A medio kilómetro de la puerta oeste de Sukhothai nos encontramos las ruinas del templo Wat Si Thon, del que quedan varias columnas y la planta del edificio que más o menos muestran que era una estructura de tamaño importante. Al parecer en este templo se quedó en su día un monje que vino de visita desde Sri Lanka para compartir sus avanzados conocimientos budistas. El susodicho escribió un texto dorándole la pildora al rey Li Thai, que reinaba por allí en 1361 y gracias a eso, lo recordamos seiscientos cincuenta y nueve años después. Para que después digan que hacer la pelota no compensa.
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Tantos estúpidos sueltos
La maravilla más grande de la película Origen – Inception era la de los sueños recursivos y la forma en la que una idea, empujada en su forma más simple, podía cambiarlo todo el agrandarse exponencialmente cuando salía hacia las capas exteriores de los sueños. Necesitamos algo así, una idea simple, sencilla y clara para empotrarla en los cabezones de todos esos gilipollas que hay sueltos para que empiecen a respetar la distancia con otra gente, para que empiecen a usar la puta máscara cuando están en público y para que podamos vencer a cierto virus por goleada quitándole su forma favorita de propagarse. El problema es que seguimos sin esa idea y así van los Estados Unidos y otros países, o incluso truscoluña, que no es nación pero que parece estar cogiendo carrerilla de puto culo y cuesta abajo para convertirse en la región europea de las infecciones. Está pasando por todos lados. Este fin de semana, en Amsterdam, leí que los turistas habían regresado y nadie mantenía la distancia y tampoco usaba mascarilla. En otro lugar del país, un bar petado hasta la bandera con la gente con sus caras a centímetros de los otros. En el aeropuerto, llegan uno detrás de otro aviones procedentes de los Estados Unidos y seguro que con ellos entra el virus. Para más descojono, según el gobierno holandés, antes de entrar en el país hay que rellenar y firmar un papel con algunos datos y en el que confirmas que no tienes el virus. Yo lo hice en el avión que me traía de vuelta a los Países Bajos porque supuestamente los recogían al llegar.
Cuando aterrizamos y conectaron el avión a la pasarela, en la misma habían dos policías de fronteras mirando los pasaportes, sin máscaras y cuando les ofrecías el puto papel, te miraban dándote a entender que ese papel es muy especial y que en realidad te lo llevas a casa y cuando jiñas, te limpias el culo con el papel y sabrás si tienes el virus. NO los recogieron, es decir, si la persona que estaba dos filas por delante de mi está infectada, no saben quién estaba a su alrededor porque pese a hacernos rellenar el formulario, no los recolectaron. Comparando con Turquía, con un formulario similar con la diferencia de exigir que además de tu teléfono pongas un segundo teléfono turco y pongas la dirección en la que te estás quedando, algo que no se exige en Holanda, nada más salir del avión te topabas con cámaras de temperatura y personas recogiendo los papeles. Se lo toman más en serio que los holandeses. Aun así, en los espacios públicos, en donde la máscara es obligatoria, veíamos muchos que se la ponen por debajo de la mandíbula, que ni protege ni sirve de nada y así la llevaban incluso camareros en algunos bares y restaurantes a los que no entramos, pese a que están al borde de la extinción porque no tienen clientes, ya que si ellos no se lo toman en serio, nuestro dinero va a otro lado.
En la multinacional amarilla que me echó a la puta calle, un compañero que se pasó a tomar un café en mi jardín el domingo manteniendo la distancia social me dijo que la directora de Recursos INhumanos, los sermoneó durante una hora con las medidas que hay que seguir para evitar la proximidad y los contagios y según acabó la reunión, ella se las pasó por la pipa del coño peludo o afeitado, que no se lo hemos visto y no sabemos de qué rama del árbol de los coños es.
La semana que viene iré a España y tengo claro que allí también sucederá lo mismo, la gente parece estar ya celebrando la victoria. Quizás el virus somos nosotros, más de siete mil millones de estúpidos que deben ser diezmados y visto que ya no nos molan las guerras mundiales, la naturaleza ha optado por derrotarnos usando nuestra propia soberbia e ignorancia. Nos lo tendremos merecido.
