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  • Anora

    23 de noviembre de 2024

    Aunque no suelo prestar atención a los tráileres cuando voy al cine, el de esta película sí lo vi y me llamó bastante la atención, no me quedaba claro si se trataba de un drama, una comedia, una historia de amor, o de todo eso y mucho más al mismo tiempo. La estrenaron antes de irme de vacaciones y parecía que iba a ser un estreno marginal, así que la fui a ver y puedo confirmar y confirmo que fue una experiencia increíble. La película se titula Anora, en España se conoce con el mismo título y a veces como truscoluña no es nación y es una de esas que hay que ver sí o sí.

    Una julay zurriaga se encoña de un matao ruso y acaba hasta el coño de su familia.

    Tenemos que una pava que trabaja en un local de espectáculos de desnudos, conoce a un ruso joven y super-hiper-mega rico que se encoña de ella y le paga un pastizal para que vaya a su keli en Nueva Yolk. Al final el chamo terminará contratándola a tiempo completo y se la lleva a las Vegas y allí se casan. Cuando los padres del ruso se enteran de lo que ha hecho el hijo, se monta un pitote del copón, se vienen los padres a América, el ruso desaparece y la esposa está retenida por sus suegros que la quieren obligar a que firme el divorcio, o algo así.

    Esta peli está dividida como en tres partes. En la primera, cuando los jóvenes se conocen, se enrollan, se enamoran y se casan, todo es cachondeo, movidas divertidas y mucho amor, es un mundo perfecto y feliz. En la segunda parte, cuando los padres se enteran de la boda del hijo, la historia se vuelve mucho más obscura, con el hijo desaparecido y la esposa, una especie de religioso ortodoxo y un guardaespaldas buscándolo por la noche de Nueva York. En la tercera parte, cuando ya lo han encontrado y se van todos a las Vegas en el avión de la familia para romper el matrimonio, sale la diferencia de clase entre los super-hiper-mega ricos y el resto y el desprecio que estos tienen por los seres normales y vemos como la chica descubre cuál es su sitio en ese mundo y finalmente, como de la manera que menos lo espera, encuentra otro amor. La peli a mí me divirtió un montón, me tuvo siempre en vilo y me fascinó como se iba desarrollando la historia. Ni siguiera las dos horas y veinte minutos me parecieron largas. La actriz protagonista, Mikey Madison, es fabulosa.

    Esto seguro que lo odiarán los miembros del Clan de los Orcos pero es una que muchos sub-intelectuales con GafaPasta sabrán apreciar. Para mí fue uno de los descubrimientos de este 2024.

  • La última inmersión y regresando a Malé

    22 de noviembre de 2024

    Mi día final en Guraidhoo comenzó con el desayuno habitual, que en el sitio en el que me he quedado, me han dado todos los días el mismo desayuno y todos sabemos que yo no soy de desayunar siempre lo mismo. Después del desayuno tenía la última inmersión. Resultó que Aitor y su padre se quedaban también en mi hostal y también venían a bucear ese día, con lo que mientras desayunaba podía escuchar perfectamente los gritos desesperados de esos piojos atrapados en la ceja más ancha y más densa de la historia de la humanidad, producto del erre hache negativo ese. Para bucear éramos una cantidad ingente, el barco petadísimo. Normalmente nos dividirían e iríamos en dos barcos, pero el otro lo están pintando. El plan original era ir a Kandooma Thila, pero yo sabía y todos los Dive Masters sabían que no iba a suceder porque la mañana después de una luna llena, la corriente en ese sitio es terrorífica y con tanta gente, es un desastre conocido previamente, pero como la gente se empecina, hicieron el paripé y al llegar comprobaron la corriente y después nos dijeron que era muy fuerte y no había ni tiburones, lo cual es mentira porque a mayor corriente, más tiburones. Al solo hacer una inmersión, decidí hacer un experimento que seguro que le alegrará la vida al Ancestral y traté de grabar toda, toda, toda la inmersión, en cachos de uno o dos minutos, aunque creo que hay uno de cuatro, con lo que de esta última inmersión tengo una cantidad ingente de vídeo y ciertamente batirá todos los récords conocidos cuando la trocee y esto lo hago porque soy así de fantástico.

