El vídeo con algunas fotos de mis vacaciones en las Filipinas y comentarios finales

Las últimas semanas el mejor blog sin premios en castellano ha sido un gigantesco diario en el que entre semana narraba día a día los sucesos acontecidos durante mis vacaciones y en los días de fin de semana teníamos cosas relacionadas con el cine. El viaje a las Filipinas resultó en un texto enorme y árido, sin ninguna imagen ya que incluir las susodichas es complicado y algo que prefiero evitar. En paralelo y solo para aquellos que lo quisieron, cada día (o casi cada día), fui mandando un correo electrónico con una o varias fotos y en el que había un resumen de lo que había hecho, correo que además mandaba en cristiano y en inglés a grupos distintos. Además de eso, hice fotos de la comida que algún día entrarán en mi otra bitácora e hice multitud de vídeos que si todo va bien, estarán disponibles la semana que viene.

Al regresar a los Países Bajos y como he hecho en años anteriores, cogí todas las fotos que preseleccioné cada día y con artes mágicas y misteriosas se unieron en orden cronológico y crearon una especie de pase de diapositivas que dura exáctamente lo que que dura la canción Geronimo de la banda australiana Sheppard, la cual descubrí de casualidad uno de los días que visité a mi amigo el Rubio y la cantaban en uno de los concursos esos de la tele con julays que quieren darse la vida padre con el artisteo. La canción, la versión original, acabó en mi lista de Cosas Varias y desde el principio de mis vacaciones más o menos sabía que sería la que aportaría la banda sonora del vídeo que viene a continuación y que también está aquí( solo que el enlace en llutuve solo vale para algunos países):

Filipinas 2015 from Weyland Yutani on Vimeo.

Ahora que he estado en Malasia, Tailandia, Myanmar, Camboya, Vietnam, Indonesia y las Filipinas, las cuales más o menos configuran el sureste de Asia, tengo clarísimo que las Filipinas es el país que más me ha gustado. Por suerte ha sido el último (o el penúltimo, porque me queda Laos, el cual no tiene playa ni mar y le sobran malas carreteras y como que no me llama la atención) y la comparación es más justa. Si hubiese ido a las Filipinas en primer lugar, algunos de los otros habrían sido tremendas decepciones. Entre las cosillas que conviene repetir de este país tenemos que la gente es muy amable, no son pesado, no te acosan como en Tailandia o en Indonesia, te dejan a tu bola y son muy correctos. Todos tienen un buen nivel de inglés, lo cual facilita mucho la vida a los turistas y su idioma está regado de palabras en español, a parte de que las ciudades, calles y demás tienen un exceso de español que nos facilita mucho la vida. La comida en las Filipinas es como un viaje a la cocina de las bisabuelas, con un predominio del cerdo y sus productos y con una bollería que ciertamente heredaron de España y que ha evolucionado y se ha convertido en la mayor sorpresa que me he topado en Asia desde que probé los tartas de huevo en Macao y que fueron el hilo que me llevó a los Pastéis de nata. Sobre las ciudades, decir que tanto Manila como Cebu son lugares deleznables, grandes y paralizados por el tráfico y fueron los únicos sitios en los que había que andar con algo de cuidado. En el resto de lugares, todo era muy seguro y la gente hizo lo que pudo y más para ayudarme cuando busqué ayuda. El país tiene lugares idílicos y por suerte, el turismo llega después de que se hayan creado las reservas y parques nacionales con lo que no sufrirán tantos daños. También los pescadores y la gente local entiende que protegiendo sus recursos en realidad invierten en su progreso y su futuro y aluciné con la limpieza y el cuidado que tienen. Todavía se me pone el vello de punta con la mierda que había en Bali y alrededores, en playas que la gente considera idílicas y que parecen vertederos. Como en casi toda la zona, ir de un lugar a otro toma tiempo y por eso, lo mejor es montar tu ruta en base a los lugares bien comunicados con aeropuertos. Entrar y salir del país por Kuala Lumpur me supuso perder tres días con lo que cuando vuelva (y repetiré), iré directamente y así gano más días para ver cosas allí.

Entre las cosillas esas que te sorprenden tenemos que los taxistas de Manila y Cebu usan el taxímetro (no todos pero una mayoría considerable), que a veces es más barato un taxi que un tricycle porque el colega te pone precio fijo y a menos que regatees te intenta ordeñar como bebé a teta de madre, que hay que pagar una tasa por usar las terminales de autobuses, barcos y aeropuertos y que los precios son distintos y por ejemplo, en Manila no pagué nada en el aeropuerto y en Kalibo me cobraron diez leuros (500 Pesos filipinos) y esa tasa no está incluida en el precio del billete. Decir que no hay problemas para encontrar cerveza u otro tipo de alcohol y que tanto la comida como la bebida tiene precios muy económicos, quizás no tan baratos como en Tailandia, pero aún de risa. Me esperaba enjambres de mosquitos pero no me los topé y en general, creo que este es el país que ni siquiera sabemos que existe y que merece tenerlo en cuenta.

Por sulaco

Maximus Julayus

2 comentarios

  1. Podrias vender este video a Turismo Filipinas, da muchas ganas de ir! Gracias por toda la información de Estolcomo , nos facilitó las cosas aunque no pudimos verlo todo!

  2. Yo, que hace tiempo que disfruto “el reposo del guerrero” después de lo que he aprendido contigo en este viaje no me importaría viajar a Filipinas en absoluto, es mas, me lo estoy pensando, pero tendría que ir con alguien de confianza, solo no me decido a viajar fuera de aquí, cosas de la edad, supongo…. 🙁
    Salud

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