Una entrada en gris seda

No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla

Nos habíamos quedado que pintamos la escalera pero no seguimos hacia la entrada, ya que la deserción de mi vecino incrementó mi carga de trabajo. Al día siguiente, que era sábado, ya había ido a correr, ya me había duchado, tenía en mi tripote mi sagrado chocolate con Churros y aunque inicialmente pensé no dar un palo al agua, finalmente decidí ponerme manos a la obra y acabar con ese nuevo segmento. Esto era más de lo mismo ya que continuaba con el GRIS SEDA o RAL 7044 si quieres ser más científico. En este tramo, el mayor coñazo era poner cinta a tanta puerta, ya que en un espacio minúsculo tenemos la puerta de los contadores que está fuera de plano a la izquierda, la puerta del cagadorrio inferior, la puerta de entrada y detrás de mi la puerta de acceso al salón / comedor/ cocina o lo que en los Países Bajos llaman el woonkamer, el cuarto en el que se vive. Además de todas las puertas, también tenía que pintar alrededor del radiador que está a la entrada y puedo confirmar y confirmo que eso fue también un coñazo. Puse toda la cina, cubrí el suelo y me puse manos a la obra. De no ser por el radiador y por las tuberías que le traen y se llevan el agüita caliente y fría, podría haber acabado muchísimo antes.

Pese a que el color es el mismo gris, aquí, con la luz entrando por el ventanuco de la puerta, que da hacia el sur y que en esta época del año recibe ingentes cantidades de luz solar, el color gris de las paredes parece más bien otro color totalmente diferente del que vimos hace unos días. En este caso, hasta la regadera es que parece una prima segunda de la que hemos visto en todas las otras fotos. Mi vecino tiene un trauma porque en la ranura del buzón no he puesto una cubierta de seguridad para que no intenten abrir la puerta desde afuera y eso, pese a que le he explicado por activa, por requete-activa y por aúnmás-activa, que esa puerta siempre está cerrada con llave y el que meta un gancho para intentar abrirla se llevará el disgusto del milenio. Un detalle oculto y desconocido que desvelamos aquí en primicia se esconde debajo de la alfombra de la entrada, esa marrón mierda-de-la-buena. Debajo de la susodicha hay una losa o quizás debería llamarla baldosa que al quitarla, proporciona acceso al hueco enorme que hay debajo de la keli, que en este país las casas están construidas siempre con un espacio por debajo de ellas, sobre todo por la humedad y porque el suelo es de arena de playa de podemitas y truscolanes, o sea, arena de la peor. Una ventaja de tener ese hueco es que si hay que cambiar las cañerías de la keli (que yo ya hice hace una década), el acceso es fácil y aparte de trabajar recostado, es perfectamente factible. Volviendo a la losa o baldosa, es de asbesto o amianto, cierto material innombrable y con mala fama que hasta aparece en las escrituras de la keli, siendo la otra mención la de una plancha que aisla una de las columnas de madera del tejado de la chimenea para tomar y soltar el aire del calentador combinado. Hasta hace unos años, retirar ambas atrocidades costaba mil leuros o más, pero ahora informas al ayuntamiento, te mandan a un experto en pandemias y otras cosas que evalúa el trabajo, te regalan tu kit de currante con amianto, con traje espacial y bolsas espaciales, retiras el material usando el uniforme espacial, lo guardas en las bolsas espaciales, lo llevas al punto de recogida de residuos más cercano y no te vale un leuro. Tengo que solicitar que venga el experto para hacerlo, sobre todo con el otro lugar, el del calentador, porque que la baldosa o losa esa tenga amianto en su parte inferior, me la S-U-D-A, ya que es la parte inferior y está totalmente cubierta por una alfombra que desde que llegué a esta casa, solo se ha quitado una vez y fue cuando el julay entró a cambiar las cañerías. Decir también que cuando mencionamos el concepto de cerrar la puerta con llave, en este caso específico requiere darle cuatro vueltas completas, que esta cerradura de seguridad te aburre cuando la quieres cerrar y supongo que por eso mucha gente no usa el cerrojo y les roban. Yo como entro y salgo de mi keli por la puerta del jardín, no tengo ese problema y la puerta está siempre cerrada con llave.

Continúa a Crema en donde la luz del sol nunca llega para seguir esta fastuosa y fabulosa línea argumental

Por sulaco

Maximus Julayus

4 comentarios

  1. Me ha parecido ver en la foto de la puerta una especie de pequeño escalón, de ser cierto, se me antoja un pelín peligroso ¿No?
    Al menos para ancestrales, como tu vecino traidor, por ejemplo, o yo mismo 🙂
    Salud

  2. Genín, las casas holandesas son en realidad unos bloques de hormigón y siempre les ponen eso en las puertas (la del jardín también lo tiene). Si se inunda la calle, muy poca agua entraría. Para ancestrales, ponen como una rampa de metal fuera para que puedas ascender con tu taca-taca o sillote de ruedas y supongo que en el interior hacen algo similar.

  3. La entrada principal de tu casa es tan sosita como el habitante… debe pasar como con las mascotas, que acaban pareciéndose a sus dueños (por eso yo tengo un gato), las casas igual. El color guay.

  4. Las casas holandesas son diminutas y el concepto de entrada es un lujo que no tienen. Básicamente tienen la puerta al retrete de un metro cuadrado y acceso a la escalera y al cuarto enorme de la planta baja.

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