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El cubo de Rubik

El maravilloso cubo de Rubik
La foto habla por sí sola. Ni os imagináis lo que hemos tenido que andar Anormal y Yo para encontrarlo. No ha sido nada fácil. Creo que hemos visitado casi todas las jugueterías de la isla. Pero ha merecido la pena. Ahora si que somos auténticos intelectuales ?full extras??. Equipados al completo y con nuestro cubo, que nos acompañará a todos lados para que la gente nos pueda identificar fácilmente. Comenzaré el domingo, cuando me pasee por Madrid-Barajas con él.

A ver si ahora los que me acusan de postmoderno y vanguardista se muerden la lengua viperina que tienen

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Hoja de ruta

Ahora que comienza el año, vamos a definir difusamente los objetivos para este ejercicio, o sea, la hoja de ruta del 2005. [si alguien conoce una traducción más precisa al español de Roadmap, favor de informarme]

En los próximos meses tendremos más de lo mismo. Más cine, más desvaríos, más día a día, más sucesos extraordinarios, más tecnología y en general, más de todo. He comenzado a añadir nuevas categorías, por aquello de complicar la cosa un poco. Ando mirando la forma de volver a poner las fotos, aunque intentaré hospedarlas en otro lado (flickr.com) para evitar a los parásitos chupadores de ancho de banda.

Entre el 17 de enero y el 25 de abril padeceré con la segunda parte del curso de holandés, el Nederlands II (niveau 4, 5 en 6). Si sobrevivo a eso, supuestamente hablaré con fluidez la lengua de los bárbaros nórdicos. Sólo me quedará darle un tinte rubio al pelo para pasar por autóctono. El curso seguro que proporcionará material para esta bitácora, aunque la ausencia de LaMasmo se va a notar. Aún sigo barajando la idea de escribir ?LaMasmo el musical?? que tengo totalmente acabado en mi cabeza y que suelo escuchar a menudo, ya que tengo la música en mi iPod.

Después del holandés, vendrá la certificación Microsoft. Por motivos laborales me tengo que convertir en MCSE y seguro que los cursos y los exámenes aportarán contenido. Cuanto más trabajo con productos de Microsoft, más software libre pongo en mi ordenador.

Las únicas vacaciones que tengo planeadas son a las Canarias en febrero, coincidiendo con la semana de vacaciones de invierno en las clases de neerlandés. Después de eso, la agenda está abierta a sugerencias. A mí me gustaría volver a los Estados Unidos y quizás visitar algún país de Sudamérica.

Esta es una planificación un poco pobre y miserable, pero es que no puedo anticipar la cosa, que más quisiera yo. Lo que sí os puedo asegurar es que mi cabezón trabaja a un ritmo frenético, distorsionando cosas, imaginando otras y seguro que no nos deja tirados.

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Los picaos

Cuando estuve en Gran Canaria la vez anterior, allá por el comienzo de septiembre, estaban instalando en la Avenida Marítima máquinas radar para controlar el tráfico y hacer fotillos guapas. En este viaje he comprobado que esas máquinas están a pleno rendimiento y he encontrado un nuevo pasatiempo. Las máquinas están colocadas en ambos sentidos y todo el mundo sabe donde se encuentra, con lo que el punto de partida es el mismo para todos y eso hace el juego aún mejor.
De lo que se trata es de conseguir que uno de esos estúpidos tarados se pique contigo y se enrale a correr. Su premio: foto con multa por subnormal. Mi objetivo, aunque dudo que sirva de nada, es conseguir educarlos para que conduzcan correctamente.

Los picaos (picados en español peninsular) son una especie que NO está en vías de extinción en España y que pulula por nuestras carreteras mostrando su chulería y su poderío. Un picao que se precie ha de demostrar a todos los conductores a su alrededor su supremacía y responde instintivamente a los retos. Son tan estúpidos que responderán al reto inmediatamente, sin pensar en nada más.

