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  • Paseando por Washington DC – Primera parte

    5 de febrero de 2007

    El relato de este viaje comenzó en Es un mundo muy muy seguro – primera parte

    Antes de comenzar a caminar por Nueva York merece la pena que comente algo de la capital de los Estados Unidos, Washington D.C., ciudad en la que he estado en varias ocasiones. Hace tres años, en mi visita a Nueva Orleáns del 2004, pasé cinco días en Washington visitando a la familia y haciendo algo de turismo. No era la primera vez que estaba en la ciudad. De hecho, he pasado allí dos veranos completos cuando era un mozo. Allí fue donde me contagié del inglés por primera vez y tengo muchísimos recuerdos asociados a esa ciudad. Puedo caminar sin rumbo fijo por ella sin perderme, conozco todos los museos, monumentos y rincones que merece la pena ver y aún así, nunca he hablado de ella. Imagino que es algo similar a lo que me sucede con Gran Canaria, que ya no lo considero un lugar turístico.

    Washington DC es una ciudad que a primera vista disgusta. Le falta el calor humano y le sobra planificación. Para el gobierno de los Estados Unidos era importante tener una ciudad en la que celebrar su corta historia y los grandes éxitos (y fracasos) del país y la encontraron allí, en ese lugar a medio camino entre dos de los estados fundacionales de la Unión. La ciudad es un ente independiente que no pertenece a ningún estado, soberana en sí misma. A su lado pasa el río Potomac y aunque la ciudad tiene millones de habitantes se puede considerar absolutamente aburrida. La culpa la tiene tanto mausoleo, tanto memorial y tanto político. Los Estados Unidos se rigen desde allí, con el Capitolio en el centro de la ciudad marcando los cuatro sectores en los que se divide. Las calles forman una cuadrícula donde unas tienen números y las otras las letras del abecedario. Resulta casi imposible perderte en ese lugar. El centro de la ciudad es una extensión enorme y abierta en la que se suceden los museos y monumentos. Para hacer fotografías es un lugar increíble, lleno de grandiosos edificios que se dejan querer por la cámara. Por desgracia no hay mucho más, por la noche, cuando todo el mundo vuelve a casa se convierte en una ciudad fantasma, con grandes avenidas vacías y tomada por la guardia nacional desde lo acontecido el 11 de septiembre.

    Pese a esto merece la pena pasar un par de días por allí. Hay varias compañías que tienen autobuses de esos que paran en todos los puntos turísticos y te puedes subir y bajar para ver cada uno de ellos. También se puede hacer con el metro pero entonces no verás nada y si el día se presta y te gusta caminar, es posible la caminata. En diciembre yo elegí este último sistema pese a los dos grados que hacía en la calle. Comencé por el Memorial de Iwo Jima y el Carillón regalo de los Países Bajos en agradecimiento por la liberación durante la Segunda Guerra Mundial, desde allí me fui en metro hasta el centro, pasé por la Casa Blanca para hacer fotos desde afuera, ya que entrar en la Casa Blanca se ha vuelto misión imposible. Tienes que informar con más de doce semanas de antelación y a través de la embajada de tu país de tu visita. Te asignan día y hora y por supuesto recibirán un montón de información tuya para comprobar que no eres una amenaza a la Seguridad Nacional. Son las cosas de este mundo en el que vivimos. Recuerdo cuando yo entraba con trece años, solo, sin hacer colas y nada más que por ver el chabolo del presidente. Después de ver este monumento caminé hasta el Memorial de la Segunda Guerra Mundial, el último en inaugurarse (fue en el 2004 y yo estaba en la ciudad cuando sucedió), una plaza de diseño bastante elegante en la que se recuerda a los muertos en la Gran Guerra. Desde allí se pueden ver las piscinas reflectantes y el Memorial de Lincoln a un lado y el Monumento de Washington en el otro (un obelisco frente a la Casa Blanca y en línea con el Capitolio y el Memorial de Lincoln). Caminé por los parques hasta el Memorial de este hombre, hice unas cuantas fotos y me gocé una manifestación en contra de la segregación racial y la igualdad educativa para todos. Eran organizaciones de negros o personas de color que es como prefieren llamarlos hoy en día. Que yo recuerde todos tenemos color, no hay humanos transparentes y no creo que sea peyorativo el calificarlos como negros. La manifestación estaba amenizada por una orquesta muy chula con unas chicas que pasaban un frío de morirse, medio desnudas para mayor gloria de la banda. Junto al Memorial de Lincoln está el de la Guerra de Corea y el de la de Vietnam. Del primero decir que me parece horroroso. Es una banda de julays soldados caminando por un campo de minas o similares. Dan miedo. He hecho unas fotos de noche que asustan. No lo veo muy acertado. El de Vietnam es una L enorme que se hunde en el suelo y enl a que están escritos los nombres de todos los que murieron en la guerra de Vietnam y si no recuerdo mal es en el orden en el que lo hicieron. Siempre me ha parecido un poco frío y falto de tacto. A veces ves gente llorando junto a un nombre o tratando de pegar alguna flor o algo allí. Al terminar con las broncas en las que se han visto envueltos los americanos decidí seguir caminando y enfilé hacia el monumento de Washington, el cual se puede subir gratuitamente pero necesitas pedir cita. Lo mejor es ir temprano para que te den la entrada para algún momento durante el día. Como está a medio camino de todo viene siempre bien.

