Mi vida en Hilversum

Ya estoy a menos de cuarenta y ocho horas para ser el propietario de una vivienda en los Países Bajos. Miro a mi alrededor, en mi apartamento de treinta y cinco metros cuadrados y solo veo cajas, espacios vacíos y cosas desmontadas. Ahora sé que odio las mudanzas porque son deprimentes y revuelven cosas que uno no quiere agitar.

Llegué a Hilversum en Julio del año 2000, concretamente el 1 de Julio. Hacia mediados de ese mes alquilé el apartamento en el que vivo, sin muebles y tras una redada en Ikea, compré de lo malo lo peor y de lo peor lo más barato. Siempre pensé que en un par de años volvería a casa y que no merecía la pena el cargarme de cosas que después no me podría llevar. Esos dos años se extendieron a tres, luego a cuatro y finalmente asumí que me quedaría en este país por bastante tiempo, básicamente porque aquí si se valora mi trabajo, se me paga lo que me merezco y estoy en un ambiente laboral impensable en mi tierra, lugar que parece condenado a ser las playas de Europa y en donde todo lo que no sea sol y playa no se valora o directamente no tiene cabida.

En estos momentos soy un ingeniero altamente especializado en software de gestión. Analizo problemas, los aislo y en colaboración con los equipos de desarrollo encontramos soluciones. En otras ocasiones descubro errores de configuración y los reparo en el instante. Hablo cada día con gente de más de veinticinco países. Tras dos años me convertí en el responsable de producto de varias líneas de software, cargo que habitualmente estaba reservado para tipos con años en la empresa y con un profundo conocimiento de la arquitectura de nuestro software. Hoy por hoy no solo soy responsable de un producto, sino que estoy a cargo de ocho de ellos. Hay cuatro responsables más y todos ellos llevan un único producto. He roto todas las barreras que me han puesto y he salido siempre airoso. Como responsable de estos productos estoy involucrado en el proceso de gestación de nuevas versiones desde el comienzo del ciclo del software hasta que llega al cliente. Asesoro a los canales de venta y todos saben que la palabra del único español que queda en los cuarteles generales de nuestra división va a misa. Esta es mi vida laboral, que al menos por ahora no muestra señales de que vaya a cambiar.

En estos cinco años largos Hilversum se me ha metido en la sangre. Una pequeña ciudad de ochenta mil habitantes situada a veinticinco minutos en tren del centro de Ámsterdam, a quince minutos del centro de Utrecht, a cuarenta minutos del aeropuerto más laureado de Europa. Conozco casi todos los rincones de esta mi ciudad. Me paran por la calle y me preguntan por sitios y no dudo ni un instante al dar indicaciones. Conozco un montón de gente en el mercado, en las tiendas, en el cine (en donde soy el cliente número uno). Gran parte de mi universo es esta ciudad preciosa. Voy todos los días a trabajar en bicicleta, paseo por los bosques que nos rodean, hago fotos continuamente en esas impresionantes reservas naturales, me pierdo por sus veredas y siempre vuelvo a casa sudoroso y feliz, a mi casa.

Voy a dejar atrás un montón de años increíbles, un montón de gente encantadora que se han cruzado en mi camino y han entrado a formar parte de mis historias. En Hilversum conocí a mi amigo holandés, al chino, al turco, a la peruana y a un montón de españoles que ya se han ido. Los sábados cuando recorro las calles peatonales del centro haciendo la compra no es raro verme en alguna calle hablando con conocidos, saludando a gente. Formo parte de la parroquia de varios bares en donde me ven llegar y ya saben lo que voy a pedir. Todo esto quedará atrás el sábado cuando me mude.

Sé perfectamente que tendré una estupenda casa en un buen barrio y que de alguna manera volveré a reconstruir mi red de conocidos, que dentro de unos años en Utrecht tendré los mismos vínculos que tengo aquí y ahora. Pero eso no me consuela. El sábado cerraré un capítulo de mi vida y comenzaré otro en una página en blanco. El lunes volveré a la ciudad, pero lo haré como trabajador que sólo viene a pasar ocho horas en la oficina. Ni es lo mismo ni es igual. El lunes tras el trabajo me quedaré para ir al cine aquí, con mis amigos, a la sesión de preestrenos que solemos acudir. Cuando acabe la película y mientras los demás se van a casa andando yo tendré que coger el tren y volver a mi nueva casa, mirando por las ventanas mientras mi antigua ciudad queda atrás. La vida es un lento río que fluye sin pausa y una vez has pasado por un sitio no vuelves a visitarlo. El río de mi vida está apunto de salir de esta etapa y sólo Dios sabe lo que encontraré en la próxima.

Arbol nevadoNieve en HilversumNieve en HavenstraatAtardecer en HilversumIglesia de San Victor
Bicicletas en HilversumToleranciaAnna's HoeveOude HavenHilversum bajo mis ojos

7 opiniones en “Mi vida en Hilversum”

  1. “Mi vida en Hilversum”, tu relato es de lo más emocionante, hasta se ma ha saltado una lagrimita, pero seguro que en tu nueva etapa estarás igual o más feliz y conociéndote, amigos no te faltarán.

  2. Demonios…. eso si que es superación y sacrificio… Mis mas sinceras felicitaciones. Por cierto… Si nesecitas un criado atento, se cocinar limpiar y no mancho mucho… 🙂 [nesecito salir de canarias! xD]

  3. jo cuanta gente dándote coba… pues yo creo que te lo vas a pasar genial… que todo forma parte de nuestra vida y que claro que lo echarás de menos, pero podrás vivir con ello, y encontrarás nuevos retos y oportunidades en otros lugares. Disfruta lo que tienes, para que cuando llegue yo esté limpito.

  4. Kike, ya he comprado los aperos de limpieza para los que visiten. Ya puedes darme coba si no quieres aprender finalmente a usarlos.
    Muad did: salir de las Canarias es fácil. Lo difícil es volver con un trabajo digno y no siguiendo la regla de los 900 euros.

  5. Mucha suerte…

    Piensa que simplemente es un cambio, y que siempre tienes Hilversum a tiro de piedra si te entra la morriña.

    Utrecht tambien es una ciudad preciosa y seguro que sabes disfrutarla tanto como disfrutaste Hilversum.

    Besos y que la mudanza sea leve

  6. Pues: mudanza completada. Creo que el relato saldrá esta noche. Como aún no tengo internet lo tengo todo escrito y lo iré preparando para que vaya saliendo por tandas. Si no sale hoy, saldrá mañana.

Comentarios cerrados.