Acabamos el primer día en Guraidhoo con esta segunda parte de la inmersión en Guraidhoo Corner en la que la corriente nos jugó una mala pasada y en realidad jamás llegamos a la esquina, que es el lugar en el que la inmersión cambia completamente. La música que acompaña este vídeo es la canción Clouds (con Zach Sobiech), un chaval que murió de cáncer y compuso esta canción. Hay un telelefilm en la plataforma de la Disney llamado Clouds contando la historia que es precioso y con el que se llora una jartá.
Empezamos viendo un par de cangrejos en una anémona, después de eso una morena negra que me observaba atentamente. La verdad que al fijarnos más en la zona, que siempre pasamos de largo, vimos mucha vida que tendemos a ignorar porque al llegar a la esquina hay un auténtico espectáculo. En el vídeo no se note demasiado, pero la corriente era fortísima y avanzábamos poco a poco y en mi caso, agarrándome a las rocas para no cansarme. No todas las inmersiones pueden ser fabulosas y esta quedó como una de las flojillas de ese viaje.
Después de nueve días disfrutando de la panza de burro en Gran Canaria, que es esa nube mágica que cubre la ciudad de las Palmas de Gran Canaria durante los meses de junio, julio y agosto y hace que la temperatura en la susodicha sea de veintidós grados, mientras que en el resto de la isla pueden estar en los treinta y los cuarenta, el domingo llegó la hora de regresar al norte con la bolsa de viaje petada de comida para sobrevivir en los próximos meses. Como en ocasiones anteriores, elegí un vuelo de mañana para llegar a los Países Bajos por la tarde e ir relajado a mi keli, que los vuelos de tarde llegan a Schiphol de madrugada, cuando solo hay un tren por hora y siempre tengo que esperar la hora entera en el aeropuerto y dejar una bici en la estación o no puedo llegar a mi keli, que los taxis aquí arriba ahora cuestan más que los billetes de avión. A las ocho salí para el aeropuerto y llegaba allí a las ocho y media. Esta vez hubo suerte y ya se habían levantado los empleados de los controles de inSeguridad, no como mi paso anterior por la isla y conseguí cruzar en relativamente poco tiempo. Al parecer no vieron la mitad de los líquidos que llevaba en la bolsa y que se me olvidó sacar. Después del luctuoso evento, busqué un rincón con pantalla de información cercana para esperar a que anunciaran la puerta de embarque y mirando en cierto programilla en el telefonino, vi que el avión venía sin retraso desde los Países Bajos y hasta iba a llegar adelantado. Aproveché para comprarme una botella de agua y como en febrero, hay un kiosko dentro del aeropuerto que las vende a un leuro y cincuenta céntimos de leuro, más barato que las máquinas y los otros negocios. Cuando ya se sabía la puerta de embarque, me acerqué a la misma y vimos como vaciaban el avión, de nuevo un Airbus A321NEO, de paquete, que Transavia ha decidido tirar a la basura la basura de los Boin y poner aviones de calidad que no pierden puertas ni otras piezas. Cuando comenzó el embarque, como tenía la mágica prioridad, entré de los primeros y tuve muchísima suerte el día anterior al facturar a las siete de la mañana y conseguí una de las dos últimas ventanillas y además, la del lado izquierdo del avión, que es la mejor por cierto momento que sucede después del despegue.
