La semana comenzó Desde Marte con desamor o como las reglas no escritas se incumplen por el colectivo que más se queja cuando los demás hacemos lo mismo. Esta fue la semana en la que todos declaramos nuestras lealtades y yo soy del equipo del Turco. Esta semana también se ha aclarado el futuro de mi visita a Asia de este año y Será Indonesia y Malasia con el foco exclusivo en el buceo en lugares idílicos.
Sigo liado con Aquel drama de ayer y de hoy y ya he dejado solo mil fotos en mi flickr y ahora me toca recuperar las nueve mil que tuve que borrar y que están repartidas por aquí dentro. Antes del fin de semana reflexionaba sobre la Honestidad, algo que en la sociedad en la que todos debemos ser correctos, cada vez se ve menos.
Fue una semana relativamente lenta en cuanto a Cine ya que solo fui a ver tres películas pese a haber planeado cuatro, pero la idea de una hora de baño intensivo con agua a cinco o seis grados no me atraía nada y ayer fue un día en el que en ningún momento de la tarde dejó de llover. Por suerte tenía algo en la despensa y comenté cuatro, comenzando con Green Book, que está bien pero tampoco es como para emocionarnos hasta las lágrimas, seguimos con la comedia Familia al instante – Instant Family que me gustó bastante, tropecé con el clásico Superman, que con el tiempo ha quedado bastante deslucido y acabamos con la tonta comedia Time Freak.
Esta semana el pre-estreno sorpresa nos tenía guardada una especie de comedia romanticona pero como para la niñería, una película que parecía más bien concebida para repetirla una y otra vez en el canal Disney, con protagonistas jovencitos y boberías del tamaño de rascacielos. Como no llovía y me apetecía ir al cine y además, la semana se presentaba de secano en lo relativo a nuevas pelis, terminé yendo a ver Time Freak, película que no parece tener fecha de estreno en España, lo cual no me extraña, ya que lo raro es que vaya a llegar a los cines holandeses y supongo que si algún día se deciden, la titularían truscoluña no es nación y ¡QUE VIVA ES-PA-ÑA!
A un julay lo deja su hembra y se lo toma fatal y se dedica a viajar en el tiempo con su amigo bosmongolo para recuperar aquel chochito perdido
Comenzamos con un adolescente o algo así al que deja la novia una y otra vez en una cena y así descubrimos que al parecer el chaval, a fuerza de tomar preparados lácteos como la leche fresca pero que no necesitan de nevera, es tan listo, tan listo que ha construido una máquina para llevarlo atrás en el tiempo y reposeer su cuerpo o algo así y tratar de enmendar los errores que lo llevaron a romper con su novia. Lo acompaña su amigo tonto, que solo quiere follar y que ya le ha dicho que si no encuentra pava, que él no le hará ascos a su culito sin pelo mientras el otro no abra la boca para no romper la ilusión. O algo así.
Esto es una comedia tonta para adolescentes rodada con actores que dejaron la adolescencia atrás hace muchísimo tiempo pero que gracias a que no cambian de aspecto, pueden dar el pego, al menos en el caso de los dos chavales porque lo que es la novia, esa se ve ya más quemada que las calderas del infierno. El tal Asa Butterfield aquí no termina de funcionar porque pese al aspecto de chaval, se nota que ni él se cree sobrino ni jarto de güisky lo que tiene que contar, que son polladas superlativas. Se dedicará a ir por diferentes momentos de su vida, puntos que según él eran críticos en su relación y tratar de arreglarlos pero es que le falta química con la pava, es que se le ve mucho más cercano con su amiguito. El pobre desgraciado además es de esos barbilampiños que con veintipico tacos, debe tener un total inferior a los diez pelos de barba y esa falta de pelo lo convierte en un bicho raro. El que hacía de amigo iba de payasete y aportaba poco a la historia, solo quería chingar y las tías cuando lo veían siempre ponían continentes de por medio. Acaba como que entretiene pero no le vi sentido alguno a ponerla en el cine, esto parece más bien pensado para la televisión, es algo de consumo sin más.
Si eres un miembro del Clan de los Orcos, dudo que te mole pero igual la pillas en casa y con tal de poner algo de ruido y así no oír lo que te dice tu loba, te la empapas sin prestar atención. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, un poquito de por favor que esto no es para ti.
Todo el universo se estremeció con gloria cuando se inventó el cine digital y tal y tal y se botaron a la basura las mierdas de los rollos (¡Que no royo Virtuditas, que no royo) de película de cine aquellos en los que hasta el primer día en el primer pase, siempre habían machas y movidas raras en la imagen. Ahora no solo tenemos una claridad absoluta sino que el sistema nos permite revisitar películas del pasado que de otra forma solo se pueden ver en la keli y así, para celebrar los cuarenta años desde su estreno, el otro día tuvimos un pase especial y petado hasta la butaca del acomodador de Superman, la película que para mi comenzó la pesadilla antes y después de Navidad con los super-héroes en la que vivimos perennemente. Desconozco si he llegado a ver esta película alguna vez en el cine anteriormente pero ciertamente la vi en la tele y en vídeo. En España tuvo el mismo título con el añadido de truscoluña no es nación.
Un julay morcillón se encoña de una tonta y usa la violencia para reducir su desbalance hormonal.
