ADN

Las tres letras que usé ayer para hablar de ciertos NDA me sirven para reordenarlas o leerlas del revés y tenemos ADN, palabra que algunos recordamos de la época del instituto cuando nos obligaban a memorizar que es la abreviatura por Ácido desoxirribonucleico, que no es el típico ácido que echa un macho hindú a su hembra a la cara cuando ella no se quiere despatarrar sino que contiene las instrucciones genéticas usadas en el desarrollo y funcionamiento de todos los organismos vivos, algunos virus y por degracia, cuando se corrompe y caduca, resulta en los truscolanes, esa chusma y gentuza que no es nación y que habría que exterminar y erradicar de éste y cualquier otro universo conocido o por conocer.

Como el cóctel este es el que hace que unos seamos el Elegido, The Chosen One o de Uitverkorene, según me queráis llamar y otros seáis los rastreros que os empeñáis en arruinar mis mañanas por no vaciar MI LISTA DE DESEOS y como estamos en agosto y aquí no entra ni el Tote, hoy voy a hacer una lista de cosas que no fueron grabadas en mi ADN:

  • Paciencia con el prójimo: Lo tengo claro y hasta clarísimo. Estoy rodeado de gente que parece que no capta los conceptos ni aunque se lo repitas cantando quince veces. Mi paciencia es muy escasa y se agota rapidísimo. En este mismo grupo, me pueden los que pudiendo hacer algo en veinte segundos, tardan cuatro minutos para acabar la tarea.
  • Mirar a los ojos: el día que las pavas lleven las bragas (o no las lleven) en la cara, lo haré. Mientras tanto y sabiendo que un diez por ciento se acaloran y no se cubren, yo seguiré yendo en bicicleta con mi vista enfocada en los alrededores del chumino
  • Capturar conocimiento: Yo soy de los que cuelgan de la rama de los gandules en el árbol de la vida y considero que si puedo explicar a alguien como hacer algo de manera mejor, lo hago. No entiendo a esos que preservan el conocimiento para evitar ser despedidos. Además, en base a haber estado en la lista en catorce ocasiones y no haber sido despedido nunca pese a estar entre los candidatos favoritos de todos mis colegas de la oficina, parece que mi sistema funciona mucho mejor que el de los que ya no están y cuyo sagrado conocimiento se perdió en el vacío de las cosas inútiles.
  • La hipocresía: Lo de ser hipócrita sí que se les olvidó echarme un poco y si no, que se lo pregunten a algunas amigas que estando encochinadas y como bostas me preguntan para saber cómo las veo y mi respuesta las decepciona porque todo el mundo alaba sus inútiles dietas y yo parece que soy el único que noto las lorzas esas que les cuelgan por los lados y que parecen restos de chalecos salvavidas.
  • La diplomacia: Algunos alucinan con la manera directa que tengo de decir las cosas. Yo no cuento una historia de dos horas para al final sugerir al julay de turno que es un puto inútil y se merece que se le casen todas sus hijas con trusolanes. Yo empiezo la frase diciéndoselo y nos ahorramos dos horitas que prefiero gastar en tomar café con los colegas o en navegar por Internet o en el caso de que las dos actividades anteriores no sean posibles, en trabajar.
  • La vestimenta formal: Mira que me insinúan que es poco profesional que venga a trabajar en camiseta y con vaqueros rotos por el culete o con polos tan quemados que han ganado otros colores en la lavadora después de perder los suyos. Lo tengo claro, la ropa no es lo que hace que sea jodidamente eficiente en mi trabajo y si a alguno no le gusta, que coja un destornillador y se lo clave en las dos córneas y así ya no me verá más.
  • El gregarismo: Esto es una incongruencia absoluta ya que todos me ponen en el equipo de los sociables y todo el mundo me ve como la viva imagen de las personas que tienen que estar rodeadas en cada instante de un grupo. Pues va a ser que no. Disfruto enormemente los extensos periodos de tiempo en los que no hablo con nadie, no trato con nadie y estoy a mi bola. Son momentos de calidad de vida.
  • La lealtad a las marcas: Conmigo las compañías eléctricas, telefónicas, de Internet y de cualquier otro tipo de mercado en el que haya variedad tienen que tener claro que mi lealtad se agota en el momento mismo en el que concluye la promoción y que no tengo ningún tipo de problemas en dar los pasos para traicionarlos y saltar de barco. Buena constancia de ello la dan los más de diez cambios de operador móvil en quince años (con nuevos números en todos ellos), los prácticamente anuales cambios de proveedor de ADSL o cable y los cambios anuales de proveedor de energía eléctrica y de gas.

Y una vez más, un nuevo éxito con otra anotación insubstancial y vulgar para las noches de verano …

Por sulaco

Maximus Julayus

2 comentarios

  1. Solo una pequeña observación, dudo mucho que si un tipo se mete un destornillador en una córnea le quede humor para metérselo en la otra… 🙂
    A mi no me parece insustancial, muy al contrario, luego podrás decir, “el que avisa no es traidor” aunque en realidad se te ve el plumero en cada palabra que escribes, cosa que nunca tratas de disimular, es marca de la casa y es lo que te proporciona un cierto encanto, sobre todo con las tias… 🙂
    Salud
    Salud

  2. Dudo mucho que esas que esperan que admire lo delgadas que al parecer se ven con sus espejos deformados se alegren cuando les confirmo que están como bostas desbaratadas.

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