    Desde allí comienzan los museos. A ambos lados de la gran avenida que va hacia el Capitolio tenemos un despliegue impresionante de museos (lo llaman National Mall), todos de la Smithsonian Institution y todos gratis. De entre ellos recomiendo el National Air and Space Museum, mi museo favorito y al que he ido más veces en mi vida. Es el museo más visitado del mundo y en él puedes disfrutar con la historia de la aviación desde sus orígenes, con el avión original de los hermanos Wright, lanzaderas espaciales, el Espíritu de San Luis y hasta hace unos años podías tocar un trozo de roca lunar. Han abierto otro cerca del aeropuerto Dulles International en el que hay un transbordador espacial y un huevo de aviones. Podría escribir durante días sobre este museo, es una de las sucursales del paraíso en la tierra. A veces me siento en un rincón a mirar un avión y a la gente que se queda abobada ante la belleza de esos aparatos. Definitivamente recomendado.

    Esto se alarga así que continuaremos con el paseo por la capital de los Estados Unidos en la próxima entrega, Paseando por Washington DC – Segunda parte

    Technorati Tags: Washington DC, viajes, turismo

  • La semana pasada en Distorsiones

    5 de febrero de 2007

    Ha sido una semana más bien tranquila, con mucho tiempo para pensar y para terminar de arreglar las fotos de Nueva York. Ahora comenzaré con las de Washington D.C. y espero que no me tome tanto tiempo. Por lo demás, comentar que ando algo inComunicado estos días, disfrutando del silencio.

    Esta fue una semana de Cine. Primero vino Arthur et les Minimoys – Arthur y los Minimoys, una curiosa película que mezcla animación e imagen real y que me ha encantado, seguimos con algo de terror del malo en The Return – El regreso, The Holiday – Vacaciones, otra vuelta de tuerca en el género de las comedias románticas y acabamos con Flags of Our Fathers – Banderas de nuestros padres, una potente película bélica par arrojar algo de luz sobre uno de los momentos que se recuerdan de la Segunda Guerra Mundial.

    Con tanta película quedó poco espacio para mucho más, pero aún así continuó el relato de la mensajera en Un marido abatido y hablamos de los Movileos, esa gente que se pasa el día colgada al teléfono móvil y que parecen no poder vivir sin uno en las manos. También volvió El chino con Atleta chino o sus peripecias en un gimnasio.

    Las fotos volvieron a estar dedicadas al Big Apple tour 2006 y pudimos ver New York desde la Apple Store, Edificio Chrysler, el Empire State Building y el Puente de Brooklyn.

    Y con esto se pasó la semana. Ya conocéis la historia así que seguid los enlaces si estáis en modo generoso:
    – Wishlist en Amazon UK
    – Wishlist en Amazon USA

  • Flags of Our Fathers – Banderas de nuestros padres

    4 de febrero de 2007

    Con algunos directores uno sabe que va al cine a disfrutar, que da igual lo que hagan, lo harán bien y son conscientes que detrás de la pantalla estamos una horda de espectadores ávidos por sumergirnos en una buena historia, por sentir la magia de mundos increíbles o historias de leyenda. Algunos tienen ese toque toda su vida, otros son cisnes de un solo canto y otros se van perfeccionando con el tiempo. Yo creo que Clint Eastwood en su faceta de director es de estos últimos, ha ido de menos a más y hoy por hoy, domina el medio como pocos. Su última película ha sido Flags of Our Fathers, conocida en España como Banderas de nuestros padres.

    Esta es la historia de seis julays que se fueron con Mambrú a la guerra, que dolor, que dolor que pena, con la sagrada misión de matar japoneses amarillos de mierda y no se sabe a ciencia cierta si lo hicieron bien o no pero se subieron a una loma, levantaron un palo enorme semejante cipote con corrida al tope y otro julay les hizo una foto que los hizo famosos. Después vino lo de siempre, invitaciones a Dolce Cita, Donde estás garrafón, Aquí hay petates y todos esos programas que no sirven para nada pero que si te lo montas bien te harán rico. Con la fama llega la halitosis, la impotencia y todos esos efectos secundarios y los pobres acabarán más quemados que Carmen de Mairena.