    Nos quedamos por allí cerca, en Kandooma Caves, que básicamente es evitar el canal e ir por los lados y entrar mucho más lejos y la corriente te arrastra. Nos dividieron en varios grupos para evitar confusiones y en el mío no estaban ni Ajitor ni su padre sino una Argentina y dos pavas que o eran bolleras o les gustaba sobarse mutuamente y frotar felpudos. Ninguna de las tres tenía mucha experiencia así que me quedé por detrás del grupo. Ya en la bajada, una se quedó en la superficie y costó que se hundiera. Después nos pillaron las corrientes de luna llena y aquello era duro y aquellas pavas se le iban continuamente a los dos Dive Masters que bajaron con nosotros se lo tuvieron que currar, al menos en el tramo inicial, que casualmente era el de las cuevas, en las que cuando entras, hay mucha menos corriente pero las tontas se quedaban fuera y allí exactamente se produce el efecto contrario.

    Tras pasar las cuevas, la corriente se fue tranquilizando y ya pudimos avanzar con más normalidad. Vimos varios tiburones grises, al menos dos de punta de aleta negra y varios de punta de aleta blanca. También vimos un Napoleón y una morena leopardo, aparte de la vida habitual. Según se fue quitando la corriente el agua se volvió más y más cristalina y al final era como un acuario alucinante. Vimos alguna tortuga y un mero gigantesco que estaba dejando que le limpiaran la boca los pececillos. Cerca del final nos encontramos con Ajitor y su creador, que llegaron con otra Dive Master y siguieron otra ruta.

    En esa última inmersión en lugar de mi camisa protectora habitual de manga larga, bajé con la camiseta que llevo durante el día cuando voy a bucear y que después de catorce días, ya caminaba sola y se mantenía en pie. La razón del cambio es que a la otra le toma demasiado tiempo secarse. Una vez regresamos a puerto, los otros hacían la segunda y yo me piré a mi habitación para preparar mi mochila y ducharme. Ya había pagado el día anterior y solo me faltaba pagar al Club de buceo. Me di un garbeo por el otro centro de buceo para despedirme de mi amigo, que cuando vio mis vídeos de la nocturna, estaba frito por saber en dónde se encuentran las maravillas y me dijo que se vendría a tomar un cafelito conmigo y el Dive Master con el que hice la nocturna, con lo que tendría mi momento final con ellos dos juntos.

    La segunda inmersión al parecer era la última del grupo grande, con lo que el barco se quedaba vacío después de eso. Yo me fui a comer con los dos Dive Masters y a despedirme de ellos y después pagué y a las dos y media fui a la falúa rápida que me llevaba a Malé y que iba petadísima. El viaje duró unos cuarenta minutos y el hotel está muy cerca. Después de registrarme, literalmente me eché una siesta en mi habitación, supongo que tras tanto buceo, estaba agotado. Cuando me desperté salí a explorar una dulcería que había visto en GooglEVIL Maps y tras comprobar el material, ya tenía claro que me llevaría cosillas para el avión, que la comida es una mielda.

    A las siete fui a cenar al mismo sitio en el que cené con los alemanes la semana anterior y después de la cena me aprovisioné con las cosillas saladas que también llevaba para el avión, que en un pasado no muy lejano, en estos vuelos largos te daban aperitivos, pero ahora, te dan la cutre-ración y nada más. Antes de ir a cenar tuvo que caer el diluvio y justo después de volver escuché que había vuelto a comenzar, pero a mí el ruido de la lluvia no me impide dormir y así acabó mi último día completo en las Maldivas.

  • Cuatro inmersiones en la traca final, con una nocturna

    21 de noviembre de 2024

    Llegamos a mi último día completo de buceo en Guraidhoo y ya sin problemas de oído, el plan era hacer tres inmersiones. Comenzamos con la visita a Kandooma Thila, una de las inmersiones más rápidas y épicas que se puede hacer con una buena corriente saliente. Por supuesto antes de eso fue el desayuno. En lugar de acoplarme con el hpier-mega grupo de las baleares, me pusieron solo con una pava, aunque voy a parar aquí mismito y contar otra cosa que se me olvidó ayer.

