de un villorrio en la frontera con México y allí vive feliz y contento rodeado de una pandilla de inútiles. Un fin de semana en el que no debería pasar nada la cosa se tuerce cuando una banda se planta en el pueblo para preparar la llegada de un capo de la droga que pasará por este pueblo en su huida de los Estados Unidos. Lo que no sabe el pollaboba es que Schwarzenegger le va a estar esperando y le dará un recibimiento épico.

Hay una cosa que me sacó de quicio en esta película y fue la voz de Eduardo Noriega. No sé si lo doblaron al inglés o el mismo se dobló pero lo que se oía y como se movían sus labios no coincidía y además su voz no me resultaba familiar y eso me jodió todas sus escenas. Aparte de eso, no me pareció un malo de esos que merecen la pena y al ser tan blandengue, la película pierde algo. Schwarzenegger va a lo suyo, que no es otra cosa que mover ese cuerpo enorme, decir frases que mayormente constan de una o como máximo dos palabras y echar miradas asesinas. Se parodia a sí mismo y parece reírse de sus años como político, lo cual le viene muy bien. Ya está algo mayor para ir por ahí de chulo mamporrero pero aún tiene un punto cuando lo enfrentan a una nenaza como Noriega. El guión es flojísimo y solo lo salva que las escenas de acción son brutales y hay violencia a destajo para calmar a los espectadores. Me fascina la precisión que tienen disparando algunos en unos momentos y lo jodidamente malos que son en otros, sobre todo cuando una chama acarajotada se pasea por en medio de un campo de batalla sin que aparentemente nadie le pueda pegar un tiro y después un retaco feo y con sangre de orco se mueve dos milímetros y casi lo acribillan a balazos. En fin, este no es cine de pensar sino de reírte, aullar y disfrutar y a eso fuimos al cine. Está bien pero no lograron crear algo memorable.

Si sigue en cartelera supongo que la habrán visto todos y cada uno de los miembros del Clan de los Orcos. Para los demás, esto se puede ver perfectamente cuando la pasen por la tele.

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