Onze Jongens

Onze JongensEsta mañana me fui para Amsterdam para hacerme una sesión triple en la que la película interesante era la segunda pero que aproveché para rellenar con otras dos. A las doce de la mañana de un domingo y con el recochineo del que controla las entradas en el cine, entré a ver mi primera película del año y que me ha hecho replantearme lo de cine es cine y es posible que a partir de ahora me salte algunas películas porque ya de entrada se sabe que no van a aportar nada a mi vida y seguramente ensucian mi karma con mal yu-yu. La película se llama Onze Jongens, el poster ya de una idea de lo que era y dicen que se ha hecho un concurso internacional para ponerle un título y tratar de venderla de puertas afueras y el ganador fue el título de truscoluña no es nación.

Un julay se medio-despelota para mojar con una friki

Un juan-layna holandés vuelve a Holanda después de estar en una plataforma petrolífera y trata de recuperar el contacto con el hijo que nunca quiso. Tras una sesión de trabajo patética se le ocurre la idea de calentar coños haciendo striptease y acaba formando un grupo con sus compañeros de trabajo y el chancho de su amigo. Sus vidas se complicarán, le cogerá cariño al niño, se encoñará de una pava y un montón de hembras se cogerán unas calenturas que no veas.

Esto es básicamente un refrito de Magic Mike y similares pero holandés. Los primeros setenta minutos de películas no tienen realmente un guión claro, son sencillamente una secuencia de escenas de despedidas de solteras y cumpleaños en las que los tíos no enseñan nada, se revuelcan y retuercen en el suelo y pegan paquete contra un montón de chamas desarretadas y al parecer eso es cine y las veinte tías que estaban por detrás de mi no dejaban de mojar el suelo del cine con flujos vaginales y mandaban mensajes pidiendo hora para hacerse las uñas porque con tanta fricción se las dejaron allí. Realmente no se puede decir nada más de esa parte y lo más increíble fue leer en un periódico una entrevista con Jim Bakkum en la que él decía que no es normal lo que hacen las pavas en estas películas, por Dios, es que me da la razón porque yo tampoco lo entiendo. No es pornografía y lo de ver a un grupo de tíos haciendo de polis, bomberos y obreros es viejuno, que eso ya lo hacían los Village People el milenio pasado. En la última media hora de película la cosa mejora un poco, con drama y sin despelotes. Ahí por fin la gente empieza a actuar y las chamas en el cine se aburren. Aún así, no llega ni de lejos al aprobado.

Creo que la están intentando vender en el extranjero pero ni es cine para los miembros del Clan de los Orcos ni para los sub-intelectuales con GafaPasta aunque en ambos casos, sus hembras seguro que se privan todas. Como decían aquellos que no eran ni de coña truscolanes, NUNCA MAIS.

03/10

2 opiniones en “Onze Jongens”

  1. No me digas que te vas a saltar alguna peli, ya era hora hijo, que te va a dar un algo con tanta peli mala.

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