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Distorsiones

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  • El canal helado en el bosque de nieve

    6 de enero de 2011
    El canal helado en el bosque de nieve

    Si llego a tener esta foto un par de meses antes, esta habría sido la imagen de mi postal navideña. Para acabar con esta pequeña serie extraordinaria de imágenes dedicadas a la nieve y al invierno en los Países Bajos, tenemos esta combinación de canal helado, árboles de cuento de hadas y un camino que se pierde en el bosque (y todos sabemos la fascinación que tengo por los caminos). De todas las fotos que he hecho durante el último temporal, esta es mi favorita.

  • La vuelta a casa tras la Navidad

    5 de enero de 2011

    Después de algo más de una semana, llegó la hora de regresar a ese lugar que llamo MI CASA y que no es otro que los Países Bajos. El día anterior intenté hacer la facturación online pero parece que la Gran Red a la que estamos continuamente conectados ya seamos niños, jóvenes o ancianos no concibe el que alguien quiera facturar en un vuelo que sale desde el aeropuerto de Gran Canaria y que tras un transbordo en Madrid, tenga como destino final el aeropuerto de Schiphol al sur de Amsterdam. Me tuve que resignar a hacer esa tediosa tarea en el aeropuerto y sufrir las colas.

    Me levanté mucho antes de la hora prevista para despedirme de mi tío y su esposa, los cuales coincidieron conmigo en Gran Canaria e iban ese día a visitar el Chicharro, esa isla que ni es GRANDE ni nunca lo será. Como me desvelé y no podía seguir durmiendo, aproveché para instalar en el iPad de mi madre una aplicación llamada Stanza para leer libros electrónicos (desconozco si existe una palabra mejor para referirnos en español a los ?ebooks?? o si debería escribirlo como ibuc, siguiendo la regla de escribir como se pronuncia). También le instalé el maravilloso Dropbox que te da una parcelita en la Gran Nube para guardar tus cosillas y que gracias a su función de exportar me permitirá suministrarle las lecturas a mi madre sin grandes problemas. Leer libros, jugar, escribir correos electrónicos, recibir videoconferencias, ver vídeos, navegar por la red o escuchar música son algunas de las cosas que desde hace medio año y sin ningún entrenamiento previo ha aprendido a hacer y todo eso gracias a la tecnología que la empresa de la manzana, Apple, ha puesto en nuestras manos. Hubo un momento en estos días en el que en la misma casa coincidían dos iPad, un Apple tv, dos iPhone 3G, un iPhone 4 y dos iPod touch lo cual parece confirmar el bando que hemos tomado en mi familia.

    Retornando al relato, expliqué a mi madre el funcionamiento de los nuevos programas y salí hacia el aeropuerto a las ocho de la mañana. Al llegar me puse en una de las colas y observé como el jeta de turno se hacía un Lina Morgan y trataba de facturar en el mostrador de clase Preferente sin tener ese tipo de billetes. Cuando la empleada los obligó a retirar su equipaje de la cinta y hacer la cola de los pobres me reí un rato y más porque inmediatamente la chica me llamó a mí y facturé mis veintidós kilos de comida y el nuevo sartén para hacer tortillas de la marca San Ignacio que le voy a regalar a mis vecinos. Atrás quedó casi toda la ropa que llevé conmigo desde Holanda ya que estoy limpiando el armario y en todos mis viajes del mes de diciembre me he deshecho de un montón de camisetas, calcetines y calzoncillos con al menos cinco años de uso y gracias a las tiendas online de Esprit y Wefashion ahora parezco el Chamo Manué y voy siempre emperifollado y a la última.

    Me asignaron un asiento junto al motor. Me asombra como cada compañía aérea tiende a ubicarme en la misma zona. A los de Vueling les fascina ponerme en la penúltima fila y a los de Skyteam controlando los motores. Pasé el control de seguridad en el que por segunda vez en mi vida mis botas Lowa no dieron problemas y desayuné en uno de los locales del aeropuerto. Después me senté junto a los paneles de información y mientras escuchaba un podcast y jugaba con el iPad (algo milagroso si hiciéramos caso de esos come mierda que dicen que no puede hacer multitarea y parecen no saber contar) noté que mi vuelo lo retrasaron más de una hora. Me extrañó porque vi un avión de Air Europa aterrizar y según las salidas, debía ser el nuestro. Retrasaron también el otro vuelo de esa misma compañía que aparecía en las pantallas con lo que parecía más bien algún tipo de conspiración.

