Comenzó en La guerra contra la Casa del Buitre
Creo que inicialmente estaba hablando del colega que dejó la empresa y después profundizamos en la maldad intrínseca de su jefa, que fue la que provocó su marcha. Sabemos que yo lo sabía desde el principio y tuve que ejercitar mis avanzados conocimientos en la actuación y el melodrama para mostrarme muy sorprendido cuando me lo contaban, como la mañana que mi jefe me informó que tenía malas noticias y el hombre me informó que mi colega se iba de la empresa sin saber que yo era el que le había dicho al colega que se lo contara a él para yo poder hablarlo con mi jefe. Inmediatamente después de la notificación oficial, la Casa del Buitre se organizó para adquirir la mayor cantidad de conocimiento sobre las tareas de mi amigo. Del otro lado, su jefa, la mala pécora esa que podemos confirmar que es en la actualidad una ZURRIAGA, demostró la poca clase que tiene dejando de hablar a su empleado durante un par de semanas y en las reuniones que tenían, jamás lo miraba o reconocía que estaba de corpore insepulto, o sea, le hizo un vacío institucional en toda regla y que como era algo que yo conocía, usé en contra de ella quemando puente tras puente entre su departamento y nuestra compañía. Mi colega comenzó a preparar documentos en los que detallaba sus tareas y dónde estaban los procesos que sigue y ella venga a putearlo y además le ordenó que no distribuyera esos documentos, que los mantuviera en secreto, así que él nos los mandaba a mi jefe y a mí continuamente, no siguiendo las instrucciones de la asquerosa jalal y mi jefe le mandaba a la pécora sus comentarios sobre cada versión del documento y como ya estaba en guerra de guerrillas con la pava, informó a su jefe que nuestra división tiene un contrato de servicios con ellos y que pagamos por tener una persona haciendo su trabajo y que por consiguiente, esperamos que contraten a otra persona para hacerlos, pero ellos al parecer pretendían quedarse con la guita y no trabajar, así que se tomaron la petición de mi jefe muy malamente y como nosotros informamos a los del país del sol caguiente que el chamo se iba, descubrimos que desde allí también mandaban dinero para que el otro nos ayudara, con lo que mi jefe les dijo que se lo podían ahorrar y cuando la pelleja se enteró, se emputó que no veas. Ella ha ido creando en su división una camarilla de leales seguidores, en plan presidente suciolista y rastrero de España y yo y mi jefe, pero particularmente the Chosen One, hemos ido tumbando su reputación y revolcándola en diarrea clarita y ahora mismo, a falta de un mes y medio para que su división sea deshecha, nadie los quiere en nuestra compañía, con lo que se tendrán que ir a una de las otras dos y a todos los que se han puesto de su parte les ha llegado, por muchos canales, nuestro mensaje, que no es otro que el simple y elegante OJO POR OJO.
Yo seguía con contactos frecuentes con mi amigo y al regresar de África, organicé mis visitas a Bolduque para coincidir con él con más frecuencia y hasta mi jefe reorganizó su agenda también para pasar más tiempo con él, con lo que nosotros hicimos todo lo posible para exprimir al máximo el tiempo que nos quedaba. Uno de esos días que bajé a Bolduque habíamos quedado para una reunión de tarde, que en mi agenda estaba señalada como Cena con el ELEGIDO, quiera o no quiera y después de trabajar todo el día juntos nos fuimos a mi barrio, que él vive cerca y desde allí pillamos el tren al centro de Utrecht. Ese día lo ayudé a organizar una nueva campaña de batalla contra su jefa, resultó que la fábrica también usa sus servicios y paga por ellos, así que informamos al jefe de ese grupo que iba a pagar por nada y le dimos un curso para quejarse y elevarle la bilirrubina a cierta mora. También le dije al hombre ese que me parecía vergonzoso y facineroso que uno de los puntales de la compañía se fuera y no hubiese reconocimiento alguno. Al día siguiente hubo un correo a toda la compañía informando que mi colega se marchaba, dándole las gracias por su excelente contribución y deseándole todo lo mejor, siempre y pidiéndole a todos nuestros empleados, que aprovecharan para despedirse de él. El correo fue de nuestra compañía, pero casualmente añadieron a su jefa en el correo y tengo clarísimo que del empute que cogió se le cortó el reglote y su novio se pasó el resto de la semana a base de pajotes porque la zorra esa no tenía el coño para fiestas.
Regresando al evento de aquella noche, nadie sabía que nos íbamos a cenar juntos porque eso cae fuera de las actividades de la empresa y a la gente no tiene por qué interesarle, al menos no en ese momento. Después de ese día todavía le quedaban casi dos semanas de laburo, en las que nos vimos con frecuencia y llegamos a sus últimos dos días, que coincidían con lunes y martes. El lunes se vino al sitio en el que tanto mi jefe como yo pasamos más tiempo y de hecho, se sentó conmigo y al mediodía nos fuimos a almorzar juntos. Ese fue el último día con transferencia de información, acto vetado por su jefa. Al día siguiente, él tenía que ir a la sede corporativa y al final del día entregaba su portátil y el telefonino. Lo que no sabía nadie en su departamento es que yo también en el edificio, porque nosotros estamos en otra planta y yo limité mi movilidad. Mi jefe tenía una cadena de enfermedades en su keli y no pudo ir por estar enferma su mujer y sus dos hijos, pero en su plan original también estaba lo de acudir allí para mostrar a los otros de qué lado caen nuestras amistades y lealtades. El colega subió a nuestra planta a hablar y tomar cafelito varias veces durante el día, sin que ni la pécora ni los otros supieran nada y en una de esas escapadas, nos hicimos una foto juntos que me reservo para la última entrega de esta película de terror.
Acaba en Primus y secundus ictus