El otoño es una época tan especial …

En el bosque

Tener diferentes estaciones a lo largo del año no tiene precio. Es algo único, mágico. Tener otoño es un regalo divino, un lujo increíble, sobre todo para alguien como yo que viene de las Canarias y que ha crecido sufriendo primaveras y veranos seguidos de nuevas primaveras y nuevos veranos y absolutamente nada más. Me gusta el sol, lo adoro, pero el otoño es irreemplazable. No hay estación más hermosa. Puedes andar por bosques como el de la primera foto y tropezarte con setas, con animales que se preparan a marchas forzadas para el invierno y con miles de millones de hojas caídas. La luz adquiere tonalidades que no existen en ninguna otra época del año, quizás por lo bajo que vuela el sol sobre el cielo y por lo limpia que se vuelve la atmósfera. Hay días que voy con la bicicleta abriéndome camino entre una montaña de hojas rojas, amarillas, canelas y de mil colores más y veo entre ellas una pequeña seta a la que un sólo rayo de luz señala entre la multitud y me tengo que parar a mirarla durante unos minutos y dar gracias al altísimo por permitirme vivir todo esto, por descubrírmelo y por dejarme vivir mi sueño.

Terrazas al final del Oudegracht

En otoño también tenemos cambios bruscos de temperatura y si una mañana es tan fría que tenemos la primera helada la siguiente puede ser prácticamente veraniega y así no es raro que un día la gente esté en camiseta y disfrutando del sol en las terrazas que hay a lo largo del Oudegracht, en la ciudad de Utrecht y al día siguiente tengan que arrancar el hielo de los cristales de su coche porque ha helado durante la noche.

La primera helada

En los últimos siete días hemos estado a cerca de veinte grados un día y otro a menos un grado y medio. Me encantan esas diferencias extremas. Me cuentan desde las Canarias que se están asando por una especie de verano insidioso que lleva días azotando las islas. Aquí ya estamos con la calefacción de la casa encendida, con los abrigos de invierno, las bufandas, los guantes, los gorros y todas esas prendas que nos ayudan a mantener la movilidad.

En otoño también tenemos el Bokbier Festival el cual tendrá lugar este fin de semana en Amsterdam y en donde espero probar al menos diez de las cincuenta cervezas Bok que han seleccionado este año. Son cervezas únicas, que no puedes encontrar en ningún otro lugar del mundo, que en ocasiones ni siquiera puedes comprar en el supermercado porque solo se venden en el lugar en el que se fabrican, unas cervezas con carácter y señorío que arrastran al menos seis grados y medio de alcohol cada una. No es el brebaje tipo pils al que estáis acostumbrados sino cerveza de verdad. Cosillas como esta, como los paseos por el bosque buscando setas, como la niebla por las mañanas y al atardecer cubriéndolo todo con un manto blanco que parece flotar a unos centímetros del suelo y que desaparece con la misma rapidez con la que lo ves aparecer son las que me hacen pensar que el otoño es una época tan especial y amarlo cada año más.

3 opiniones en “El otoño es una época tan especial …”

  1. No sabes lo que te envidio por tener bosques en los que perderte en otoño. Bueno. A ti y a todo el que puede, claro.

    El halo de luz de la primera foto queda un poco raro, para mi gusto. La imagen queda con unos tonos muy de “foto digital”

  2. Las tres fotos están hechas con el teléfono móvil, un Sony Ericsson K800i con una cámara Cybershot de 3.2 mega pixels y tiende a enfriar las fotos y hacerle trastadas, cuando no las fastidia enfocando el lugar inadecuado. En el caso de la primera foto, creo que la combinación de luces, rayos de sol y sombras fue demasiado para la cámara. Tienen muy poca manipulación. Tengo otra de un lago en el bosque en la que hay unos verdes rarísimos que no estaban allí y por eso no la he puesto.

  3. Bosques! Cerveza! Son cosas que en verdad parecen un paraíso para alguien que vive en un cuaderno. Nunca he usado una Cybershot, pero la foto me parece buena, dan ganas de irse por allí a buscar setas, saludos de una caricatura

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