    En el momento en el que debería haber comenzado el embarque, el panel abandonó el mensaje de RETRASADO y le asignó una puerta a mi avión y comenzó a indicar EMBARCANDO, todo muy extraño. Me acerqué a la puerta y allí no había casi nadie y la chica que controlaba las tarjetas de embarque nos dijo que fue otra de las muchas cagadas de AENA, empresa que parece haberse especializado en los errores y equivocaciones. Entré de los primeros en el avión y me senté mientras seguía escuchando mi música y comenzaba a escribir esta anotación (y de nuevo me pregunto si eso no es multitarea).

    Despegamos con quince minutos de retraso por culpa de cierta empresa publica ya anteriormente mencionada y dejé la isla de GRAN CANARIA viendo pasar la casa de mis padres y la playa de la Garita, ambas regadas por un SOL espléndido y que seguro que añoraré pronto. Aunque el avión subió con ganas, nos quedamos dos metros por debajo de las nubes y cinco metros bajo el cielo, suspendidos en un mundo azul y celeste que parecía pintado por algún maestro del Renacimiento. A unos cientos de metros se veía una traza blanca que solo puede ser el producto de algún otro avión que volaba acompañandonos, seguramente el Air Berlin que despegó dos minutos antes del nuestro y que viaja a algún lugar de Alemania.

    Al dejar atrás el océano Atlántico traté de intentar ubicar el punto de entrada pero sin éxito. Sobre la península comenzaron unas ligeras turbulencias que no llegan a nada y que me hacen preguntarme la razón por la que todo el mundo disfruta de unos viajes en plan montaña rusa y en los míos nunca pasa nada. Al aterrizar nuestro avión se detuvo junto a una pasarela que al parecer ya no se usa (la T4) y tuvimos que esperar por los dos autobuses que nos recogieron en la pista. Mientras avanzábamos hacia la terminal veíamos un reguero de maletas y trolleys que se debían haber caído de alguno de los vehículos que recoge el equipaje de los pasajeros y que debía manejar un inepto que merece acabar en las colas del paro. Como sucede siempre en los aeropuertos españoles, nos dejaron junto a una entrada desde la que subimos una escalera y nos encontramos con una multitud bloqueando el paso ya que su puerta de embarque estaba delante. Aprovecho para acordarme de todos esos mierdosos arquitectos que han diseñado más aeropuertos que en ningún otro lugar del universo y no han conseguido hacer uno bien. Espero que se les dé mejor chupar las pollas de los políticos corruptos que les dan de comer.

    En Madrid tenía una escala de casi tres horas con lo que tuve tiempo de almorzar, comprar un par de botellas de vino para mi amigo el Rubio (que se unen a las tres que facturé y que se añaden a las que me traje de Málaga y Jerez y que le iré dosificando a una por visita) y me relajé leyendo y jugando con el iPad mientras continuaba poniéndome al día con las casi treinta horas de podcast retrasado que tengo, algo de lo que solo tiene la culpa mi frenética actividad de lectura y escuchar libros, con cuatro terminados en los últimos nueve días.

    Mi siguiente vuelo comenzó el embarque a la hora prevista y sin comerlo ni beberlo me tocó sentarme en la fila con la ventana de emergencia que está en la mitad del avión, algo que no me mola mucho pese al espacio adicional. Desde que comenzaron los ruidos propios del despegue me quedé dormido y no me desperté hasta que estábamos en vuelo. Nos dieron de comer y seguí jugando y leyendo hasta el momento de aterrizar.

