De Bangkok a Koh Samui

El relato del viaje a Birmania y Tailandia del 2011 comenzó en la anotación De Utrecht a Bangkok pasando por Hilversum y Amsterdam

Después de dormir cerca del aeropuerto, me levanté temprano y a las siete y media me llevaban junto con otros tres viajeros hacia el aeropuerto de Bangkok. Allí, facturé mi mochila en los mostradores de Bangkok Airways y me fui directo a pasar el control de seguridad. Como era un vuelo “doméstico“, estábamos en una parte aislada del resto del aeropuerto. Desayuné en la zona de restauración y después me fui a la sala de embarque a esperar por mi avión, el cual era un turbohélice ATR-72. La compañía Bangkok Airways se jactan de ser la mejor aerolínea regional de Asia y para diferenciarse del resto, sus salas VIP son para todos, lo cual le quita la gracia ya que la plebe y el populacho entran allí a sudar los sofás y encochinarse. Comentar también que esta empresa es la dueña del aeropuerto de Samui y que eso hace que no haya competencia, ya que le ponen un precio tan alto al aterrizaje de aviones de la competencia que ha desanimado al resto de aerolíneas.

A la hora a la que debía comenzar el embarque, se cerró el cielo y comenzó a diluviar. Bajamos a la guagua que nos llevaría al avión y no se veía ni la carretera ni los otros aviones, pero para cuando llegamos al aparato, la lluvia era mucho más ligera y nos fueron dejando salir de dos en dos para evitar que te quedaras expuesto a la lluvia. Con todo el mundo dentro, cerraron puertas, encendieron motores y arrancamos. El despegue fue algo movido pero sin que se te clavaran las unas negras de los pies a las suelas de los zapatos. Una vez en el aire la azafata comenzó a servir el desayuno pero llegaron más turbulencias y no nos dieron café, supongo que para evitar que te abraces vivo si el liquido te cae por encima. El vuelo duró una hora y cuarto y al aterrizar pasamos por encima de la playa y tienes una vista fantástica del lugar. La pista no es excesivamente grande y de hecho, uno de estos avioncillos se pasó de largo en el 2009 y se estampó contra la torre de control, matando al piloto (se lo mereció por ser un puto inútil). En nuestro caso, frenaron masivamente y llegamos bien. Para llevarte a la terminal de llegadas te recogen en unos coches cachondos que parecen sacados de un parque temático o de la película Jurassic Park. Son muy divertidos pero hace que el aeropuerto se vea poco profesional. El edificio de la terminal está totalmente abierto, parecido a una cabaña y sin paredes laterales. Las maletas llegaron al momento y todos los que teníamos reservas ya hechas fuimos a la sala en la que nos esperan para llevarnos a nuestros hoteles. El mío era el Pandora Resort & Spa y el viaje no tomó más de diez minutos. Es un boutique hotel con muy pocas habitaciones, cada una única en su diseño. En todas y cada una de ellas, ademas de las cosillas que uno siempre espera encontrar en un hotel tienen un ordenador y te suministran una cuenta de Skype con llamadas gratuitas a teléfonos fijos de medio mundo.

Una vez tomé posesión de mi nuevo reino, en el cual iba a permanecer seis días, bajé a la playa a darme el primer chapuzón y a partir de aquí mi rutina consistió en ir a la playa todos y cada uno de los días a disfrutar del sol y el mar.

Y así acabó este relato corto sobre el penúltimo cambio de escenario en mis vacaciones en Asia en este 2011.

El relato continúa en Días de playa en Koh Samui

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