Con esta cuarta tanda de vídeos en la inmersión de Cocoa Corner llegamos al final de la inmersión y de nuevo, vimos varias tortugas, como se sugiere discretamente en la imagen que escogí para el vídeo entre las tres que preselecciona el llutuve. La música que acompaña este vídeo es la canción Superman March del genio John Williams para la película Superman.
Comenzamos directamente con la tortuga con la que nos quedamos en el vídeo anterior que está yendo a coger aire a la superficie y tenemos una vista de helicóptero inversa. Después nos topamos con otra tortuga, tranquilita y tumbada entre rocas, hasta que se cansó de ser mirada y se piró. Vimos un pepino de mar mientras avanzábamos entre rocas con bonitos colores y corales. Pasados los dos minutos y medio estuve al lado de un labios dulces y en el tramo final, que ya íbamos a menos profundidad, estábamos buscando cosillas en las rocas y nos topamos con otra tortuga cuando estábamos subiendo a hacer la parada de seguridad, así que la vemos posada en el fondo y ahí le hago yo la toma de helicóptero.
Esta fue la última película que he visto en los preestrenos sorpresa de los martes, que últimamente solo suceden un par de semanas al mes y en una de ellas, es el preestreno de un viejo clásico, con lo que en realidad solo hay uno por mes. En condiciones normales, esto con cartel de telelefilm lo habría ido a ver si necesitaba acumular pelis, pero bueno, aquí está y hablaré de ella. Se titula Relay, parece que no hay previsto estreno en España y de hacerlo, el título sería truscoluña no es nación.
Una julay bien jodida contrata los servicios de un panoli rarito para además, estar bien pagada.
Tenemos a una panoli que descubrió algo muy chungo en la multinacional en la que trabaja, se marcha, estos la acosas y le hacen la vida imposible y ella contrata a un panoli que está especializado en conseguir que la multinacional le pague un pastón y la deje en paz o algo así. El chamo es un friki que no veas y se comunica usando un sistema para sordomudos, en el que él escribe y a través de un servicio de relé, ellos hablan a la otra persona y escriben lo que la otra persona dice, todo como muy de los ochenta. Según avanza la negociación, la cosa se complica, la panoli es tonta del bote y al final acaban todos más bien jodidos que pagados, o algo así.
Al parecer yo soy una de las excepciones, ya que a mí me pareció más bien un telelefilm sin pretensiones y bueno, el thriller no es mi género favorito y estas pelis en las que siempre hay un giro super-hiper-mega dramático con una sorpresa en el guion que no te esperabas, no me terminan de convencer. La mitad de la película la pasamos viendo al panoli escribiendo un teclado especial y a otro panoli leyendo su mensaje a la otra persona que está al teléfono, en una secuencia de acciones bastante tonta y cansina, porque es más y más de lo mismo de pé a pá. En el tramo final, las cosas se complican, hay persecuciones, hay tiroteos, hay intentos de asesinato y eso, pero a mí me siguió pareciendo una historia tonta y más bien telelevisiva.
Esto probablemente aburra por igual a los miembros del Clan de los Orcos y los sub-intelectuales con GafaPasta.
Era muy consciente cuando fui a ver esta película de que sería una escabechina y un pallufo que no veas, aunque no recuerdo haber visto el tráiler, pero el póster y el hecho de que la estrenaron como «Ladies Night» ya eran suficiente, que esas sesiones especiales para hembras a precios más caros, son uno de los grandes misterios de la naturaleza, que ellas, con gusto, pagan más por ver la peli en un cine petado de hembras, les dan un vaso de vino barato, una bolsa con chucherías promocionales de empresas de belleza y ellas se sienten como las princesas que no son. Por lo general este tipo de peli hace probablemente el noventa por ciento de la recaudación en esa noche super-hiper-mega especial con cines petados y poniendo la peli en varias salas y con las hembras gimiendo como mulas de parto colectivamente mientras se les estropean las uñas de tanto que se zambombean el potorro. La película se titula Over De Grens y según a quién le preguntes, se podría traducir como truscoluña no es nación o al otro lado de la frontera.
Una julay con calenturas, como su macho no se la quiere follar, pilla a un belga para que se la empete hasta los pelos de los güevos.