    Al entrar en la sala de recogida de equipaje parecía que estábamos en la cola del estadio, con una multitud increíble. Al parecer llegaban aviones por puñados y nos apiñábamos allí. Mi maleta encontró su camino hasta mis manos y salí para comprar mi billete de tren y aún me sobraron cuatro minutos para bajar al andén de la estación.

    Esta anotación debería haber acabado por aquí pero hubo más y tendréis que pulsar a continuación para seguir leyendo. (más…)

  • Sigo otro año en Nunca Jamás

    5 de enero de 2011

    Por segundo año consecutivo en los Países Bajos, relajado y en un día totalmente anónimo ya que aquí no hay ningún tipo de celebración especial, respiro hondo y celebro que

    Hoy

    es mi

    CUMPLEA?OS

  • Hoja de ruta del 2011

    4 de enero de 2011

    Acabamos de cerrar el séptimo año de mi vida contado en un diario uno punto cero, abierto a todos y en el que prácticamente cada día hay dos anotaciones que lee quien le place. Siguiendo la pauta de los últimos seis años, aprovecho para montar mi hoja de ruta con las cosas que digo que quiero hacer y que finalmente no haré. Buenos ejemplos los tenemos en las anteriores, las relativas al año 2010, 2009, 2008, 2007, 2006 y 2005.

    En este 2011 que acaba de comenzar, si hay un sitio en el que jamás me veréis es en los rincones dosputocerolistas en los que bosmongolos y otros infrahumanos se reúnen. Yo me mantendré en mis treces y observaré con sorna y cachondeo como cada vez vamos quedando menos y a la vez que aireas tu vida, menos gente se preocupa por ella porque no la envasas en el lugar de moda y no la sirves con los condimentos adecuados. Aunque pueda parecer algo asombroso, Distorsiones seguirá siendo un lugar abierto en el que el único juez soy yo. Como no quiero que haya rencores, mando un envenenado saludo a esos que habitan en el tuiterota y en el caraculolibro y aprovecho para desearles todo lo peor, siempre, como diría cierta rata asquerosa que gracias al dosputocerolismo abandonó el universo de las bitácoras.

    Entre las cosillas que ya cuentan con una resolución firme está un glosario para explicar algunas de las palabras y frases que de cuando en cuando caen por estos lares y que algunos parecen desconocer. Como en cada región las palabras problemáticas son distintas, tendrán que colaborar los que padecen mi falta de dominio del español y mi mal uso del mismo. Quiero también procurar ser fiel al espíritu de la nueva ortografía e intentaré usar pocas palabras en inglés o convertirlas, con lo que se acabaron los gays y en su lugar tendremos el más rumboso maricones que hemos usado toda la vida y que es menos dosputocerolista pero más contundente (todavía me acuerdo de aquel julandro que se metió a autor de bitácora profesional sin éxito y que me denunció en su pútrido rincón y que no consiguió ni el apoyo de los otros perdedores de aceite, aquellos si que eran buenos años, cuando en las bitácoras teníamos hasta guerras).

    Este dominio está pago hasta el año 2014 y al ser un año impar, en septiembre del 2011 se abrirá un periodo de donaciones para aquellos que quieran pagar de alguna manera los buenos y los malos ratos que pasan por aquí. Al ser un año impar también será un año de regalos, algo que anunciaré próximamente. Lo que sí que es cierto es que Distorsiones no va a terminar pronto.

    En el 2011 seguiré incrementando mi libro de Recetas de cocina y como siempre seguiré buscando la forma de juntarlas todas, darles algo de orden y montar un pequeño libro. Seguiré también haciendo fotos de la comida que cocino y algunos privilegiados hasta disfrutarán de la misma compartiendo mesa conmigo. Cuando tenga alguna receta nueva, la veremos en viernes, ya que ese es el día para este tipo de anotaciones.