    Resulta que ayer llegaron dos nuevos buceadores, padre e hijo, de las provincias vascongadas y con el hijo de nombre Agitor. Cuando vi al hijo, pedí a los dioses que no me dejarán ciego. El chaval es súper-hiper-mega cejijunto, pero es que yo en la vida había visto una ceja tan densa, que hace parecer al Mister Spock de Star Trek un calvo total. Se pueden escuchar los gritos desgarrador es de los piojos que entraron en esa ceja hace años y nunca han conseguido abandonar el lugar. Está clarísimo que de esa ceja se pueden solucionar los problemas de calvicie de ambos culocochistas y hasta Doverinto y alguno más. Además le hicieron un corte de pelo poniéndole un barreño y quitando todo lo que sobresalía y el chiquillo ha quedado como un híbrido entre Frankenstein y doña Rogelia. Vamos, que la que se enrolle con el chamo será por el eRRe Hache mega-negativo, o porque tiene un cipote de metro y medio, porque por la geta no será, que a ese mejor se le pone la bolsa de cartucho cubriéndole la cabeza y se procura no quitarla nunca.

    Volviendo a la primera inmersión después del interludio, el Agitor no venía hoy, que yo lo agradecí porque es que me quedo como hipnotizado mirando esa ceja de por lo menos veinte centímetros de larga y tres de grosor. En el barco no íbamos más de quince clientes, que es un montón pero como diez menos que el día anterior y como yo iba solo con una chica y además con el mejor Dive Master, como que feliz como una lombriz en un culo petado de diarrea. Al bajar nos volvimos a encontrar con el clan de las Águilas de mar, que me adoran y se ponen siempre conmigo y tengo vídeos y más vídeos y aún más vídeos con ellas, que hay uno que mejor pide que lo vacunen porque esto puede ser contagioso. También vimos unos fabulosos tiburones grises, grandísimos y tiburones de punta de aleta blanca, incluyendo uno bastante grande. Nos cruzamos con un Napoleón gigantesco pero la estrella de la inmersión fue cerca del final, cuando viendo tiburones me avisa el Dive Master y viene un Águila de mar infantil, pequeñita, como de juguete. Fue alucinante ver una tan pequeña, toreando la corriente como una campeona.

    Al regresar nos dijeron que el descanso sería corto porque al ser viernes, entre las doce y la una hay que ir a la mezquita para las lecciones teóricas de terrorismo-musulmán-de-mielda, con lo que diez minutos de llegar a puerto, ya salíamos hacia Cocoa Corner. Nuestro Dive Master era el otro dueño del club y la cargamos porque no se supo explicar bien y saltamos al agua cuando no devíamos y aunque la idea era visitar Cocoa Corner, jamás llegamos a la esquina. Aún así, vimos dos tiburones de punta de aleta blanca y unos gusanos planos diminutos, cuatro de ellos casi juntos, que es rarísimo de ver, pero claro, yo viajo siempre con mi Ángel de la Guarda. Tembién nos encontramos con una purriada de tortugas, unas diez durante la inmersión, algunas grandísimos y la vida pequeña y grande habitual. Pese a cagarla, el balance de la inmersión fue muy positivo.

    Como regresamos a puerto pronto y hasta las tiendas y restaurantes cierran el viernes entre las doce y la una y cuarto para el adoctrinamiento terrorista, aproveché y me fui a la playa bikini, que estaba petadísima de rusos, que juegan a la ruleta rusa para venir porque los aviones de sus líneas aéreas llevan sin mantenimiento desde que invadieron Ucrania.

    A las dos y media volvimos a salir, en esta ocasión para ir a Back Kandooma, una inmersión con una corriente muy fuerte. Cuando saltó nuestro grupo, que éramos cuatro y una Dive Master, un chamo alemán se olvidó ponerse el cinturón de plomo y tuvimos que abortar y regresar al barco y ya al reposiciónar el barco y saltar de nuevo, no llegamos a pillar la corriente, pero en su lugar fuimos por una pared llena de morenas leopardo, que son preciosas, vimos un Baby blue Sargent fish, dos peces tambor muy raros y curiosos, dos napoleones, varios peces león y unas cuantas morenas negras. La inmersión fue bastante larga y recorrimos una distancia considerable. En el barco me enteré que había una Argentina que quería hacer una nocturna, así que para recuperar la inmersión del día que solo hice dos, me apunté y el Dive Master era mi favorito.