    Todo el mundo ha visto la foto de Iwo Jima, con esos hombres alzando una bandera y de alguna manera esa imagen marca nuestros recuerdos de la Segunda Guerra Mundial en el frente Pacífico. Si tienes la oportunidad de visitar Washington D.C., cerca del cementerio de Arlington se encuentra el Memorial de Iwo Jima, en donde se reprodujo la foto en forma de escultura. Lo que hasta ahora no sabíamos era como se llegó a la foto y qué sucedió después que saliera publicada. Partiendo del libro del hijo de uno de los protagonistas Clint Eastwood ha rodado una de las películas más antibélicas de la historia, en donde la crudeza del combate es tal que consigue repugnar al espectador. La escena del desembarco y posterior batalla le pone a uno los pelos de punta. Es algo irracional, con gente tranquila y alegre sometidos a un escenario de violencia extrema que saca lo peor que llevan dentro. El director nos guía por este infierno y cuando nos ha convencido de lo mala que puede ser la guerra nos enseña los entresijos de la misma, la manipulación y el uso partidista que hizo el gobierno de la imagen para recaudar fondos, como se destruyó a los jóvenes que participaron en el izado de la bandera, jóvenes que ni siquiera fueron los verdaderos héroes porque la suya no fue la primera bandera, fue la segunda que se izó en aquel lugar.

    Después de dos horas uno no sabe qué es más repugnante, si la guerra o los políticos que nos gobiernan. Entre el grupo de jóvenes actores que interpretan a los soldados brilla con luz propia Ryan Phillippe, que interpreta a John ?Doc?? Bradley, uno de los tres supervivientes. Hace su papel muy creíble al darle humanidad, al dejarnos ver con sus ojos el horror que lo rodeaba y la impotencia que sentía entre tanta destrucción sin que él como enfermero pudiera hacer nada por evitarlo. Es uno de esos papeles memorables.

    Estamos hablando de una joya del cine bélico, una película que será recordada mucho tiempo. Le faltó un pequeño hervor para considerarla obra maestra, quizás algún minuto menos contándonos la gira por los Estados Unidos pero aún así es una película que hay que ver. Absolutamente recomendada para todo el mundo.
    gallifantegallifantegallifantegallifantemedio gallifante

    Technorati Tags: cine, Banderas de nuestros padres, movies

  • The Return – El regreso

    4 de febrero de 2007

    El comienzo de este año en lo que respecta al cine de terror no pudo ser más triste. Perdida en la cartelera y en un único cine estaban dando The Return una película que quizás no debería haber visto, pero bueno, a lo hecho, pecho. En España esta cosa se ha llamado El regreso.

    Esta es la historia de Buffy la ChupaTrancas y de como se hizo ejecutiva agresiva especializada en la venta de basura para poder sobrevivir y tener algo que comer una vez cancelaron su serie. En su búsqueda del éxito se liará la manta a la cabeza y se irá de gira por los pueblos del sur de los Estados Unidos comiendo una chimichanga aquí, agitando una allá y eso que hacen las chicas en edad de fornicar. Un ex-novio al que se le ha retirado la autorización para usar la flor de su secreto se la pasa persiguiéndola y tratando de hacerle pupita mientras un asesino de segunda división quiere matar a una tía que no sabemos quien es. Al final la Buffy se encoña de un julay alcohólico y le entran unos calores vaginales que no prometen nada bueno.

    A veces me pregunto qué hay dentro de las cabezas de los tíos que invierten dinero para hacer cine en los Estados Unidos. Hay que ser tonto del culo para no darte cuenta que estás tirando al retrete tu inversión. No es como en España, país en donde un lameculos que se autodefine como artista consigue el dinero de ayuntamientos, comunidades, institutos públicos y cualquier otro organismo sufragado con los impuestos de los demás y así se puede encadenar mierda tras mierda. Y hoy en día hasta se montan una bitácora para que sea todo más artístico. Esto ya lo pensaba cinco minutos dentro de la historia. Fue en ese momento cuando asumí que me tocaba disfrutar el primer pallufo del año. Diez minutos más tarde la otra persona que estaba en la sala se marchó dejándome solo. Frente a mí una historia que saltaba sin ton ni son encabezada por
    Sarah Michelle Gellar, una actriz que aquí demostró lo limitada que puede ser tratando de repetir el mismo papel que ha hecho en ocasiones anteriores y sin ningún otro aliciente. El director se luce creando semejante mierda. El terror no aparece por ningún lado, tampoco el drama y la acción brilla por su ausencia. Solo tenemos una tipa que se mueve de aquí para allá y eso no justifica una historia. Hay un montón de cosas que se explican demasiado y otras sobre las que se pasa de puntillas dejándonos la sensación de un guión lleno de agujeros negros. No puedo decir mucho más. Es una mierda de película y lo único que podemos hacer es olvidarla lo antes posible.

    Esta es una buena ocasión para quedar con tus enemigos o con esa zorrilla a la que le quieres hacer guarrerías sexuales. Seguro que se te duerme en el cine y te deja vía libre para tus maniobras orquestales en la penumbra.
    gallifantemedio gallifante

    Technorati Tags: cine, El regreso, movies

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