De lo que se trata con este juego es de hacerles olvidar la existencia de radares en la carretera y sacar su instinto competitivo. Para ello, conduciremos por la autovía a una velocidad adecuada y de acuerdo a las señales de tráfico. El picao se pondrá detrás de nosotros, sin respetar la distancia mínima de seguridad, lo cual ignoraremos y mantendremos la formación y la conducción correcta. Cuando estemos a una distancia adecuada de la siguiente máquina de radar, nos cambiamos de carril, aunque hay que hacer el cambio lento para desesperar más al picao y sacar lo peor de sí mismo.

El picao reaccionará pisando acelerador al máximo para hacer ruido y marcar territorio. Nosotros seguiremos exactamente a la misma velocidad, sin responder a su provocación. Unos segundos más tarde el picao conseguirá s premio: una maravillosa foto. El picao se dará cuenta de cómo la ha cagado y tratará de hacer retrodecer el tiempo. Para ello, frenará, pensando que de esa forma la falta se anula. Nosotros, que continuamos circulando a la velocidad adecuada, nos pondremos en paralelo y entonces viene el momento culminante. Todos los pasajeros del vehículo han de girar la cabeza hacia el picao. El movimiento ha de ser sincronizado y lo culminaremos con una gran sonrisa colectiva. Si los picaos fueran buenas personas, deberían agradecer nuestro esfuerzo y desinterés en proporcionarles educación vial para que no pasen a formar parte de las estadísticas. Por desgracia, esta subespecie humana no aprende de sus errores y la única satisfacción que nos queda es su desprendida aportación al erario público.

Y quiero acabar desmitificando una leyenda urbana: CONDUCIR POR EL CARRIL CENTRAL O EL IZQUIERDO NO ES COOL Y NO ES LO ADECUADO. Si el carril derecho se encuentra libre, DEBEMOS UTILIZARLO. Me escandaliza ver a toda esa gente que entra en la autovía con la desesperación de alcanzar el carril central para poder circular a una velocidad inadecuadamente lenta mientras el carril de la derecha conserva intacto su asfalto.

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Nada es lo que parece

Bienvenidos a Distorsiones. Ya sé que debería haber escrito una introducción hace mucho tiempo, pero no lo he hecho hasta ahora porque Distorsiones ha ído creciendo de forma incontrolada y yo soy únicamente el conductor de este autobús sin rumbo ni destino.

Distorsiones comenzó en 1999, concretamente el 29 de Noviembre de ese año. Fue el día que comencé una lista de distribución en OneList. Ya en ese momento sabía que tarde o temprano abandonaría España y me iría a vivir al extranjero. También en esa época decidí que la mejor forma de mantener informados a mis amigos y familia era a través de este sistema. Era la forma más sencilla. OneList fue comprado por eGroups y estos a su vez por Yahoo. Eran los años del boom de las punto.com

Mientras eso sucedía yo me fui a vivir a los Países Bajos, en donde resido actualmente. Distorsiones, la lista de distribución, se convirtió en una gacetilla en la que informaba a mi gente de lo que veía y de como lo veía. El subtítulo de ese grupo es, ha sido y será “Nada es lo que parece“. Es el mismo que tiene este web, sólo que no lo podéis ver en la actualidad. ?nicamente los que acceden a través de Bloglines u otros sistemas de lectura de contenidos sindicados pueden verlo.

Con el tiempo, registré el dominio Distorsiones y creé una página para poner fotos y poder compartir con mi gente los momentos que capturaba. Distorsiones seguía siendo un pequeño reducto escondido que conocían unos pocos. Las fotos fueron creciendo en número y por culpa de los buscadores comenzaron a ser visitadas por otra gente.

Luego descubrí las bitácoras y quedé fascinado por las posibilidades que ofrecían. Primero creé una en Blogger llamada como os podréis imaginar Distorsiones y comencé a publicar algunos de los correos que solía enviar a través de la lista de distribución. Echándole horas logré poner las fotos y las historias en el mismo lugar, aunque su diseño era muy casero y actualizar tomaba una eternidad. A finales del año pasado, buscando la forma de reducir el esfuerzo vine a dar con los portales de contenido (CMS) y me enamoré del formato. Probé absolutamente todos los que habían disponibles antes de elegir Xoops.