    A las cinco y media de la tarde, de vuelta al mar, esta vez solo éramos tres, incluyendo al Dive Master, con nuestras linternas y fuimos a Dhan’di Giri, lugar en el que ya estuve de día y que es un sitio muy bonito de día y aún más espectacular de noche. Nada más bajar, después de ver una Puesta de sol espectacular, vimos una morena. Durante la inmersión vimos un montón de peces león, incluyendo algunos pequeñitos y entre las cosas mágicas nos topamos con un pez pipa fanfasma, alucinante, son de la misma familia que los caballitos de mar, fue increíble. También vimos un longnose Hawk, un minúsculo cangrejo verde mágico (según el Dive Master), que se esconde en un tipo de algas que parecen césped o el chocho peludo de una peluda que no se lo afeita, vimos varios cangrejos ermitaños, una tortuga y una corona de espinas o acantáster púrpura (Acanthaster planci), una estrella de mar fabulosa. Vimos muchísimas cosas más pero es que salí alucinando del agua .También hubo alguna gamba de las transparentes. Fue una inmersión buenísima y al ser solo tres personas, la pudimos disfrutar a conciencia.

    Tras cuatro inmersiones, me duché y me fui a cenar en mi última noche en Guraidhoo, que mañana, tras la primera inmersión, comenzará el largo regreso a los Países Bajos con una parada en Malé antes de pillar mi vuelo de regreso.

  • El encuentro con un amigo en un pecio, el tiburón leopardo y la móbula

    20 de noviembre de 2024

    Después del problema de oído del día anterior, todo el mundo tenía curiosidad por ver si me había recuperado, pero después de pasarme el resto del día masticando dos paquetes de chicles, yo tenía claro que hoy podría bucear, seguramente sin problemas, en el peor de los casos con alguna molestia. Por la mañana me desperté temprano y a las siete estaba desayunando y como me quedo al lado del club de buceo, desde allí ya me gritaban preguntándome como estaba.

    La primera inmersión era una nueva para mí, un pecio que está casi a una hora de distancia y solo van cuando hay grupos grandes, como era el caso. Se llama Kudagiri y es otra isla sumergida solo que al lado tiene un pecio, algo muy especial por aquí. Con un tiempo de desplazamiento tan largo, lo combiné con una sesión de tomar el sol y por el camino nos explicaron lo que íbamos a ver. Yo bajaba solo con una Dive Master, ya que al parecer las apuestas eran que yo no podría bajar. Perdieron. Primero bajamos al pecio, que está cerca de los treinta metros y en ningún momento tuve dificultades. Lo exploramos por fuera y cuando ya nos estábamos yendo nos encontramos con otro grupo de buceadores liderado por el Dive Master con el que cené el día anterior y allí, a veintipico metros de profundidad, nos abrazamos y por supuesto todos han visto el vídeo. Fue fabuloso, un amigo con el que he buceado un montón y con el que me reencontré bajo el agua. Después del pecio seguimos rodeando el arrecife, llenísimo de vida, con morenas, cantidades ingentes de peces pequeños, bancos de peces, corales muy bonitos y con anémonas llenas de peces payaso maldiviano, de esos que tanto gusta a la gente tener en sus acuarios y que se hicieron famosos por cierta película de animación en la que buscaban a Nemo o quizás a truscoluña, que no es nación. En un punto determinado se pasa como por un pasadizo, que no es cueva porque está abierto en ambos lados y nosotros íbamos de arriba a abajo y cuando vamos a entrar, apareció de nuevo el Dive Master amigo y nos abrazamos de nuevo e hicimos vídeos, que por supuesto han visto todos y que volverán a ver cuando comience la serie masiva de buceo en las Maldivas. Entró un poco de corriente y al final tuvimos que cambiar nuestra ruta. Estuvimos casi cincuenta minutos.

    Al salir, otra vez una hora para llegar a Puerto y básicamente, al llegar, nos quedamos en el barco, cambiaron las botellas vacías por otras llenas y volvimos a salir. Lo normal sería una segunda inmersión menos intensa, pero decidieron ir a Guraidhoo Corner. La Dive Master se había ido y me asignaron a uno de los Maldivianos, con el que mejor me llevo y al que adoro. El chamo nos explicó la inmersión pero después la cambió sobre la marcha y jamás dejaremos de estarles agradecidos por ello. De entrada vimos un Napoleón gigantesco y algunos tiburones grises de arrecife bastante grandes, pero es que después en el fondo vimos un tiburón Leopardo durmiendo, que para mí es la primera vez en vídeo y la segunda vez en mi vida que veo uno, que son preciosos e inmediatamente después de esto una raya gigantesca en el fondo y por delante de nosotros pasó una móbula volando, es que aquello era el acabose. Después seguimos viendo tiburones de punta de aleta blanca durmiendo y un par de tortugas grandísimas, una morena gigantesca, gobios y los excesos habituales de vida alrededor de los corales. Fue una pasada de inmersión, alucinante, increíble e impactante, además de algo profunda, que cuando vimos el tiburón leopardo yo bajé hasta los treinta metros exactos.

