La Purga: Infinita – The Forever Purge

Cuando pienso en mi capacidad para tropezar en el mismo pedrolo una y otra vez, siempre me viene al cabezón la saga de la que forma parte esta película, porque las he visto todas hasta este punto y las cuatro anteriores consiguieron una puntuación de un DOS, con lo que es puro masoquismo. Esas cuatro películas que seguro que os encantaron fueron La noche de las bestias – The Purge, Anarchy: La noche de las bestias – The Purge: Anarchy, Election: La noche de las bestias – The Purge: Election Year y La primera purga: La noche de las bestias – The First Purge y ahora llegamos a una nueva e innecesaria entrega titulada The Forever Purge y que en España se estrenó en julio como La Purga: Infinita.

Un puñado de julays corren pa’llá y pa’cá como mariconas enloquecidas en un campo de pepinos, pero sin chimpún.

Hasta ahora, esta gilipollez se basaba en un día en el que los gringos se dan permiso para matar y se matan entre ellos con gran alegría e ilusión y al llegar la mañana, todos a ignorar el tema hasta el año siguiente, más o menos como Halloween o cualquier otra de las fiestas tontas de esa gente. En esta película, tras la purga esa, resulta que un grupo de julays que seguramente le votan a la rata esa deleznable del Trump deciden que hay que limpiar el país de extranjeros e inmigrantes, al parecer sin ser conscientes que los indios eran los habitantes originales y siguen con la matanza por todas las ciudades, pero en gran escala y comenzando una especie de guerra incivil y la huida masiva de gente a México lindo y querido, precisamente el país del que les vienen muchos de los indeseables.

El tema está agotado desde la primera película y ahora simplemente son pelis de violencia gratuita, cuanto más extrema, mejor. Tenemos siempre esas escenas en las que una hembra follable sufre horrores porque un orco la quiere matar o algo así y ella gime como mula en celo y al final siempre se salva y el malo muere y otros malos se emputan y el ciclo se repite. En este caso hay mucho movimiento entre ciudades, en plan película de carretera pero ni eso ayuda, el formato está agotado y es cansina y ni siquiera las muertes son super-hiper-mega especiales, que cualquier telediario de Telajinco es mucho más ameno. Josh Lucas, del que en un pasado cada vez más lejano pensé que era un buen actor es el que puso la mano para pillar el cheque y nos regala otra mierdosa actuación, ya ni se corta y hace siempre el mismo papel y dudo mucho que esté actuando, sale en pantalla como si fuera un pavo real y se mueve por la misma intentando ocultar las molestias que le produce el tampón que se ha empetado por el orto para quedarse más tieso que una mojama. El resto de los que salen en la peli ni los conocía ni es previsible que los vuelva a ver nunca más en el cine, ya que tenían la pinta de becarios de la actuación que eligieron porque no hay que pagarles nada. Ajolá y algún día enseñen a leer y escribir al guionista para expandir su limitado universo literario y en lo que respecta al director, lo que ha hecho no tiene nombre.

Dado que no hay guión y es solo violencia gratuita (previo pago de la entrada), esto puede funcionar muy bien con los miembros del Clan de los Orcos. Ni de coña es algo para los sub-intelectuales con GafaPasta.

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Categorizado como Cine

Por sulaco

Maximus Julayus

4 comentarios

  1. Te lo confirmo, eres masoquista. Yo intenté ver la primera, desistí y aprendí la lección, lo tuyo es vicio.

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