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La semana pasada en Distorsiones
La semana pasada estuve en Bodrum, villorrio turístico del sur de Turquía y frente a islas griegas pasando unos días de vacaciones con mi amigo el Turco y su familia, que me invitaron. Estuve además bastante desconectado porque solo pillaba Internet una o dos veces al día y por un corto periodo de tiempo, lo cual es refrescante. El mejor blog sin premios en castellano continuó funcionando aunque con menos anotaciones de lo habitual. La semana comenzó con una Pesca de bicis abandonadas que por supuestísimo, ya he añadido al Álbum de fotos de bicicletas. Expliqué el fascinante sistema para ubicar a los espectadores en los cines post-corona en la anotación Llenando el cine en tiempos del virus. Por segunda y por ahora última vez en mi vida, hice Otros noventa kilómetros corriendo regularmente, algo que ya se acabó porque no quiero transformar mis vacaciones en un cúmulo de obligaciones.
En Sukhothai vimos las ruinas del templo Wat Chang Rob, seguimos con el Wat Mangkorn y de allí saltamos al Ho Thewalai Mahakaset y nos quedamos en el Wat Tuk.
Solo fui a ver una película al Cine pero por aquí comenté dos, comenzando con la mierda de película de terror Madre Oscura – The Wretched y acabando con la interesante The King of Staten Island.
Por razones obvias, no hay resumen de comida pero seguro que los que prestaron atención al Güazá vieron todo lo que se puede hacer con yogurt. Así transcurrió la semana.
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The King of Staten Island
Hoy tenemos otra película nueva y de la que nunca antes oí hablar porque seguramente el tiempo en el que el trailer debería haber bombardeado los cines fue el del Encierro. También tiene toda la pinta de ser más bien de filmoteca, ya que ni de coña es cine comercial. Como todos sabemos que yo pongo pocas objeciones, por supuestísimo que fui a ver The King of Staten Island y por lo que he leído, en los Países Bajos es uno de los pocos países a los que ha llegado a los cines y en el resto será por plataformas para ver películas en casa, con lo que en lugar de visitar un templo cinematográfico, la podréis ver desde vuestra kutre-keli y al parecer, para ahorrarse dos leuros, ni traducen el título al español, que todos sabemos que debería ser truscoluña no es nación.
Un julay acarajotado las pasa putas y canutas cuando su madre se chinga a un bombero
Un pavo rarito y que dice querer ser un tatuador profesional, es más bien un perdedor. Su hermana es lo único bueno que ha salido de esa casa, su padre era bombero y murió currando, su madre está jodida y mal pagada pero pese a eso, se echa un nuevo novio que también es bombero, con lo que al hijo le da un llullu terrible. Entre tanta coña bananera, el chamo parece destinado a fracasar en la vida, viviendo además en los arrabales de Nueva York, fuera de la ciudad en una barriada ultra-mega periférica.
Al parecer está basada en la vida del protagonista, Pete Davidson, cuyo padre murió en los atentados del 2001 trabajando de bombero, algo que lo traumatizó. La película tiene un ritmo extraño, a ratos funciona suavemente y en otros como que se atasca y no hay manera de que tire pa’lante. Cuando la madre se echa el novio y el hijo lo descubre, como que se ve forzado a cambiar y cuando se enfrenta al fantasma de su pasado y pasa tiempo con los bomberos, el colega descubre todo un nuevo universo. La película, en esos momentos, funciona de puta madre, pero cuando está con sus amigos sin dar un puto palo al agua, se atasca. Pete Davidson demuestra que además de comedia, también puede tocar el drama y salir bien del enredo. Marisa Tomei está fabulosa como su madre. Pese a los parones, la película me gustó bastante. No estoy muy seguro de cuál era el tema, ya que es más bien como un vistazo a un momento en la vida de alguien, pero está bien contada y entretiene.
Definitivamente, esto puede provocar la muerte cerebral de la única neurona de los miembros del Clan de los Orcos. Creo que puede gustar a los más jóvenes de los sub-intelectuales con Gafapasta.








