Con retraso es siempre peor

Si alguien pensaba que cuando la pandemia nos diera un respiro las cosas volverían a ser igual que antes, ese julay es merece un baño en ácido sulfúrico para acabar con su estupidez. Mi regreso desde Gran Canaria a los Países Bajos fue muy interesante. Con las máscaras suprimidas en todos lados en España excepto en el transporte público, salí de la keli de mi madre con mi mochila con diez kilos de comida y una bolsa pequeña con otras cosas. Fui a la estación de guaguas del Parque Santa Catalina y allí esperé a que saliera la guagua directa al aeropuerto, que no es tan directa ya que hace unas pocas paradas en la ciudad. Entre los que nos metimos le petamos el compartimiento de carga que hay debajo. Ya en la cola el hombre le tuvo que decir a un guiri que sin máscara no entraba en la guagua, así que se la puso y una vez sentado, se la colocó para proteger la mandíbula, que es el punto por el que te ataca el virus truscolán y podemita. En la otra estación de guaguas de la ciudad, la de San Telmo, la gente tuvo que poner sus maletas del otro lado y eso como que les confunde y provoca que tarden el triple de tiempo. Ya finalmente en ruta, llegamos al aeropuerto sin más contratiempos.

El aeropuerto era un lugar extraño, ya que no se considera un sitio de transporte público, así que puedes andar por él sin máscara y solo te obligan a ponértela en el momento de entrar al avión. Pasé el descontrol de inseguridad y al parecer los chorizos de teror no son líquidos cuando los llevo en su forma tradicional, porque si los llevas en tarrina de untar sí se consideran líquidos dependiendo del que te controla. A mí lo que más terror me da es el atún, que antes las latas eran latas de verdad y ahora tienen esa tapa de platina o algo así que seguro que por los rayos equis-y-griega-y-zeta se tiene que ver chungo. Después del control, me compré mi botella de agua a un leuro y me senté a esperar el vuelo.

Según el programa de buelin en mi telefonino, el avión tenía un retraso del copón. A la hora del embarque no dijeron nada y un rato más tarde, finalmente, lo anunciaron y como éramos pocos, entramos rápido, aunque eso sí, buelin nos sienta a todos juntitos al final sin dejar huecos a menos que pagues, que a ellos la pandemia truscolana y podemita no les importa. El avión iba tan vacío que después se marchó toda la gente a otras filas y nos distribuimos por el avión. El piloto anunció que el aeropuerto de Schiphol estaba colapsado, de nuevo y que no le daban autorización para despegar hasta dentro de una hora más tarde, pero que si estábamos con las puertas cerradas, podía rogar y suplicar por un adelanto, que en realidad llegó cuarenta y cinco minutos después de la hora de despegue. Esta vez no había una gasificadora cerca de mí y el viaje fue tranquilo, viendo episodios de series y jugando con el aiPá. Al llegar, el aeropuerto estaba realmente petao de gente, porque en los Países Bajos esta y la próxima semana son de vacaciones escolares, que aquí la semana Santa se la pasan por el forro y después de dos años, parece que todo el mundo ha decidido salir del país. Como no tenía que recoger maleta, fui directo a la estación y pillé el primer tren a Utrecht y una vez allí, busqué mi bicicleta en el mega-aparcamiento y de camino a mi casa, paré en el supermercado para aprovisionarme, ya que casualmente llegué el día de la Koningsnacht, la noche previa al cumpleaños del Rey y en la que se celebran mil y una fiestas de borrachera, que ya veremos cuantos morirán por los desmanes de ayer y hoy, que sobre las nueve me llegó un mensaje al teléfono en el que el ayuntamiento pedía por la gloria del rey que no fuera nadie más al centro de la ciudad porque estaba petadísimo.

Yo, al llegar a mi casa, me cambié y me fui a correr, que no quiero acabar mórbido como otros que no voy a mentar que son muy sensibles.

Por sulaco

Maximus Julayus

7 comentarios

  1. Virtuditas, las que tienen suelen ser italianas u holandesas o de otros países y HAY una diferencia brutal en calidad. La próxima vez que salgas al extranjero, busca un super, compra una lata y llévatela de vuelta para que veas el disgusto que te llevas cuando la abres. Por suerte desde hace un año el lidel está vendiendo latas de atún hechas en Galicia, pero cogen las peores partes del atún para exportar, como con las mandarinas, que aquí dan pena, penita, pena.

  2. Pues generalmente es al contrario con la fruta, el calibre grande lo exportan y el pequeño va para industria o nos lo comemos aquí…
    Salud

  3. lo exportarán a Alemania, a Holanda llegan las peores mandarinas. Las buenas, vienen en menor medida y las venden muchísimo más caras en los supermercados y no siempre las tienen. De otras frutas no tengo ni idea, salvo las fresas, que cuando traen las españolas son muy buenas y personalmente, creo que saben mejor que las de invernadero holandesas.

  4. Como comprenderás no salgo del país y me voy a comprar atún enlatado, y menos siendo gallega… me pegaría mi madre! XD

  5. Pues que sepas que fuera del atún gallego en lata, el resto es muy mediocre, la calidad italiana de las latas es ínfima y del resto mejor no hablar.

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