Así llegamos a febrero del 2004 en el que Distorsiones, en la forma en la que muestra actualmente, vio la luz. Un lugar en el que descargar lo que cruza por mi imaginación, un lugar en el que compartir recuerdos, contar historias y enseñar fotos. Un lugar en el que hacer preguntas disparatadas con respuestas imposibles e interactuar con la gente.

Desde Febrero hasta hoy han llegado nuevos visitantes y algunos de ellos se han quedado. Gente que no conoce esta historia, gente que no sabe por qué existe Distorsiones. Espero que me perdonéis por haber hecho esta introducción tan tarde y que aceptéis esta historia que os debía desde hace tiempo.

La lista de distribución sigue existiendo. Hay 42 miembros y sigo mandándoles un correo con el resumen de lo que he escrito durante la semana. Algunos de los que reciben ese correo comentan en la bitácora y otros comentan por correo o cuando me ven. Algunos ya no leen la bitácora y otros son fieles lectores. Algunos imprimen lo que escribo y lo leen en casa y otros lo hacen desde el trabajo. Todos ellos (o casi todos) me conocen personalmente. Aunque escriba como sulaco, todos mis amigos saben de la existencia de este lugar, al igual que mi familia y compañeros de trabajo. Nunca lo he ocultado. Todos saben también que yo “distorsiono” y que mi realidad no necesariamente es como la de los demás.

La Real Academia Española define distorsión como:

Acción de torcer o desequilibrar la disposición de figuras en general o de elementos artísticos, o de presentar o interpretar hechos, intenciones, etc., deformándolos de modo intencionado.

Eso es exactamente lo que sucede aquí. Nada es lo que parece. Yo veo la realidad y la interpreto a mi manera. De una forma totalmente subjetiva. Con la rabia, la pasión, la piedad, la ira, el desprecio, la alegría que exista en ese momento. Comparto instantes con un grupo muy determinado de gente: mis amigos, mi familia y los que de una forma o de otra han llegado a esta bitácora y se han quedado (o han seguido regresando). A veces invento, a veces cuento lo que veo, a veces copio y pego lo que he leído, pero siempre manipulándolo para que se adapte a mi forma de ver el mundo, distorsionándolo. Aquí no encontraréis nada más. Leeréis mi opinión sobre las películas que he visto, los libros que he leído, o simplemente los retratos de situaciones que suceden durante el día y que yo, desgraciadamente distorsiono, sin motivo aparente, únicamente para provocar alguna reacción en los que leen y para mi propio disfrute. Mi uso del idioma español es zafio y vulgar en ocasiones, pero si me conocierais en persona veríais que lo mismo sucede en vivo y en directo. Creo que el idioma está para usarlo, con las palabras “buenas” y las “malas”.

Hay otro motivo para la existencia de este lugar. Me aterra el perder mi idioma, el español. Viviendo fuera de España soy consciente que cada día que pasa hay palabras que desaparecen para siempre de mi cabeza, que ya no soy capaz de recordar en mi lengua natal. En Distorsiones pongo esas palabras, las salvo para que no se vayan. Palabras raras, que leí en alguna ocasión y que están dando vueltas en mi cabeza, huyendo alocadamente del viento del olvido que las persigue implacable. Por descontado la utilizo inapropiadamente, las retuerzo y las pongo en contextos en los que no deberían estar, pero que le vamos a hacer, no doy para más.

Creo firmemente que cada persona ve la realidad de una forma diferente y todas esas variantes son válidas. Pueden ajustarse en mayor o menor medida a los hechos, pero están ahí y merecen un respeto. Eso es lo único que pido para esta bitácora. Un respeto a mi (ir)realidad.

Y acabo esta enorme disertación como la comencé. Bienvenidos a Distorsiones.