Para terminar con esta tanda de fotos que volvemos a ver, hoy llegamos a la ciudad de Segovia y entramos a un Salón en el Alcázar de Segovia, lugar en el que estuvimos por primera vez en febrero del año 2008. La foto la hice en abril del año 2007 cuando pasé por allí. El Alcázar me impresionó bastante, no me lo imaginaba así ni tampoco la ubicación en la que se encuentra. Esta foto ha estado durmiendo en mi colección hasta recientemente, parece que alguno de los buscadores la ha encontrado y ahora acumula visitas con regularidad. Hoy le damos la bienvenida al Club de las 500.
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Cruzando al otro lado
El viernes se produjo una enorme perturbación en la Fuerza y casi sin darnos cuenta, los termometros dejaron los valores de alegría y felicidad y rollo positivo y adquirieron un símbolo negativo delante de la cantidad que indican. El sábado por la mañana ya nos despertamos bajo cero e incluso hubo un pequeño amago de nevada a las diez de la mañana aunque no fue significativa y no llegó a cuajar. Fue el día en el que cruzamos la fina línea que separa al otoño del invierno y lo hemos hecho casi un mes antes de tiempo, con lo que o tenemos un invierno suave y esto no es más que un susto (esto es lo que se llama pensamiento positivo) o nos vamos a cagar en todos nuestros muertos y vamos a sufrir como los ciclistas dopados cuando están llegando a las cimas de los Pirineos (y esto es pensamiento realista).
El domingo iba por la mañana en bicicleta a la estación de Utrecht Centraal y los cuatro grados bajo cero me borraban las ideas según se formaban. Pese a todo, me gusta, me fascina el frío y ese aire helado que te despierta y limpia la atmósfera. Me distraigo viendo las nubes que creo al respirar y que se alejan de mí creando formas exóticas y no me canso de mirar por la ventana para ver como al congelarse, todo lo que nos rodea se vuelve como una foto que no cambia.
Esta mañana seguíamos bajo cero y en la prensa ya comentaban que para el viernes es posible que ya tengamos las primeras pistas naturales de patinaje abiertas, algo que ni los más peludos del lugar recuerdan. La previsión meteorológica agoraba otro día de frío sin escarcha y temperaturas rondando los tres grados bajo cero.
Se equivocaron. A las dos de la tarde, comenzó a nevar. Sin prisa pero sin pausa. Como nadie parecía esperarlo, las carreteras no tenían sal y para aquellos que no usan el transporte público el llegar a casa se volvió una pesadilla. Por suerte los trenes funcionaban bien y aparte de jugarme la vida con la bicicleta entre la oficina y la estación no tuve mayores problemas. Gracias al intenso entrenamiento del invierno pasado, tengo un control increíble de la bicicleta y patino con ella tan bien como en el hielo. Como la nieve todavía no ha cuajado y se ha compactado, no ha resultado demasiado difícil.
En la ciudad de Utrecht seguía nevando cuando llegué y elegí la ruta más larga y segura para volver a casa, ya que aunque todas me lleva por carril bici, en esa el carril bici está físicamente separado del de los vehículos y así me evito el pánico a que un coche patine y barra a los ciclistas como piezas de un dominó. Me pasé por el supermercado y me lo encontré desierto, con todo el mundo refugiado en su casa. Los reponedores se afanaban a poner bolsas de sal en la sección correspondiente y eso me recordó que el año pasado no compré a tiempo y para cuando lo quise hacer estaba agotada, así que me he llevado cuatro kilos por si la cosa va a peor y vuelvo a tener una pista de patinaje sobre hielo en mi jardín.
Al llegar a casa la imagen era de postal, con el suelo blanco y dos o tres centímetros de nieve. No me pude resistir y puse la cámara en el trípode y la dejé capturando la luz durante cinco segundos. Ya hemos cruzado al otro lado, el invierno ha llegado y ahora solo nos queda disfrutarlo.
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La semana pasada en Distorsiones
Este año parece que el invierno está avasallando al otoño y pretende llegar con un mes de antelación. Desde el viernes estamos bajo cero la mayor parte del tiempo y ya se empieza a formar hielo en los canales, así que me veo patinando más que nunca. Mientras llegan los días del chocolate caliente y el frío polar, he hecho Algunos cambios en mi casa que han quedado reflejados en la anotación anterior junto con una foto del resultado. Tembién estuve en el partido en el que el Ajax recibió una considerable paliza del Real Madrid y que acabó con un Ajax 0 ? Real Madrid 4. Está escociendo tanto que ya hay una plataforma montada por Cruijff para salvar el equipo de la espiral de decadencia en la que ha caído. Y en la misma semana sufrí una pájara bitacorera y tuve un día de esos de Casi nada en los que las ideas se negaban a acudir.
Siguiendo con las curiosidades que te tropiezas por el mundo, en Zaragoza vi un anuncio de Con ratas y sobras que parecía augurar la que le esperaba a España.
