No han pasado ni setenta y dos horas desde que llegué a Holanda y las cosas están totalmente descontroladas. Vuelvo a necesitar vacaciones para conseguir al menos que a mi alrededor se mueva todo de forma vertiginosa. Esta semana de Pasión ya ha comenzado con una tarde en el Café Cartouche, el cual os recuerdo es el bar con las mejores costillas asadas del mundo y posiblemente me estoy quedando corto. Primero estuvimos en el Café Dudok tomando unas cervezas. Celebrábamos que a uno de mis compañeros y amigo le han dado el paquete, término que usamos en mi empresa para referirnos a los que despiden. Que te despidan es una cosa buena, muy buena, sobre todo cuando te vas con un año de salario en tu cuenta corriente, un montón de cosas más y estás en un mercado laboral con más de diez mil puestos sin cubrir de alta cualificación y todas las agencias de colocación de empleo del país se lanzan a por ti para ofrecerte trabajo. Yo también quiero recibir mi paquete pero ya tengo asumido que tendré que irme de la empresa con las manos vacías. Así que mientras lo habitual es que la gente se deprima y todos lamenten la pérdida nosotros salimos a celebrarlo a lo grande, bebiendo como cosacos y comiendo costillas asadas.
Después de este comienzo mañana continuaremos con seis horas de celebración. Me han asignado al proyecto más importante de mi empresa en los últimos siete años. Llevaré dos de los tres equipos que trabajarán para conseguir un éxito sonado. Por supuesto triunfaremos porque yo nunca fallo y pienso mantener mi impoluta reputación laboral. Para arrancar con nuestro trabajo nos iremos a Huizen a un centro de entretenimiento. Además de carreras con Go-Karts tendremos guerras con pistolas láser y una cena con borrachera final en las que los colegas japoneses seguro que acaban en algún Karaoke. Llegaré a mi casa posiblemente más pasado que las bragas de la Veneno y el viernes iré a trabajar como un campeón sabiendo que lo peor aún está por llegar. Por la tarde me han invitado los sudafricanos para cenar y emborracharme con ellos. Quien quiera saber más de ese clan ahora tiene una excusa perfecta para leerse mis Memorias de Sudáfrica, las cuales comienzan en 1. Camino al fin del mundo y ya puestos os recomiendo también que le echéis un vistazo al Album de fotos de Sudáfrica. Si leísteis dicha historia sabréis que esa gente son campeones alcohólicos y vuelan al día siguiente de vuelta a su país. Están totalmente decididos a entrar en el avión bien pasados y yo tendré que ayudarlos así que imagino que el sábado seré un desecho humano si es que consigo sobrevivir. Tendré que levantarme en algún momento del día porque he de comprar comida y preparar algo porque el domingo es el gran evento del año, ese día que todos esperamos con ansia y con el que soñamos durante trescientos sesenta y cuatro días. Es la Gran Visita Anual de mi amigo el Rubio, su esposa e hijos. Cada año organizamos este evento en mi casa en el que cambiamos las tornas y en lugar de ir yo a su casa, algo que hago en al menos cuarenta ocasiones durante los doce meses, ellos vienen a la mía y se convierten en mis invitados. Si el tiempo acompaña jugaremos en el jardín, beberemos cerveza Leffe, nos hartaremos a tapas y al marcharse cada uno recibirá una bolsa con regalos muy especiales que ya he comprado. Este evento también dura unas seis horas y lo normal es que tanto el Rubio como un servidor acabemos pasadísimos. Será el broche final de esta Semana de Pasión. El lunes tendré que echar mano de la energía de reserva para ir a trabajar y eso sabiendo que las celebraciones de la segunda semana también comienzan el miércoles con la cena despedida del Chino que se va un mes de vacaciones a la China con la China de su hermana. Un día de estos contaré sus últimas aventuras porque aunque no lo nombre tengo material nuevo que dejará a más de uno boquiabierto, pero eso lo dejaremos para más adelante.
Espero que nadie se sorprenda si no vuelven a saber de mi porque con esta agenda tan apretada será un milagro si sobrevivo.


