Aladdin

Cuando regresé a los Países Bajos esta semana, me he encontrado la cartelera petada de películas que quería ver y casualmente, esta no estaba entre mis favoritas pero sucedió que el único pase en DosDé previsto hasta el miércoles de la semana que viene era el miércoles de esta semana y por eso la fui a ver, ya que lo de las gafas TresDé a mí me parece una puta mierda y las evito como a la chusma y gentuza truscolana. Mi falta de ganas se debe a que esto es un refrito de Aladdin, la cual volví a ver hace tres años en la semana Disney. Esta nueva versión es con julays de carne y chicha y también se titula Aladdin y se ha estrenado en todo el universo incluyendo España.

Un julay, con tal de empetársela a una pija, se convertirá en un travelo como los de Locomía

Resulta que en un reino como de terroristas-musulmanes-de-mielda hay un pavo que prefiere chingar y le pone el ojo a la princesa. Como ella no las chupa a menos que tengan pedigrí, apalabra con un malaje hacerle un favor para que lo enriquezca, el otro lo tima porque todos sabemos que jamás hay que fiarse de un moro y al final resulta que tiene una lámpara con genio dentro, solo que el genio es acarajotado, pero que vamos, consigue hacerle el sellote a la princesa esa pija en los labios. Mientras todas estas calenturas suceden, el malaje intenta destronar al sultán para apañarse el reino y la princesa resulta que es de la quinta del jastá MiTú y pretende que la coronen como sultanesa o algo parecido.

En los musicales siempre se asume que la banda de voz está grabada sobre la de imagen, como en las películas dobladas al español pero es que en esta película ese doblaje en inglés es PATÉTICO, destroza muchas escenas y sobre todo cuando sale el chamo ese que soba la lámpara como si le estuviera haciendo un pajote, es que el chamo, con el buenismo actual, no tiene ni puta idea de actuar, no es malo, es malísimo, pero como no se podía elegir a un buen actor y había que poner uno de orígenes moros y que cante o grazne, pues acabaron con este patético inútil que ni siquiera puede mover los labios bien en las escenas de acción y que tiene un carisma negativo cuando la cámara lo enfoca. La princesa no va mucho mejor, sabe cantar y hasta actúa pero parece que toda la gente a su alrededor le da asco, está como si se le hubiesen cerrado las chacras por haberse equivocado de ojillo a la hora de empetarse el tampón y lo lleva por el trasero. Capítulo aparte es lo de Will Smith, que sin hacerlo mal, no está a la altura y tanto color azul no mola nada, nada, nada. Algunas de las canciones clásicas de esta película las consiguen cagar y toda la trama esta de poderío y de mujeres al poder es un masque intragable. Reconozco que me aburrí, que a la película le sobran entre cuarenta y cincuenta minutos y que su director, Guy Ritchie, está perdiendo a pasos agigantados el crédito que tuvo un día como artista. Esto es más bien un telefilm para el canal Disney que no merece estrenarse en las pantallas de cine.

Tanto si eres un miembro del Clan de los Orcos como un sub-intelectual con GafaPasta, si viste la versión de animación, ni te plantees ver este soso e interminable telefilm que no aporta nada.

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