
Si me hubiera molestado en mirar lo que escribí en Gekijôban Tensei shitara slime datta ken hace tres años, probablemente no la habría visto, pero como encajaba con la otra peli y no mirá lo que pensé de la primera, entré al cine en la más completa ignorancia, algo que ahora que he sufrido y padecido esto, sé que fue un gran error. Al menos en esta ocasión era una peli de verdad y no un puñado de episodios de alguna serie que ni he visto ni jamás veré, como ha sucedido en otras ocasiones. La película se titula Gekijou-ban Tensei Shitara Slime Datta Ken: Soukai no Namida-hen, aunque en los Países Bajos se estrenó con el título de That Time I Got Reincarnated as a Slime the Movie: Tears of the Azure Sea y en España como That Time I Got Reincarnated as a Slime La Película: Lágrimas del Mar Celeste, que me fascina porque da por supuesto que la gente la reconocerá por la parte del título que está en inglés, que ya puestos a ser facinerosos, mejor llamarla truscoluña no es nación. Definitivamente, esta está en podio en lo relativo a uno de los títulos más largos de película que he puesto por aquí.
Unos julays frikis se van de putas a uno de los clubs del suegrísimo del presidente.
Yo juro por Cristo Rey que no tengo ni pajolera idea de lo que vi. Sé que son un grupo de panolis, algunos con cuernos y otros no, que se van a una isla y allí acaban montando un pitote que no veas ayudando a una pájara que viene de algún mundo submarino o así por culpa de un Dios podemita, truscolán y suciolista que les quiere quitar las carteras y los dineros y que probablemente en tierra viaje en el portabultos de los coches, como otra gentuza que no voy a mentar.
Tremenda puta mielda del copón. Es que no habían pasado ni quince minutos y ya me estaba cagando en todas las putas que parieron a todos los que trabajaron en esta cosa con una historia absurda e imposible de seguir, si es que hay historia. Ya me ha quedado bien claro que estas cosas se fabrican pensando en cerebros muy especiales y yo no vengo equipado con uno de esos, así que ni de coña vuelvo a tropezar en este pedrolo. Hubo un montón de momentos en los que me preguntaba por la substancia que debía estar esnifando el que escribió los subtítulos en inglés, que la película se estrenó en japonés con subtítulos en inglés, porque habían frases, pero mayormente no tenían sentido alguno. Mi cerebro, sometido a tanta presión, reaccionó como se esperaba y me dormí en un montón de partes de la peli, con lo que puedo confirmar y confirmo que de los ciento cinco minutos que dura, yo probablemente estuve fuera de juego en más de la mitad.
Mi consejo, tanto a los miembros del Clan de los Orcos como a los sub-intelectuales con GafaPasta es que se lleven un mechero o cerillas al cine por si les entra la ansiedad de quemarlo.