Pasamos la semana viendo fotos que llegan al Club de las 500. Comenzamos en Ávila con la Iglesia, casa y convento de Santa Teresa en el club de las 500, desde allí saltamos hasta el estado de Mississippi en Estados Unidos para ver el desaparecido Faro en Ship Island en el club de las 500, regresamos a Europa y fuimos a Colonia a ver la Catedral de Colonia en el club de las 500 y terminamos en los Países Bajos en El puerto de Volendam en el club de las 500. Esta semana veremos algunas imágenes que completan mi álbum de fotos de Amsterdam.
Para la foto de bicicletas elegí una muy especial ya que se trata de mi nueva bicicleta eléctrica, una Gazelle Orange Pure Innergy 2011 que recibí algo más de una semana y con la que espero recorrer decenas de miles de kilómetros. Ya sabéis que desde no hace mucho estoy agrupando estas fotos en el Álbum de fotos de bicicletas.
Fui cinco veces al Cine de las que dos de ellas fue para ver por cuarta y quinta vez Harry Potter y las reliquias de la muerte ? Parte 1 * Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 1, película que es oficialmente mi favorita de la serie. También vi la divertida e innovadora Scott Pilgrim contra el mundo ? Scott Pilgrim vs. the World, una aburrida película holandesa llamada Briefgeheim y un dramote de esos de los que te dejan los ojos como huevos fritos llamado Madres e hijas ? Mother and Child.
Para visitar a unos amigos decidí regalarles galletas y magdalenas y aproveché para empaquetarlas de una forma más acorde a la que debe tener un regalo. Aunque seguramente vuelva a usar las fotos durante la semana, hoy las veremos en el repaso visual de la comida que cociné:
Y así transcurrió la semana …
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Madres e hijas – Mother and Child
De cuando en cuando llego antes de tiempo a mi cita con mi amigo el Niño en Amsterdam para ir al cine y cenar juntos y aprovecho para ver alguna película rara de esas a las que él no entra ni aunque le prometan que una guarra viciosa sin dientes se le chupa durante toda la película. Desde que descubrió IMdB, mira las películas que le propongo y como se huela que es carne de filmoteca, pasa olímpicamente. La culpa la tengo yo porque en dos de esas películas, el chiquillo se pegó unas sobadas de escándalo y solo le faltaba una mantita para hacer una foto de postal. Así que hace dos semanas fui a ver un domingo por la mañana a horas intempestivas la película Mother and Child, una que se estrenó en España allá por julio con el título de Madres e hijas, posiblemente por algún milagro divino que multiplicó la madre y niño/a del título original. Ya se dice desde siempre que Spain is different y no hay mejores traductores que los de ese país.A un puñado de julays les pica la pipa del chichi de tanto amor que no quieren ni dar ni recibir y no les queda más remedio que rascárselo
Esta es una historia de múltiples historias. Por un lado tenemos a una mujer que tuvo que dar a su bebé en adopción ya que fue madre con catorce años y después nunca se lo perdonó a su madre que fue la que la obligó. Por otro lado tenemos a una ejecutiva agresiva que se folla al jefe, al vecino, al butanero y a cualquiera que le enseñe el paquete y con tanta promiscuidad se queda preñada. En una tercer onda tenemos a una joven pareja que quiere tener un hijo pero parece que las cañerías de la mujer no van bien y deciden adoptar y en la cuarta historia tenemos a una joven negra (o eso que hoy en día se dice de color) que está preñada y no quiere el niño y ha decidido darlo en adopción. Todas las historias correrán en paralelo y al final se juntarán como es de esperar.
Estas películas de historias separadas que se arrejuntan están muy vistas y si el director se lo curra y el guión está bien hecho, resultan amenas. Es lo que ha sucedido en esta ocasión. Tenemos varias tramas que involucran a mujeres en diferentes etapas de su vida, desde muy jóvenes, a jóvenes, a maduras, pre-menopausicas, pos-menopausicas y alguna ya entrando en la tumba. Todas tienen una visión propia de la vida y ninguna parece coincidir. Las hay felices y desgraciadas, que quieren tener un hijo, que ya lo tienen o que no lo han podido tener. Durante toda la historia los niveles de drama y emociones sensibles alcanzan niveles de alerta máxima y más de uno gasta el paquete de kleenex con la llorera que le entra con cada nuevo giro de tuerca. Pese a todo, la historia se va resolviendo más o menos por los cauces esperados y para cuando acaba, allí llora hasta el acomodador. Entre todas las protagonistas, me gustó mucho Annette Bening
, que hace un papel soberbio.
El único pero que le pongo es que no todos los segmentos son igual de interesantes y hay alguna parte que se pudo haber aligerado enormemente sin que la historia sufriera. Aún así, es una historia muy buena, bien contada, interesante y que se sale del cine habitual de palomitas y hostias al que estamos tan acostumbrados.
Ni se te ocurra llevar al Orco ese con el que te relacionas porque no te lo perdonará en la vida. Esto es más bien para gente que disfrute con dramas fuertes y no tenga miedo de mostrar sus sentimientos.






