    Al volver a puerto estaba todo el mundo super-hiper-mega excitado y en el descanso, aproveché para ir a comer, que después de dos inmersiones tenía una hambruna que no veas. A las dos y media, de nuevo preparado para la tercera inmersión, que al parecer iba a ser en Kandooma Thila, pero al llegar, la corriente era muy fuerte y entrante, que es la mala para ver tiburones, así que el plan cambió y en su lugar fuimos a Lhofushi, que está en la zona y es un canal que se cruza para ir desde el mentado hacia Meduvaru, que es un arrecife entre dos canales y que la traducción del nombre literal es truscoluña no es nación y la traducción más libre es el arrecife en medio de canales. Iba de nuevo con el Dive Master maldiviano y el grupo era pequeño, una pareja del país vasco, una chama y un chamo de las Baleares y el Elegido. En el camino vimos una Ánguila Listón azul, que son super-hiper-mega bonitas y raras de encontrar. Nos encontramos con un par de tortugas grandes, con un pez tambor gigantesco y que parecía preñado y según avanzaba la inmersión, la corriente aumentaba, pero arrastrándonos, con lo que íbamos ganando en velocidad hasta que aquello parecía una carrera de fórmula uno, íbamos disparados. El Dive Master vio el problema que teníamos delante pero no lo pudo evitar, la corriente nos llevó directamente hasta una lavadora y ahí teníamos la parada de seguridad de tres minutos a cinco metros. Lo que sucedió a continuación fue una pesadilla para el Dive Master. Ninguno le hizo caso cuando les dijo que permanecieran muy pegados a él y el resultado fue que el de las Baleares quedó atrapado en un torbellino a quince metros y que lo empujaba hacia abajo y el chamo además no sabía lo que estaba pasando. El vasco quedó en la lavadora que lo mandó para arriba. El Dive Master perdió la boya (o más bien el hilo y el carrete) y tenía que elegir entre rescatar al que se hundía o bajar al que subía y yo le indiqué que yo recuperaba la boya, lo cual hice con una gracia y un estilo que se podrían cantar canciones sobre el asunto. Las dos mujeres estaban prácticamente en pánico, el Dive Master intentando subir al otro y bajar al otro otro, yo con la boya, que la lavadora me obligaba a soltar los cincuenta metros de cuerda y a recogerlos, todos los ordenadores de buceo pitando como locos porque la lavadora nos movía entre 3 y 12 metros, mi ordenador de buceo hizo dos paradas consecutivas de tres minutos de seguridad porque estaba convencido que yo había decidido seguir buceando, los otros igual, las mujeres intentando mantenerse conmigo para estar todos en el mismo ciclo de lavadora, que finalmente dedujeron lo que pasaba, el Dive Master que poco a poco, fue trayendo a la superficie al que se fue para el fondo y el otro que finalmente salió a superficie y yo fui llevando a las mujeres a la superficie y recogiendo carrete de la boya y por fin conseguimos salir. Fue intenso y personalmente, yo me divertí, pero vamos, el Dive Master estaba traumatizado porque pudo perder dos clientes, que la gente nunca presta atención cuando les explican las cosas los que viven y trabajan allí. Yo le di un abrazo cuando salimos del agua y le dije que nos tomábamos un cafelito al llegar a Puerto para recuperar la paz espiritual, que fue lo que hicimos. En el cafelito lo invité a cenar y me dijo que en dos semanas se marcha a vivir a España con su novia española, con lo que deja de trabajar a final de mes. Antes de bucear invité a cenar a la Dive Master y a su novio, que también es Dive Master, que yo ya con toda esta gente son amigos y vengo aquí a divertirme con ellos. Todos se empeñan en querer pagar y les tengo que decir y repetir y tripitir y hasta cuatripitir que si pagué un puto asiento de ventana para que el Ancestral tenga la concha de vídeo del despegue y el aterrizaje, también los puedo invitar a ellos a comer y más con los precios de risa de aquí.

    Después del cafelito me fui con las chicas a ver el atardecer, que la puesta de sol fue espectacular y tras eso regresé a mi habitación para ducharme, afeitarme, escribir la anotación y prepararme para ir a cenar con los dos que quedé.

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