Apatrullando Estambul

Recogedores de cosas

Por todos lados en Estambul, pero más particularmente por las barriadas populares, siempre hay gente apatrullando la ciudad. Están a la casza y captura de cosillas, como pueden ser papeles, recipientes de plástico, latas, cristales, ropa, cada uno parece especializado en algo distinto y se mueven con unas enormes zacas con ruedas como las que se ven en la foto. El problema es hacerles foto, ya que alguno son agresivos y por eso, esta la hice desde la planta alta de un bar en el medio de la nada. Un día antes había visto a dos mujeres que parecían gitanas, una joven y otra muerta, enterrada y resucitada como zombie. La joven arrastraba un trasto de esto que debía pesar una burrada y la otra se te echaba encima y te pedía dinero, daba instrucciones a la chica joven y mendigaba y le recriminaba su trabajo o la eficiencia con la que lo ejecutaba. Era como una jefilla de esas tocapelotas que te dan la vara a tutiplén. La gente las veía acercarse y se cambiaba de acera para evitar la confrontación con la viejilla, que nunca conseguía dinero de nadie pero que no cejaba en su intento y de gratis te ponía en las cercanías de piojos y vete tú a saber que más llevaba.

Los de la foto iban por la calle, caminando en el carril de dirección contraria, bloqueándolo y sin que les importara lo más mínimo. En fin, cosas de otros mundos que definitivamente no son como el nuestro. En los Países Bajos, no creo que puedan recorrer más de doscientos metros sin que llegue la policía y les empiece a poner multa tras multa por todas las violaciones de la ley que seguramente cometen sin saberlo.

Mira antes de entrar

DIKKAT!

Yo se lo digo y se lo repito a Merilléin siempre. Cuando estés en Turquía, haz como los turcos y si ellos nunca entran en el ascensor sin asegurarse de que la cabina está en la planta en la que has abierto la puerta, tú tampoco. En cada piso del edificio en el que vive mi amigo el Turco hay un cartel como el que vemos, más grande que el ancho de la puerta y que recuerda que los ascensores no son lugares para reuniones familiares o de amigos y que hay que limitar la cantidad de julays a CUATRO, y aún más importante, que NO ENTRES SI NO ESTÁ LA CABINA, algo que al parecer puede suceder y sucede con frecuencia, ya que los cerrojos de las puertas del ascensor parece que no son tan avanzados como en otros lares. El ascensor no tiene la doble puerta que parece ser obligatoria en otros países.

Este es un método buenísimo para quitar de la circulación a las perras enganchadas al CaraCuloLibro y a las que se pasan todo el día mirando a sus pantallas mandando y recibiendo mensajes.

Algunas cosillas del fin de semana en Estambul

El relato comenzó en Regresando a Estambul

No voy a entrar en muchos detalles de lo que hice en Estambul durante el fin de semana porque esta es una de esas visitas que se pueden archivar como privadas. Hace ya multitud de visitas que dejé atrás el hacer turismo y ahora voy a ver a mi amigo el Turco y pasar tiempo con él. Sus padres vinieron a su casa el sábado, algo que yo aplaudí a rabiar porque su madre hace una comida fabulosa, como las albóndigas que no me dio tiempo a fotografier porque nos las jincamos al instante.

Pimientos y hojas de parra rellenos con carne y arroz

Una de las cosillas que voy a aprender a hacer próximamente son los pimientos rellenos de carne y arroz y las hojas de parra. Es comida que se puede hacer con antelación y resulta siempre épica. Por la tarde fuimos a un restaurante-bar-terraza que está en la planta alta del hotel St. Regis Istanbul, el Spago. Aparte de tomar unos cócteles, estábamos allí por la vista espectacular que hay y en la que en primer plano aparece el parque Macka que obviamente, yo ya había visitado en una visita anterior.

Parque Macka desde la terraza del Spago

La secuencia de imágenes épicas y legendarias que nos dejan sin habla de puro horror no tiene fin y por eso, hoy tenemos un documento exclusivo y terrorífico, una foto en la que aparece el sol cuando se pira para otro lado, el Turco y el Elegido, bajo el sol y junto al Turco. La foto fue hecha con el iFone seis de mi amigo, que hace unas fotos de las máximas calidades como se puede verificar a continuación:

El sol, el Turco y el Elegido

Con mi teléfono güindous de cien leuros, el teléfono de los pobres, hice la que viene a ser la foto anterior, pero sin julays obstaculizando la vista:

Puesta de sol desde Spago en Estambul

Por la noche se produjo un acontecimiento extremo y de vital importancia para la humanidad. El Turco quería que conozca a la candidata con más posibilidades de convertirse en la Segunda Esposa. Nos fuimos con ella al cine y a tomar unas copas. Nunca llegaré a entender la manía de mis amigos de buscar mi bendición a los potorros que eligen pero por si acaso, yo por supuesto le confirmé que me parece maravillosa y un ser que no hay que dejar escapar, sobre todo sabiendo que su padre es multimillonario, algo que para mí es muchísimo más importante que la belleza interior que no vi o la belleza exterior que le sobraba por todos lados, que la chocha estaba como para mojar pan. El domingo tuvimos otro día familiar y el único momento que voy a compartir del mismo es el siguiente:

Desde Europa a Asia por el segundo puente del Bósforo

En el vídeo anterior, tenemos el instante terrorífico en el que regresé a Asia desde Europa, cruzando el segundo puente sobre el Bósforo. La secuencia comienza en Europa y acaba en Asia y en la misma, además de ver lo que se puede ver desde el puente, tenemos hasta al Elegido, al cual se le puede ver claramente a través del espejo retrovisor del coche. En el vehículo iban también la Primera Esposa, hoy en día conocida como la Ex y la Primera Hija. A última hora de la tarde y una vez cubiertas las actividades del día, me dejaron en el aeropuerto, pasé los dos controles de seguridad, el control de pasaporte, embarcamos con veinte minutos de retraso y salimos de regreso a Holanda más o menos una hora más tarde de lo previsto. Al llegar a Schiphol, el control de pasaporte fue también de pesadilla, después tuve que ir en tren hasta la estación central de Amsterdam porque había algún tipo de obra en las vías y desde allí pillar otro tren hasta Utrecht y acabar el viaje en bicicleta. Vine llegando a mi casa unos cinco minutos después de la medianoche y así acabó la escapada a Estambul para ver a mi amigo el Turco. La próxima ya está prevista para febrero del año que viene.

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Regresando a Estambul

Nuevamente he pasado un fin de semana en la carretera. Como siempre, regreso agotado entre unas cosas y otras. El viernes, preparaba mi casa para la mucama, le dejaba unas magdalenas sobre la mesa y me iba a trabajar con mi mochila en modo de viaje pero más ligera que de costumbre, ya que me dejé la cámara atrás. Salí de mi casa a la hora habitual y me fui a trabajar, aunque solo medio día. A las doce de la mañana, pillé primero un tren a la estación principal de Hilversum y como tenía diez minutos de trasbordo entre trenes, aproveché para comprarme unas papillas fritas en el Smullers! de la estación:

Smullers! Patatje speciaal

Me las comí en el segundo tren, el que me llevó al aeropuerto y en el que aproveché para hacer mi ración habitual de ejercicios de Duolingo. Llegué al aeropuerto alrededor de diez minutos antes de la una de la tarde y me fui directo a pasar el control de seguridad ya que tenía impresa mi tarjeta de embarque. Están haciendo algún tipo de movida en los controles para los países fuera de la Unión Europea y Truscoluña, la tierra esa que no es nación y ahora han movido el control de seguridad y de equipaje a una planta alta. El control de pasaporte lo hice con las máquinas que leen los pasaportes con chip y después mi mochila pasó sin problemas la inspección, más que nada porque iba prácticamente vacía. Busqué la puerta desde la que salía mi avión y la encontré.

Avión de Pegasus Air en Schiphol

El vídeo anterior, que podéis ver aquí, supone la bienvenida al mejor blog sin premios en castellano a mi cámara Eken H9 Ultra HD. Es un pequeño vídeo en el que se ve el avión de Pegasus Airlines en el que iba a viajar y a lo lejos se ve la zona desde la que salen los aviones de Easyjet en Amsterdam. Aunque el avión aterrizó en hora, anunciaron por megafonía que teníamos un retraso de cuarenta y cinco minutos porque el vuelo no tenía permiso para despegar desde Estambul. En el embarque, fui de los primeros en entrar al avión por estar sentado cerca del final del mismo y vi algo flipante. Esta aerolínea permite una pieza de equipaje de mano de menos de ocho kilos de peso. Cuando íbamos a comenzar a embarcar, apareció un holandés de como dos metros de alto con un dispositivo para pesar como el que yo me compré y al que se pasaba de los ocho kilos le decía que o apoquinaba la guita, o tenía que dejar el exceso allí mismo. Super-mega talibán el colega. Una vez en el avión, todos emocionados hasta las chacras y el piloto anuncia que no le dejan encender el motor en otros veinticinco minutos, que ahora son los del control de tráfico aéreo de Bruselas. Esperamos y esperamos y esperamos y finalmente ponen el avión en marcha.