    Durante la semana, normalmente de martes a viernes y en ocasiones también durante el fin de semana seguiremos viendo fotos de los distintos viajes que hago y de las actividades lúdicas en las que me embarcan mis amigos. Terminaremos con Malasia y después de George Town vendrá Langkawi, el parque nacional de Taman Negara y Malaca. Pasaremos por Camboya y por Hong Kong y también tendremos algunas fotos de lugares en España (quizás Córdoba y Sevilla, puede que Zaragoza o incluso Santiago de Compostela o Cádiz) y de los Países Bajos. El club de las 500 seguirá recibiendo a aquellas imágenes que cruzan ese umbral e imagino que de cuando en cuando sucederá algo que me obligue a reorganizar la única parte de mi bitácora que está muy bien planificada.

    Seguiremos viendo fotos de Bicicletas ya que tengo un montón y prácticamente cada semana consigo algunas nuevas. Normalmente las vemos los martes por la noche pero puede suceder y sucede que las muevo a otros días o incluso hay alguna semana en la que no tenemos ninguna. La culpa la tiene lo prolífico que sea y la vida social, que ser de la vieja escuela, de esa conocida como uno punto cero implica grandes sacrificios sociales y mi vida es muy activa en ese sentido gracias a los amigos y conocidos que no me faltan y que hacen que mi agenda ande siempre rebosando de citas.

    Mi objetivo para el 2010 era superar las 150 películas vistas en el cine y lo he conseguido ya que fueron 152. Para este año quiero igualar o superar esa marca y como el año tiene 365 días supone el ver una película cada 57 horas. Mi amigo el Niño se apuntará a gran parte de las mismas ya que compartimos afición e imagino que Waiting y otros también vendrán conmigo a algunas de esas películas. Las críticas estarán todas por aquí conformando la programación de los fines de semana y seguro que levantando más de una ampolla.

    Este año habrán algunas obras en mi casa (la primera está planeada para finales de enero) y de eso alimentaré la bitácora mostrando los cambios según suceden. De esta forma mis amigos y familiares pueden ser partícipes en la distancia de esos proyectos en los que involucraré a mi vecino y algunos de mis amigotes, que van a tener que demostrar lo mucho que me quieren currando.

    Los viajes seguirán en el tronco de esta bitácora. En el año que acaba de terminar me monté en treinta y un aviones, recorrí más de sesenta y cinco mil kilómetros que equivalen a una vuelta y media a la tierra y aún así me parecieron pocos. Este año quiero volver a Málaga, Estambul, pasaré por Gran Canaria (quizás de nuevo con el Niño), iré a Nuremberg con el Rubio para emborracharnos en los mismos lugares en los que nació nuestra amistad hace diez años y seguramente volveré a Asia aunque aún no tengo ni idea de cuál será el país. Si er Pisha de Cai se anima iremos juntos a la Antártica y seguiré los caminos abiertos por las compañías de bajo costo desde los Países Bajos para escaparme allá a donde me lleven.

    Siempre digo que quiero recuperar los relatos y nunca lo hago así que ahí queda. Me he comprado un programa para ayudarme a escribir un libro y espero usarlo aunque seamos realistas, le tendría que robar tiempo a esto y a la fotografía y no creo que lo haga. También estoy tratando de forzarme a escribir un desvarío a la semana e incluso tengo una idea para una de esas series pero imagino que se me irá el fuelle según avance el año. Como tradicioinalmente dgo que quiero continuar con Planta 33, ahí queda dicho y así mantenemos esa bonita tradición. Espero sacar algún nuevo capítulo del Hembrario y algún día haré la trilogía Láctea que llevo macerando más de diez años y que consta de tres historias cortas y contundentes que me agenciarán otra ristra de enemigos. Seguiré hablando de la amistad, de las experiencias positivas y de todo aquello que me place ya que mis manos no están atadas y corren sobre el teclado produciendo aquello que desean.

    Los lunes por la mañana tendremos el Resumen semanal que nadie lee pero que a mí me sirve para revisar lo que he hecho y enderezar el rumbo si es necesario. Mi ritmo se mantendrá como hasta ahora, con una foto por las mañanas y alguna otra cosa por la noche, distorsionando tanto como pueda y quiera.

    En todo este batiburrillo de ideas, los comentaristas tendrán su papel como hasta ahora. Veremos en qué queda todo ?? 

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