Uno u otro camino

Tener un cerebro retorcido y maquiavélico en una testa un pelín más pequeña que la de los kabezudos koreanos de m… tiene sus más y sus menos. El cerebro se recalienta y en lugar de seguir los conocidos y tradicionales senderos de pensamiento se evade hacia otros más inútiles y definitivamente desquiciados. Cuando estuve en Gran Canaria durante las navidades iba, por supuestísimo, todos los días a la playa a tomar el sol, recargar energía, derrochar melanina y de paso caminar al menos una hora y media para quemar cualquier residuo de grasa que se intentaba alojar en mi sacrosanto cuerpo. El ejercicio me servía también para no perder la forma lograda a base de caminatas, bicicleta y patinaje de velocidad sobre hielo ya que nosotros los auténticos deportistas de élite nos lo curramos así y no elegimos el camino fácil de las transfusiones, chuletones y hormonas como hacen todos los ciclistas conocidos y muchos otros deportistas. En una de esas caminatas mi cerebro se atrofió del todo y se me ocurrió que en realidad solo hay dos formas de guiar tu vida. Una sencilla y directa y la otra algo más complicada por aquello de la incertidumbre, pero para mí igualmente sencilla. Si durante tu infancia te adoctrinaron como a mí en la secta katódica y de los presuntos tocadores de niños, recordarás que ponían mucho énfasis en eso del Reino de los Cielos y en como eran muchos los llamados y poco los elegidos y yo desde pequeño miraba a la monja Ana María que era la que nos lavaba el tarro y me rebelaba pensando que si en el reino ese de los cojones todas las elegidas eran como ella aquello debe ser lo que nosotros conocemos como Portugal porque anda que no tenía un bigotón ni nada la tía.

Para seguir el camino fácil lo único que tienes que hacer es prestar atención y seguir las huellas que van dejando los que van por delante de ti. No hay más. Es lo que hace la mayoría. Buscas el sendero que te gusta y vas por el mismo hasta llegar a algún lugar, con suerte el que tú esperabas

El camino difícil es en realidad tan fácil como el otro. La única diferencia es que no hay sendero, lo creas tú mientras avanzas por el mismo y cada paso puede desvelar alguna sorpresa. La mecánica es la misma, das los mismos pasos, avanzas de la misma manera, la velocidad es la misma y la única diferencia es que si no te gusta lo que te encuentras al frente, giras y buscas una alternativa, inmediatamente, sin dilaciones.

Esto se puede aplicar a todo. Ya sé que es más cómodo ser borrego y limitarte a seguir por donde te indican pero a ver si vamos despertando y comenzamos a abrir nuevos caminos. No tengas miedo a encontrar tu propio camino ….

6 opiniones en “Uno u otro camino”

  1. ¡Menos mal!…Creía que la única que estaba “piradilla” era yo. Ahora me siento mucho más acompañada.
    Es curioso: Has escrito, en esta entrada, frases que yo he repetido (y sigo repitiendo) hasta la saciedad (y, encima, con casi las mismas palabras). Incluso lo de la monja…(que en mi caso, se llamaba Dolores; y además de tener bigotón, medía 2 metros).
    Me ha gustado el símil en video.

  2. Es curioso, es lo que he hecho durante toda mi puñetera vida, incluso lo sigo haciendo en la recta final que vivo con pasión y curiosidad infinitas…
    Esa manera de pensar te ha conducido a dónde estás, me alegro mucho por ti!
    Salud

  3. huitten, hay un grado más profundo en el símil ya que las huellas en la arena las borra el agua y de la misma manera, esos que creen que siguen el sendero correcto puede que descubran que cuando lo van a volver a seguir ya no existe. Me dio pereza seguir con el texto ya que hay que dejar que la gente piense un poquito, aunque solo sea lo mínimo …

    Genín, o sea que somos tres. Tú, huitten y yo.

  4. Genín: A cualquier edad se hace camino; cada día se puede dejar huella.
    Después de tu comentario, y del de Sulaco, me ha dado por pensar: ¿Cómo sería un camino hecho, al mismo tiempo, por 3 generaciones distintas?…(como sería en este caso). Y lo que he imaginado…es que sería un camino muy, pero que muy, interesante.

  5. Huitten, si claro, tienes razón, pero es que yo tengo los caminos hechos y me da mucha pereza hacer nuevos…
    Ya sabes, por aquello del convento…jajaja
    Pero a vosotros no os queda mas remedio, yo puedo permitirme el lujo de ser perezoso y ejercer.
    Besos y salud

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