Tenemos a una pava de Ámsterdam que se muda con su macho e hijos a vivir a Bélgica por motivos laborales del marido, que es chef o algo así. El chamo como que está en una fase de su vida en la que la chama le da un asco terrible y ella conoce a un belga que es contratista o algo así y el tipo le empieza a arreglar la casa y ella a provocarlo para que le destupa otras cañerías. Además, la pava está todo el tiempo caliente como una burra y se ve en fantasías empalada por el belga, por el marido o por los dos y hasta por el cartero. O algo así.
La moraleja de la historia es que las hembras también tienen fantasías sexuales, pero son super-hiper-mega sosas. Esto pretende ser una película erótica pero no lo es. El guion lo tuvo que escribir un chamán jarto de ayahuasca porque no tiene sentido, la tipa caliente oscila entre retrasada y mongólica profunda, en ningún momento consiguen que parezca un personaje que despierte algún tipo de empatía con los espectadores y bueno, los dos pavos se quitan la camisa una y otra vez y a eso llamamos erotismo. Si una de las acarajotadas que fueron al cine en el estreno se entera que en Internet hay sitios en los que pueden ver HASTA POLLAS, le da un jamacullo y muere de la impresión. Que triste que las hembras tengan que recurrir a estas pelis basura para satisfacer sus instintos vaginales. Por supuestísimo, esto lo dirigió una hembra que probablemente tiene descuentos especiales en el supermercado porque arrasa con la sección de los pepinos. Fue su primera película como directora y supongo que la última. A uno de los dos panolis le hicieron un desaguisado afeitándole los pelos del pecho y cada vez que se quitaba la camisa es que te daban ganas de llamar al 112 para que le manden una ambulancia y le miren aquello, que parecía prácticamente carne viva. En fin, un pallufo, prácticamente una puta mielda del copón, aunque como hubo un par de escenas con paisajes belgas bonitos con laderas, escapa de esto último, pero no por los méritos de ninguno de los actores.
Terminantemente prohibida para los miembros del Clan de los Orcos y los sub-intelectuales con GafaPasta.
Supongo que las cadenas de cine están tan frustradas como los espectadores por la escasez de películas y por lo malas que son las que se están estrenando y están optando por tirar de hemeroteca y poner en las salas pelis viejunas y la de hoy ya tiene sus treinta y cinco años desde el estreno y puedo confirmar y confirmo que no la vi en su día, ni en cine, ni en telelevisión. Se titula Hotaru no haka y en España se estrenó hace treinta y cinco años con el título de La tumba de las luciérnagas, tan reminiscente de ese conocido dicho que dice truscoluña no es nación.
Un julay y su hermana sobreviven como pueden durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante un bombardeo gringo sobre Japón ya cerca del final de la Segunda Guerra Mundial, los chiquillos son separados de su madre, que acaba herida y finalmente muriendo y como su padre está embarcado en la marina, van a casa de una tía que al principio los trata bien, pero que después los trata fatal y los chiquillos deciden irse a vivir a una cueva solos y allí las cosas iran de mal en peor, pasarán hambre y frío y finalmente la hermana pequeña se pondrá muy malita o algo así. Con la claudicación japonesa y el final de la guerra, el peso de la desgracia acabará con ellos.
Esta es una historia de animación super-hiper-mega triste. Aquí no hay grandes héroes ni finales felices, esto nos muestra como unos niños felices acaban en la calle y como hasta la familia los abandonó porque no tenían comida suficiente para ellos. La película es bastante terrible, tiene momentos en los que la niña pequeña juega y es feliz, pero hay muchísimos más momentos tristes y deprimentes. Hasta las luciérnagas que nombran en el título, eran algo bello y hermoso solo que al capturarlas para tener luz en la cueva, los pobres insectos acaban muriendo. En un punto determinado, ya avanzada la historia hay un bombardero y el chiquillo va por las calles medio chiflado y entrando en las casas feliz a robar porque no estaban los dueños, en una escena muy bien hecha pero muy triste.
Nada que pueda interesar a los miembros del Clan de los Orcos pero sí es una que tendrían que haber visto los sub-intelectuales con GafaPasta.
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