Desde Chiang Mai a Sukhothai

El relato comenzó en Otro de esos saltos gigantescos

En estos viajes siempre tengo jornadas de transición entre escenarios en las que he de ir de un lugar a otro y pese a que las distancias no parecen muy grandes, toma un montón de horas. Para ir de Chiang Mai a Sukhothai sabía que salían un montón de autobuses, básicamente uno cada hora a partir de las seis de la mañana. Como me daba igual llegar un poco tarde, opté por ir en el de las once de la mañana y así no tenía que agobiarme. Me levanté relajado, salí a desayunar, volví, preparé la mochila y me sobró tiempo para no hacer nada durante un rato. Sobre las diez y diez de la mañana dejaba la habitación y por la calle, paraba un tuk-tuk para que me llevara a la estación de autobuses. Me dejó justo al lado del que debía tomar y compré mi billete, les di la mochila para que la pusieran en la zona de carga y subí. El autobús iba medio vacío y teníamos asientos asignados. Como había leído que en algunos de ellos el aire acondicionado es brutal, opté por llevarme la chaqueta en la mochila, por si acaso. Salimos puntuales y básicamente cubrimos todas las ventanas con las cortinas para protegernos del solazo y evitar que los treinta y pico grados entraran al interior. Yo me dediqué a ver algunos episodios de series. El autobús hizo unas cuantas paradas en el camino y finalmente se llenó.

Vinimos llegando a Sukhothai sobre las cuatro y media de la tarde y desde la estación de guaguas opté por caminar hasta la pensión que tenía reservada, la EZ Guesthouse. La distancia es de un kilómetro más o menos pero los tailandeses parecen ser incapaces de andar o de entender que a alguien le guste hacerlo y no había coche, moto o guagua que no me pitara para subirme. Finalmente llegué, me asignaron mi habitación, me dieron el mapa de la ciudad y de las ruinas y me explicaron las cosas básicas. Yo les di mi ropa sucia para que me la lavaran y me acerqué a la zona más céntrica de la ciudad para pasear, ver si merecía la pena hacer alguna foto y cenar. Cuando estaba por allí comenzó el diluvio. Sucedió en cuestión de cinco minutos. Estaba soleado, de repente se torna gris, la nube se oscurece y comienza a llover a cántaros. Media hora más tarde y de la misma manera en que llegó se fue.

Elegí para cenar un restaurante llamado Pai Sukhothai. Esta es la primera ciudad de Tailandia que visito en la que toda la gente que pone críticas en tripadvisor parece estar de acuerdo en que la comida es mediocre. Sin ser mala, tampoco era algo especial y de hecho, he comido mejor comida tailandesa en Holanda, algo triste si tenemos en cuenta que ellos están rodeados de las materias primas y el conocimiento necesario para transformarlas.

En Tailandia, el prestigio y poco menos que el calificativo de ciudad lo otorga el 7-11 o seben ileben, esas tiendas que tienen un poco de todo y que importaron de Estados Unidos. En esta ciudad hay al menos dos y son como puntos de encuentros a los que acuden locales y extranjeros. Después de cenar me acerqué a la que hay por mi zona y compré un par de cosillas antes de regresar al hotel. Al día siguiente tenía una jornada petada de aventura.

El relato continúa en El Parque histórico de Sukhothai

Una respuesta a “Desde Chiang Mai a Sukhothai”

  1. Un día así viene muy bien para relajarte del ajetreo acostumbrado de tus días de turista asiático 🙂
    No se si podrás ver el Sábado la final de la Champions de Lisboa, supongo que si, aunque andes por esas lejanas tierras.
    Salud

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