El año pasado tenía una cosecha de Ocho manzanas y lo celebraba a lo grande y este año mis dos manzaneros han hecho lo imposible y más por mejorar esa marca y han conseguido producir ONCE MANZANAS, cantidad espectacular y que me hace sentirme como uno de los grandes productores de manzanas en el norte de Europa. Da igual los mimos que les de a los dos árboles, parece que no están por la labor de regalarme una cosecha épica y parecen empeñados en darme solo la cantidad necesaria y suficiente para hacer una tarta de manzana. Este año me busqué otra receta, por aquello de variar y preparé una mucho más cercana a la receta holandesa.
Añadí arándanos rojos secos a la mezcla para darle un toque de sabor diferente y me salió un pedazo de tarta del copón. Regalé un solo trozo y el resto, lo he congelado en porciones que irán saliendo de mi congelador en las próximas semanas.
En los mismos días, una de mis dos parras, la que lleva más tiempo en el jardín, me dio mi primer medio kilo de uvas blancas y con ellas me salió un Gazpacho blanco. Entre las manzanas, las uvas, los tres cuartos de kilo de frambuesas, el medio kilo de fresas y los quince kilos de moras que saqué del jardín, yo diría que al final de la temporada, la cosecha ha sido relativamente buena. Me habría gustado que las dos calabazas que planté hubiesen optado por producir retoños pero no pudo ser, o hay algún truco que desconozco con las mismas. A partir de ahora, cada semana saldrá de mi jardín un contenedor lleno de basura ya que hay que prepararlo para el invierno, podar las zarzamoras, esperar a que la catalpa suelte las miles de hojas y que estas caigan todas al suelo el mismo día y limpiar, limpiar y limpiar todo lo que se seque y se prepare para el invierno, que ya está a las puertas.


























