Legalmente arriesgado


Ayer en Ningunéame y te vas a cagá conté una parte de lo que sucedió durante el día y hoy abordamos otro cacho. Resultó que por la mañana tenía una reunión de riesgo legal o legalmente arriesgada, con, entre otros, los del equipo legal de la chamba y el que lleva la parte de riesgo, que es un oficio que cada vez me parece más fascinante y que si me reencarno, yo en mi próxima vida quiero estudiar eso, que tiene que ser fascinante que te hagan una pregunta y en tu respuesta, das porcentajes sobre lo que es posible que suceda y lo que te puede costar si asumes ese riesgo, que yo me imagino totalmente, una hora antes de ir al cine, evaluando la probabilidad de que llueva, evaluando la probabilidad de que haya viento, evaluando la probabilidad de que el viento venga en mi contra y evaluando la temperatura exterior y en base a todos esos datos, cancelando la visita al cine porque si lloviese con viento del sur y teniendo en cuenta que yo pedalearía hacia el norte y sabiendo que la temperatura en la calle es de cuatro grados, tendría una probabilidad determinada de pillar un catarro, un resfriado, una gripe o una neumonía y aunque no la pille, todos esos procesos mentales me ahorrarían más de un chubasco. Si a mí me obligan a dar mi opinión, yo diría que alguien que trabaja en eso, en hacer números y decirte mira, si se la empetas por culo, o ganas un millón o pierdes cincuenta mil, pero si no se la empetas, ganas veinticinco y ahí es donde los jefillos escuchan estas teorías y deciden, pues mira, hasta los pelos de los güevos y más allá o no. Volviendo al concepto, que yo me imaginaba al chamo de riesto como la persona más gris, lacónica y apocada del universo conocido y por conocer y resultó que es un tío saladísimo y con el que te estás descojonando todo el tiempo y bueno, en la misma reunión estaba la jefilla de legal, hembra a la que en todas las reuniones anteriores, siempre había oído pero nunca visto, porque tenía el pelo mojado y se negaba a encender la cámara, porque estaba en otra zona horaria y parecía una india cherokee y nos podía asustar, porque estaba en la cama y yo qué sé porque qué más, que siempre ha tenido una excusa u otra para no encender la cámara y yo ya me había convencido que es una inteligencia artificial y no un ser humano, pero me equivoqué, resultó que es un ser humano y que también tiene sentido del humor. Mi reunión con ellos y con otra gente fue porque por culpa de toda la mielda que remuevo y que salpica a todos lados, han descubierto que por dejadez, por desgana, por pereza, por gandulismo o quizás por incompetencia, hay un montón de cosas que no se hacen y se deberían estar haciendo y que afectan a las cuatro compañías en las que se divide la multinacional en Europa y se han aterrorizado cuando encontraron que las cosas se tenían que inventar cuatro veces porque nadie habla con nadie de los otros grupos y que por mi pesadez e insistencia, conecté a unos con otros y fliparon cuando todos descubrieron que tenían los mismos problemas y buscaban las mismas soluciones solo que en lugar de hacerlo una vez, se hacía cuatro veces. Así que la solución, que yo ya les dije hace meses, fue crear lo que ellos llaman un paragüas, una estructura que protege a todos y en la que hay expertos de todos los grupos y cuando uno tiene un problema, lo cuenta debajo del paraguas y entre todos lo estudian, buscan la mejor solución y determinan si es un problema de ese uno o de todos. O sea, hacer las cosas con kabezón y ahora han empezado a montarlo y le dicen a mi jefe que el Elegido tiene que venir porque, que coño, si él es el que lleva explicando esta coña terrestre desde siempre, que en cinco meses en la empresa ha visto lo que otros no han querido ver en años y no solo eso, es que además contacté con los otros y con la punta de la polla les solucioné problemas para los que yo tenía soluciones y fliparon porque mi lógica no se puede discutir, si ellos son más eficientes y ganan más dinero y la chamba tiene más beneficios, yo también gano más guita, así que prefiero perder hora y media laburando en mi paga de objetivos tangencialmente, asegurándome que todos llegamos a la meta y no gastar ese tiempo en alguna tarea anodina que quizás valga para salvar otro universo, pero que no tendrá incidencia en mi paga de beneficios y yo he llegado a un punto en mi vida que me considero un prostituto, yo todo, todo, todo, por la guita. La reunión esa, que debería haber durado una hora y al final fueron dos, fue muy fructífera y acabó en la promesa de todo un día de trabajo con todos los implicados para fabricar el paraguas y así poder abrirlo y empezar a usarlo y beneficiarse. Esa supuesta reunión sucederá seguramente en marzo y he intentado escaquearme porque al final, yo les resuelvo la papeleta y yo me lo curro y prefiero que los otros se mojen y que vengan a mí llorando cuando la hayan cagado, pero lo voy a tener difícil para escaquearme porque soy un bocazas y cuando me aburro después de diez minutos de complicar un problema hasta niveles superlativos, yo les sugiero la solución que acaba siendo la mejor, que es la más sencilla de hacer, la más eficiente y que demuestra que mi gandulismo es legendario, que estos en seguida están complicándose la vida hasta niveles increíbles hasta que me oyen a mí explicar que yo señalo al amarillo que nos está tocando los güevos, me pongo a llorar lágrimas de cocodrilo, me aseguro que su jefe y los jefes de su jefe y los míos se enteren y después el amarillo, que es el que ha provocado el problema, o lo soluciona, o que se vaya a la puta calle o que use el puto cuchillo que le dieron cuando firmó el contrato con la chamba, que a mí las tres soluciones me parecen buenas y en ese momento, los de la parte legal miran al de riesgo, que se pone pensativo y hace como si fuera un mentat de Dune y estuviera realizando complicadas y exorbitantes operaciones matemáticas en su kabezón, se queda con los ojos en blanco medio segundo, simula ser visco, se recupera de todo eso, sonríe y dice que lo que yo sugiero tiene un noventa y nueve, coma novecientos noventa y nueve por cierto de funcionar sí o sí y que el riesgo para nosotros es tener que esperar dos semanas, quizás tres, hasta que el pavo que nos jodió la vida se suicide, lo echen o se retracte y vuelva a ponerlo todo como funcionaba y con esos números, todos me miran como si fuera the Chosen One y yo les explico que me molesta que usen el tiempo verbal fuera, que yo soy il Scelto y que en la liga de los Ángeles de la Guarda, el mío ha ganado varias veces.

Y así llegamos al momento en el que me fui a caminar y conté lo que me pasó en Ningunéame y te vas a cagá y como esto se ha alargado, lo que sucedió por la tarde lo dejo para otro día. Los de legal me han dicho que estoy invitado perennemente a trabajar en la oficina del norte, que hasta podrían decorar algún cuarto como si fuera un escenario del Padrino y que así la gente va allí y me pide consejo, yo se lo doy y todos salen ganando.


2 respuestas a “Legalmente arriesgado”

  1. pARECE INTERESANTE LA COSA, Y ESO SIN SABER DE QUE PRODUCTOS Y DEMÁS COÑAS SE TRATA, con lo que cuentas, y sobre todo, como lo cuentas, ya interesa…
    Salud

  2. La incompetencia me mata, pero la desgana es aún peor… en mi curro estarán contentos de que no dependa de mi el departamento de recursos humanos o se iba media plantilla…

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