En el planeta de los acarajotados y en el que hace un frío que no veas, todos parecen ser estúpidos salvo por un tío obeso y con la cara inflada que construye una cuna-cohete para mandar a su hijo al quinto coño cuando el planeta se destruya, algo que nadie le cree. Sucede, manda al chiquillo pa’l carajo y el niño acaba con dos votantes de Trump, de estos campurrios y además, resulta que tiene un montón de super-hiper-mega poderes, o algo así. Ya de talludito, se va a la ciudad a trabajar de periodista, aunque no sabemos si el título lo consiguió por universidad a distancia o fue uno de sus super-poderes que se desarrolló mientras le agarraba las ubres a las vacas y al mismo tiempo que de periodista, trabaja de incógnito poniéndose un traje de transformista con lycra y saliendo por ahí a hacer el payaso salvando el mundo y en esta faceta parece que es en la que consigue enamorar a una compañera gilipollas que tiene en el periódico y a la que no ve la hora de empetársela hasta los pelos de los güevos y ella que parece conformarse con un chupa-chups. Al final, vinieron varias pateras a la tierra o algo así y el colega tendrá que luchar contra un montón de chusma para salvarnos, como siempre y la tonta se le desmadrará y la tendrá que poner en su sitio, que casualmente ese día no era la cocina.
Vaya, otra que los ojos de niño vieron de una manera y que ahora, en mi juventud, la vuelvo a ver y es una pequeña decepción. Está bien pero es demasiado chillona, los personajes son todos extremistas, la estupidez es superlativa, la tontería del Superman es peripatética y además, es que el colega de Christopher Reeve estaba morcillón, morcillón, que cuando sale con el traje no tiene un six-pá, tiene treinta y dos latas por lo menos en la barriga, hay veces en que me recuerda totalmente a Falete, solo que en azul, que no se si es un color que ha usado en alguna ocasión, pero seguro que ha llevado capa. Marlon Brando estaba desmejoradísimo, es como si le hubieran inyectado estiercol en la cara y le estuviera fermentando y Margot Kidder es sin lugar a duda, una de las grandes en las listas de las peores actrices, mira que es difícil actuar tan mal y ella se supera una y otra vez casi que sin esfuerzo. Los efectos especiales son de sonrojarse pero si decides que hay que apagar prácticamente el cerebro al completo y dejarte llevar por esa ola de estupidez, tiene sus momentos divertidos y la banda sonora es épica y legendaria, sobre todo porque John Williams se autoplagió y metió una variante de la Guarra de las Falacias en la misma. En fin, que aunque todo es cutre y chirríe, te ríes un rato con este cine viejuno.
Yo no le diría a un miembro del Clan de los Orcos de ir al cine a verla pero si ya está borracho, igual sí que la aguanta por la tele. No es el tipo de producto que atrae a los paladares exquisitos de los sub-intelectuales con GafaPasta.
Yo no me pierdo una comedia, eso lo saben hasta mis enemigos que a mi, ya me puedes torturar poniéndome el trailer de una película cuarenta veces para descorazonarme, como han hecho con la película de hoy y yo sigo en mis trece y en mis catorce y como me dedico a hacer niveles en el duolingo mientras espero que acabe la publicidad y los trailers, ni los veo y cuando por fin llegó el día del estreno de la película de hoy, conseguí cuadrar una sesión después del trabajo. La película se llama Instant Family y en España se estrenó hace un par de semanas con el título de Familia al instante que era una de las dos posibles traducciones, siendo la otra truscoluña no es ni será jamás una nación.
Dos julays se han cansado del chimpún y optan por comprar un paquete con tres niños para adoptar con la ventaja que ya todos vienen con el entrenamiento del procesamiento de la mierda de serie.
Una pareja se ha comprado una keli enorme para reformar y vender o algo así y después de una movida inexplicable, se apuntan a un curso para padres que quieren adoptar, que al parecer hay que hacer entrenamiento y después de eso van a por una adolescente, solo que la pava viene con dos hermanos pequeños. Con tres chiquillos en la casa y una de ellas en edad de putear, allí las circunstancias de la vida se caldean con frecuencia y cuando aparece la madre que parió a los niños y amaga con querer recuperarlos, terminan todos en un pitote.
Reconozco que hasta yo he pensado que de adoptar a un chiquillo, yo no quiero nada con menos de dieciocho años, que así ya han pasado por todo y tú lo único que tienes que hacer es educarlos en los regalos adecuados para el día del padre. Eso sí, como yo pido uno multi-mega-millonario sin familia para hacerme cargo del pobrecito, pues no he tenido suerte ninguna y mira que dejé bien escrito que a mí no me importa que sea rubio-de-mielda o que tenga los ojos repugnantemente verdes o azules. Prefiero que no sea niña porque todos sabemos lo malísimo que lo está pasando el pobre de Woody Allen. En la película, tenemos a una pareja y a tres niños extraños y por supuesto, un arsenal de experiencias cómicas cuando ambos universos colisionan y todos se tienen que acostumbrar a vivir juntos. Está mal que lo diga porque afecta a mi reputación de sub-intelectual pero me reí todo lo que quise y más y me divertí bastante y casi que no me importó que el protagonista sea Mark Wahlberg o Matt Damon, vamos, que pondría la mano de Virtuditas en el fuego convencido que es uno de los dos aunque quizás se han repartido el papel y a ratos sale uno y a ratos el otro. En este caso, su incapacidad manifiesta para mover cualquier músculo de la cara no estropea la experiencia y me reí con las chorradas y me preparé emocionalmente para el momento cerca del final en el que se ponen serios y tristes antes del final feliz que todos sabemos que iban a tener. Si lo que quieres es una comedia bien hecha y salir del cine sin tener que gastar un solo pensamiento en la comprensión de la historia, esta es la película. Si eres un miembro del Clan de los Orcos, igual no es lo suficientemente zafia para ti, pero yo creo que la puedes ver en casa mientras tu hembra te corta las uñas negras de los pies. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, ya sabes que esto no es lo tuyo.
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