Agentes 355 – The 355

Con el buenismo de hoy en día, o quizás más bien habría que decir con el coñismo de esta década, alguien pensó que lo lógico era hacer una peli de acción de portadoras de hachazo y que los machos y hasta las hembras irían en manada a verlas al cine porque esto es lo que tiene esta década, que estas cosas hechas así con tanto buenismo es lo que todos queremos y no pueden fallar. Parece que se han estampado contra el muro de la indiferencia y The 355, que es el título de la peli, seguramente será la primera y la última del tema. En España se estrenó a finales de enero como Agentes 355, que no se sabe muy bien si con ese número tienen licencia para fornicar o solo para comprar zapatos en un mercadillo de gitanos.

Un puñado de julays están hasta la pipa del coño de ser ninguneadas y se proponen salvar al mundo y hasta el universo de todos sus males sin chimpunear.

Resulta que en una operación en París algo sale mal y una especie de cutre-arma que puede hacer de todo y que inventó el hijo de un narcotraficante colombiano entre las esnifadas de rayas de coca y para recuperar el arma se juntan varias agentes secretas, tenemos la gringa, la paya, que dice ser colombiana pero con un cutre acento porque es española, la china, la rottenmayer alemana y una negra británica y bollera, que es que no te pueden caer más desgracias encima. Las cinco pavas estas además se van a Marruecos, país mundialmente conocido por los grandes avances de las hembras y acaban emburcadas desde la coronilla hasta los ñoños pasando por el piporro porque allí con menos ropa te detienen. Supuestamente están buscando el arma esa tan dañina, que es un programa y de alguna manera, llegarán a la China, que al parecer el arma se vendía en una de esas tiendas de allí que tanto nos gustan para comprar cosas a un leuro. O algo así.

Por cada escena en la que resulta creíble que estas pavas pueden ser agentes secretos cañeros y que reparten hostias con más precisión que un presunto tocador de niños tenemos cinco escenas patéticas de las pavas mostrando sus cuerpos sin pudor alguno pero con ropa, que al parecer, de lo que se trataba la liberación era de ponerse zapatos de tacón de punta de alfiler y trajes hechos con retales minúsculos para demostrar sus grandes habilidades como hembras. La película carece de ritmo, la trama es pésima y esto al final se ve como una copia de buenísimas películas de agentes secretos de verdad que travestieron y fracasaron en el intento. Casi que habría sido mejor poner a cinco hembras de esas transexuales, de las que van a las competiciones deportivas y les dan un repaso que no veas a las portadoras nativas de coños y hacer que esos cinco tíos vestidos de tías se pusieran minifaldas y zapatos de tacón de aguja. Lo de Penelope Cruz con el acento colombiano debería ser denunciado al Tribunal Penal de la Haya, eso es un crimen de guarra y de guerra pero que seguro.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos o un sub-intelectual con GafaPasta, esta es una de esas que ambos grupos deberías evitar a toda costa y dejad que los cines se llenen de hembras con pelo-fregona como aquella truscolana de la que decían que apestaba que no veas porque no se lavaba el coño desde que nació y acabó autoexiliada en Suiza y esperemos que se quede allí hasta el fin del mundo suizo.

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Categorizado como Cine

Por sulaco

Maximus Julayus

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