El último episodio de los vídeos de la inmersión en Lhosfushi (Meduvaru) y preaviso que nos quedan cinco días de inmersión, que espero que sean cienes y cienes de vídeos y después de eso, aburridos vídeos de despegues y aterrizajes hasta regresar a las inmersiones en el Océano Atlántico. La música que acompaña este vídeo es la canción My Love, My Life de ABBA.
Avanzamos entre pececillos de todos los colores imaginables por el fondo marino del agua del mar y vemos una preciosa anémona azul con pececillos negros con lunares blancos que la usan para protegerse de ataques de peces más grandes. Seguimos adelante y vamos saludando a todos los habitantes de la zona, una barriada periférica del Océano Índico. Ahora que veo las imágenes, íbamos bastante rápido, la corriente era bastante intensa y cuando salimos, nos pilló la lavadora y a los dos panolis que no sabían como reaccionar, les dio un susto de muerte. No hay imágenes, pero el chamo se hundía sin parar y trataba de subir sin éxito y la otra panoli se iba para la superficie e intentaba descender sin éxito y al parecer los dos estaban en un universo paralelo y no veían las indicaciones del Dive Master para que se movieran horizontalmente, como hicimos nosotros y se salieran de la corriente centrífuga aquella.
Hace un par de fines de semana estuve en Hoge Veluwe, un lugar épico y legendario de los Países Bajos, lo suficientemente lejos de Amsterlandia para que la miasma y la gentuza que va por allí no lo contamine y un parque nacional en el que hay más de mil bicicletas blancas para uso de los visitantes y se pueden alquilar otras para usos super-hiper-mega especiales, y una de esas bicicletas que se puede alquilar es la Vandaam VeloPlus eléctrica de la foto, que está emparentada con la Van Raam VeloPlus que vimos hace más de ocho años, para que después me digan a mi que en el mejor blog sin premios en castellano no se repite el contenido. En este caso estamos hablando de una bici, o más bien un triciclo, que tiene un uso muy determinado, que es el de llevar a alguien en silla de ruedas y en la foto la vemos con la rampa bajada, que si miráis la foto de la anterior, en esa la rampa estaba subidita y para quién quiera elucubrar, al subir la bici, con el peso significativo del culote, llega un momento en el que la rampa se sube por la ley de la gravedad y la obesidad y la persona que ayuda al minusválido no hace esfuerzo físico alguno. Esta bici, en su versión eléctrica, vale ocho mil quinientos leuros y con la batería básica tiene un radio de alcance de cincuenta y nueve kilómetros y la velocidad máxima para ayudarte del motor eléctrico es de veinte kilómetros por hora, por encima de esa velocidad, el esfuerzo lo tendrá que hacer el ciclista. La bici es muy práctica y en Hilversum, recuerdo verlas para gente que ayudaba a minusválidos a ir al médico o al supermercado, concepto inédito en otros países, pero que aquí es posible y en lugar de un taxi, los recogían con la bici y así el minusválido también disfruta de un poco de aire libre y de otro tipo de experiencia quizás más humana. Desde que me mudé a Utrecht no las he visto y por supuesto, en Amsterlandia son algo desconocido porque es un parque temático para turistas de vuelos de bajo costo que vienen atraídos por los porros, el alcohol, los escaparates de putas y el mariconeo desbocado.
Llegamos a la segunda parte de los vídeos de la inmersión en Lhosfushi (Meduvaru). En esta inmersión tuvimos un momento dramático al final de la misma, pero no está registrado en vídeo, creo, porque cuando ya subíamos para la parada de seguridad de tres minutos a cinco metros, nos pilló una lavadora, que es una corriente circular que te puede subir o bajar un montón y claro, yo me salí hacia el lado, que es lo que hay que hacer y no tuve problemas, pero un panoli que se las daba de gran experto mundial del buceo se fue para el fondo, una panoli acarajotá se fue para arriba, el Dive Master con la tensión de decidir a quién ayudaba perdió la boya y yo conseguí recuperar el hilo y la mantuve mientras él rescataba primero al del fondo y después a la otra lerda. Habían explicado hasta la extenuación lo que hay que hacer en el hipotético caso que te suceda, pero vamos, que la gente está más centrada en sus pitillos y en sus redes sociales. La música que acompaña este vídeo es la canción Pirates Of The Caribbean Medley, de Hans Zimmer.
Comenzamos avanzando por el fondo, en una zona que estaba bastante falta de vidilla y miramos por los recobecos por si hay algo. En eso que llegamos junto a una roca con cientos de peces naranjas disfrutando contra la corriente y cuando yo me acerco, mantienen la posición, pero con cada susto, corren a esconderse en los corales. Llegando a los dos minutos, una tortuga enorme comiendo corales en la zona, super-hiper-mega ocupada y pasando de nosotros. La vemos mientras busca comida sin que le moleste que yo esté al lado. Después de un rato la dejamos en paz y seguimos. Después vimos un pez tamborín grandísimo y precioso delante de mí, al que meneaba la corriente y llegando al final creo que pasó un tiburón gris, pero con la poca visibilidad resulta muy difícil de ver.
