Cuando acabas la visita del museo conmemorativo, sales a la jungla y vas bajando por un camino muy bien hecho y pensado para que sea seguro hasta el paso del Infierno. A tu alrededor, la misma jungla que sufrían los prisioneros y los esclavos, solo que ahora todo está mejor cuidado, hay más limpieza y por allí no florecen todas las enfermedades que tenían aquellos hombres. Sorprende lo cerrado que es el lugar y como los árboles crecen por todos lados, compitiendo entre ellos por crecer más alto para pillar más luz.
Cada año, cuando la primavera ya está bien entrada, me entra la angustia y el desespero porque miro a mi catalpa y la veo ahí, en tronco presente, sin hojas y pienso que este fue el año en el que murió. La catalpa tiene unos siete meses de vida intensísima y en los que la todo, todo, todo y después cuatro a cinco meses en los que parece muerta y en los que se poda, a menos que quieras tener una bola gigantesca el segundo año. Yo opto por podarla en febrero dejando un único muñón en el que pongo todas mis esperanzas. Después llega marzo y no sucede nada, entramos en abril y el tronco sigue ahí, como muerto y un buen día de mayo descubres que está llena de brotes de hojas, de futuras ramas que llegarán a tener cerca de dos metros de largo y que lucirán con orgullo unas hojas que serán de más de treinta centímetros de largo. Desde el año 2005, he visto el tronco de la catalpa hacerse más y más grueso y según los grandes expertos del país, está ya llegando al punto álgido de su vida. Ahora mismito tiene un tronco soberbio y para cuando llegue el mes de noviembre, tendré un contenedor entero de hojas que se caerán de un nano-segundo al siguiente y en febrero haré otro contenedor solo con todas las ramas que podaré para volver a recrear el muñón en el que comienza todo. Como por aquí todos sabemos que la memoria a largo plazo no es una que se reparta con generosidad, vuelvo a recordar a esos que no la tienen que este árbol, en los Países Bajos, crece un montón pero no da flores ningunas y que si lo dejas sin podar de un año para otro solo consigues que el tamaño de la bola que se forma sea dantesco, que pierda su forma y se transforme en una mata feísima y que además, en lugar de un contenedor con las hojas secas, seguramente acabes con tres o con cuatro.
Saltamos a otro de los escenarios que vamos a ver relacionados con la Segunda Guerra Mundial y este es, sin ninguna duda, el más espectacular y espeluznante de todos. Hoy llegamos al Hellfire Pass, al paso del Infierno, un corte en las rocas de la montaña para que pasara la línea de tren en un lugar en el que LOS JAPONESES obligaron a trabajar a los prisioneros de guerra y a los esclavos dieciocho horas al día y en donde murió un montón de gente, incluyendo sesenta y nueve prisioneros de guerra que fueron apaleados y asesinados por los japoneses. La línea de tren ya no está activa en esta zona ya que este tramo era para ir hacia Birmania (ahora Myanmar). Este lugar está a más de ochente kilómetros de Kanchanaburi por pequeñas carreteras y la forma máa fácil de llegar es con alguna excursión contratada. En esta primera foto vemos una radio hecha por los soldados prisioneros usando materiales que tenían disponibles, como hojillas de afeitar, rollos de papel higiénico y cables. Este lugar pone los pelos de punta. Al estar tan lejos, hay muy poca gente, a menos que tengas la mala suerte de toparte con una guagua llena de chinos y la visita es muy tranquila y sobrecogedora.
Una vez acabé con el dormitorio de la buhardilla y el baño, el siguiente paso era la escalera y la zona de acceso de la planta alta. Para esta zona elegí otro color siguiendo la misma línea argumental. Anteriormente, el color en la zona era un amarillo verdoso o un verde limón que cambiaba de color según la cantidad de luz y tengo un vídeo espeluznante que lo prueba, pero lo estoy reservando para el futuro. Esta era la parte del trabajo más chungo y terrorífico, por lo complicado, ya que en el agujero de la escalera hay bastante altura hasta el techo y es difícil pintar. Casi que lo que más tiempo tomó fue poner la cinta de papel por todos lados y preparar la zona. El color elegido, RAL 7044, también conocido como GRIS SEDA, salvo para doverinto, que es blanco ya que al parecer no puede ver más que dos colores, que mira que tiene que ser triste la vida con tantas limitaciones y sabiendo que jamás superarás a la segunda comentarista del mejor blog sin premios en castellano. Para aquellos que no son para nada expertos en el tema de las pinturas, este color tiene en sus interioridades un veinticinco por ciento de amarillo. Mi vecino me dejó tirado después de la primera hora de trabajo con lo que en realidad lo hice solo. Por la superficie en metros y por la dificultad de algunas zonas, esta ha sido la parte que más tiempo me ha tomado.
En la foto vemos como quedó y como ha cambiado radicalmente. Aún falta lijar y volver a pintar las escaleras de CREMA (o blanco para tú-sabes-quién), que es el mismo color que tienen ahora solo que este ya lleva ahí once añitos. Las escaleras tienen unas pequeñas alfombras en los escalones que han sido retiradas temporalmente y sometidas a diversas sesiones con la máquina de vapor para limpiarlas y que recuperen su glorioso brillo original. En la foto, además de la regadera, se apuntó también la planta adulta de albahaca, que vemos una semana antes de cosechar dos tazas de hojas y hacerme un Pesto de albahaca que quita el sentido. La planta esa la compré al regresar de Gran Canaria en los últimos días de octubre del año pasado y me gasté la friolera de un leuro y mira que bien está seis meses y medio más tarde. Por supuesto, solo toma agua por los bajos. Tiene una maceta muy chula que solían vender en la tienda esa de muebles desmontados casi imposibles de montar y que al parecer ya no las tienen, que es una pena porque a mí estas macetas me han funcionado muy bien. Creo que eran las cuatro de la tarde cuando llegué al punto más o menos en el que hice la foto y ahí lo dejé, siguiendo al día siguiente con el acceso a la casa, que veremos en una anotación posterior. La pared que está justo al frente en la parte superior es una de esas falsas tan típicas en los Países Bajos y tiene un agujero similar al que se ve en la parte superior derecha por la izquierda y fuera de la zona enfocada para colocar los otros dos soportes del pasamanos, pero el agujero se ha hecho muy grande y después de hacer esta foto tuve que hacer algunos arreglillos para dejarla bien, por eso no vemos la barandilla en ese tramo. Debajo de la escalera está un cuarto como el que usaba Harry chapaPotter para dormir en la keli de sus tíos y que yo, a falta de invitados con poderes mágicos, uso de despensa y de zona de almacenamiento para utensilios de cocina como la freidora, la olla a presión o la máquina de hacer el pan.
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