Schiphol desde un avión de Pegasus Airlines

Entre pitos y flautas pasó otra media hora haciendo cola en el aeropuerto para despegar y mientras nos aburríamos, veía episodios de mis series favoritas a escondidas y hacía fotos, ya que al parecer, en los aviones turcos aún no se permite el usar los dispositivos con pantalla hasta que se apaga la luz del cinturón de seguridad.

La fama y la leyenda de Distorsiones no se consiguió a base de copiar y pegar sino con el mejor contenido original del universo conocido y por conocer, como saben a ciencia cierta mi comentarista oficial y los tres o cuatro lectores adicionales. Es por eso, que tenemos en exclusiva un documento fabuloso con el despegue.

Despegando en Schiphol con vista de Hoofdorp

En este documento en primicia (que está aquí) se puede ver al despegar una pista, que no es la deleznable Poderbaan, esa está casi en truscoluña. El poblacho que se ve al despegar debajo del avión es Hoofdorp y en uno de esos edificios que están tan cerca del aeropuerto trabaja el Rubio, aunque ese día trabajaba desde casa.

Ya en el aire, giramos hacia el este y como sé que hay uno al que le gustan un montón los vídeos, hice un par de ellos para que se regodee de gusto en los mismos.

Noordeindeerplas desde el aire

En primer lugar vemos un día precioso y allá en tierra, un montón de agua. Esa es la zona de Noordeindeerplas y por allí, en esa agua, he estado patinando sobre hielo con el Rubio y su Primera Esposa, ya que viven relativamente cerca de la misma (más allá del agua, desde este punto de vista).

Después tenemos un vídeo que hice un poquito más tarde en el que se puede ver un canal que parece una carretera y que es el legendario Amsterdam-Rijnkanaal, que pasa cerquita de mi casa. Debajo de las nubes está la ciudad de Utrecht y la superficie de agua enorme que hay al final del vídeo bajo el ala es Loosdrechtsche Plassen, otro lugar precioso para ir en bicicleta o patinar sobre hielo si hay suerte:

Amsterdam-Rijnkanaal y Utrecht desde el aire

El vídeo está aquí. El resto del vuelo transcurrió sin sobresaltos.

A 838 kilómetros en el cielo

Cuando alguno de los colegas me farfullea las virtudes de su teléfono de la manzana mordida, yo siempre les pregunto si en modo avión pueden usar los mapas o incluso mirar la altitud y velocidad, porque yo sí que lo puedo hacer con mi teléfono de cien leuros güindous, como queda demostrado en la imagen anterior en la que se puede ver que estaba moviéndome a ochocientos treinta y ocho kilómetros de velocidad y a unos doce kilómetros de altura. El más espabilado de los lectores puede poner en un mapa la latitud y la longitud que aparecen en el pantallazo y decirnos a todos en donde estaba cuando lo hice.

El aeopuerto de destino era el de Sabiha Gökçen, el segundo de Estambul y el que está en el lado de Asia. A mí no me mola nada de nada y a mi amigo el Turco mucho menos pero bueno, es lo que tiene volar con líneas de bajo costo. Al llegar, el control de pasaporte era como una manifestación de malnacidos truscolanes, una multitud increíble. En total estuve casi una hora hasta que logré pasar. Había un montón de españoles y entre ellos, un par de sub-intelectuales acarajotados que compraron la visa por Internet, como hice yo y en lugar de imprimirla y llevarla en la mano, la metieron en la maleta que facturaron, con lo que tendrán que volver a pagar. Después de pasar el control de aduanas, salí a la terminal, en donde me esperaba el chófer del Turco con su Bemeta para llevarme a su casa.

Cruzando desde Asia a Europa de noche por el Primer Puente sobre el Bósforo

En el vídeo anterior, el momento estremecedor en el que cruzamos por el Primer puente sobre el Bósforo y en el que regreso a Europa desde Asia. El vídeo comienza en Asia y acaba en Europa. Al llegar a la casa del Turco, los abrazos de rigor, ir a visitar a su ex y a su Primera Unidad Pequeña y después nos fuimos a un restaurante junto al Bósforo a cenar y tomarnos unas copas y así fue como pasó el día del viaje.

El relato continúa y acaba en Algunas cosillas del fin de semana en Estambul