Esto es algo que me intriga y como mi parapsicólogo argentino y mi pitonisa aún estoy de vacaciones, es un misterio sin explicación, aunque pondré los antecedentes y los precedentes por aquí por si hay un iluminado de esos. La situación sucedió ayer, pero para buscar una explicación que no hay, retrocedamos hasta el viernes, día en el que cené en un restaurante vietnamita, comida que yo conozco super-hiper-mega bien después de las tres semanas que pasé recorriendo el país. El sábado tuve mi habitual desayuno de chocolate con churros y la cena fue un pollo agridulce con arroz blanquísimo. El domingo comenzó con pannenkoeken con beicon y por la noche me compré una barra de pan integral con ¨granos¨, que básicamente eran pipas de girasol y me hice un hiper-mega bocadillo de pata de cerdo Canaria de mi colección exclusiva y privada que traje y congelé en julio, queso plato (queso neerlandés) en lonchas cortadas con mi propia lonchadora, que ya voy a un nivelazo del quince y me corto mis lonchas de queso del grosor que me mola y le puse por encima mojo picón, hecho con la receta del Clan de Luis y que había hecho el día anterior. El lunes desayuné rollitos de canela, por supuesto caseros e invité al gallego a almorzar y pedí Uitsmijter, que es el desayuno típico neerlandés para combatir la resaca, hecho con tostadas de pan a las que por encima les ponen güevos fritos y en la versión que comí, el cocinero, en lugar de una o dos lonchas de jamón cocido, les puso trocitos de beicon, como se puede ver clarititamente en la foto:
Y así llegamos al punto al que quería llegar desde el comienzo de esta anotación, con el conocimiento de toda la comida que ingerí en las setenta y dos horas anteriores.
Regresé a mi keli por la tarde, con un drama total y múltiples incidencias en el trayecto con tren, algo terrible y frustrante que me provocó un retraso de cuatro minutos, es decir, DOSCIENTOS CUARENTA segundos sobre el horario previsto, que mi tren me lo cancelaron, salí en uno anterior que por el camino se retrasó y perdí la conexión para estar en mi estación quince minutos antes y tuve que esperar al siguiente tren que por ser muy pequeño y tener muchos pasajeros, llegó con dos minutos sobre su horario programado y cuatro minutos después de la hora del tren que inicialmente me cancelaron. Unos amigos que estuvieron hace poco en los Países Bajos fliparon porque está el concepto de transporte público de otros países y después está el concepto de transporte público por aquí, que es de otra galaxia. Al llegar a mi keli, comenzaba la rutina habitual de los días que voy a la chamba, que consiste en ponerme la ropa de correr e irme a correr y como tenía un apretón, decidí hacer una parada rápida en boxes y echar el JIÑOTE. Me senté en el trono, invoqué al Dios de la gravedad y no pasaba nada, así que decidí ayudar a la gravedad y empecé a empujar con saña pero chacho, aquello no bajaba. En ese momento y en este momento me quedó y me queda la duda de si realmente llegué a jiñar esa mañana, yo juraría de que sí, que es algo mecánico, pero no lo puedo confirmar ni lo confirmo. La cosa es que me pegué quince minutos allí, pujando y empujando con saña y al final, me tuve que rendir y desistir e irme a correr embarazadísimo. El impacto de ese jiñotus interruptus lo pude hasta medir, porque hice posiblemente la carrera más lenta del año, del lustro, de la década, del siglo y del milenio, dos minutos más lenta que la precedente y un minuto más lenta que la de hoy, con lo que hubo un exceso de equipaje facturado en mis entrañas que modificaba mi centro de gravedad y me frenaba.
Cuando llegué de hacer los seis kilómetros, subí corriendo al baño, aprovechando el meneo masivo que había vivido y padecido el pasajero no deseado, me senté en el trono y se marchó rápidamente y fácilmente y definitivamente, es casi seguro que no jiñé esa mañana porque aquello era una cantidad ingente de mielda, imposible que con base en lo que había comido durante el día, acumulase tanta materia en la caja de la mielda.
Hoy no tuve problema alguno por la mañana y aprovechando que trabajaba desde mi keli, trece horas después de la carrera y el jiñote anterior, cambiaron las tornas y eché un nuevo jiñote y después hice una nueva carrera antes de ducharme, desayunar y comenzar a laburar.
Así que ahora, lo que me pregunto, es qué pudo provocar el estreñimiento, que yo soy una máquina de precisión, así que o la comida vietnamita, que estaba llena de verduras, o la barra de pan integral o el mojo picón, uno de los tres o la combinación de los tres tuvo que haber provocado las circunstancias, ya que descarto el Uitsmijter porque me lo jinqué unas pocas horas antes.
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.AceptarRechazarLeer más
Privacy & Cookies Policy
Privacy Overview
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.