Como en el avión vamos doscientos y pico julays, lo van llenando pero como comenzamos pronto, resultó que todo el mundo estaba dentro quince minutos antes del despegue, así que el chófer nos dijo que cerraba la puerta, quitaba el freno de manos y salíamos pa’l norte, eso sí, teníamos que esperar siete minutos para encender los motores porque por circunstancias de la vida, en base a la hora de aterrizaje que ya conocía el chamo debíamos esperar un poco para no llegar muy temprano. A mi lado iban dos viejos y alrededor, en los seis puntos cardinales, gente con niños pequeños que se sincronizaron para berrear en manada, que los niños no saben que la berrea es algo más bien de otoño. Al despegar, nada más saltar al cielo, hice como en otras ocasiones y busco la playa de Tufia, esa que vemos siempre en vídeos de buceo que son los favoritos del Ancestral. Después de eso, pasamos la panza de burro y dejamos de ver la tierra por culpa de la nube refrigeradora de la ciudad de las Palmas de Gran Canaria. Las siguientes cuatro horas y quince minutos las pasé viendo episodios de series y jugando, hasta que el chófer dijo que íbamos a aterrizar y que por una vez en la vida no nos habían mandado a la malévola Polderbaan y no tendríamos que hacer media hora de ruta en carretera después de aterrizar. En el aeropuerto llovía bastante y los despegues de aviones eran alucinante con los chorros de agua que echaban los aviones por detrás. Como mi asiento de ventanilla estaba en la fila ocho, en la punta de alante del avión, salí de los primeros y conociendo el camino, puse el turbo y crucé el aeropuerto hasta la estación de tren, aunque allí mi tren estaba retrasado diez minutos, aunque como llegué cinco minutos después de su salida, solo tuve que esperar cinco minutos. El grado de estupidez de algunos julays es dantesco y los ves bajando o subiendo con maletones que perfectamente podrían contener cadáveres a las plantas alta y baja del tren buscando quince asientos libres que no encuentran y yo me quedo en el nivel de entrada y salida sentado y tan a gustito. Cuando llegué a Utrecht por el andén dieciocho, subí a la estación y bajé al veintiuno y pillé el tren a mi barrio y una vez allí, cogí la cutre-bicicleta que dejé en la estación y que fue bautizada en su día como la Zarrapastrosa 2.0 y con ella llegué a mi keli. Por suerte en Utrecht no llovía, que yo no me llevé chubasquero. Después, me moví rapidito para colocar en la nevera y en el congelador todos los productos perecederos que traje y aproveché y me hice un bocadillo de pata de cerdo asada con queso manchego y chorizo de Teror. O sea, otro viaje con cero incidencias y siguiendo el plan original al milímetro.
Entramos en la tercera y última inmersión de este primer día en Guraidhoo y esta fue en Guraidhoo Corner, uno de mis lugares de buceo favoritos, pero en esta ocasión, la corriente nos jugó una mala pasada, cambió y básicamente nunca llegamos a la esquina, así que fue bastante corta y eso se verá en los vídeos, que solo me han salido dos. En mi diario de buceo apunté lo siguiente: Una corriente muy fuerte que no nos dejó llegar a la esquina. Vimos tres águilas marinas, algún tiburón, un moby, una morena, peces payasos maldivianos, una anémona y un cangrejo. La música que acompaña este vídeo es la canción Not About Angels de Birdy, que apareció en el melodramón maravilloso de Bajo la misma estrella – The Fault in Our Stars, que además, tuvo una parte significativa de la película grabada en la ciudad de Ámsterdam y todavía hay gente que viene a la ciudad y visita todos los lugares que aparecieron en la peli.
Nada más bajar nos topamos con tres águilas marinas que pasaban por allí, así que el vídeo comienza con ellas, cuando estábamos en el azul, antes de acercarnos a la pared. Después, ya en la misma, avanzamos y se nota la corriente, que era bastante fuerte tirando a fortísima. Vemos corales negros, mucho pez pequeño y al final del vídeo vemos una morena escondida en una grieta en las rocas que nos saludó alegremente.
Esta peli venía super-hiper-mega recomendada por Doverinto, que posiblemente hasta puso dinero, como prácticamente todos los ayuntamientos de ciudades suciolistas y podemitas de España, que cuando les dijeron que se bajaban al moro a rodar la peli, todo el mundo puso dinero porque echan de menos su tierra querida. La película es española y por eso, en el cine daban gratis calmantes para la gente que se aterrorizaba y se negaba a entrar, que los hay. Se titula Sirat. Trance en el desierto y que Cristo Rey te coja confesado si la vas a ver.
Un julay y su hijo se arrejuntan con una banda de poligoneros de extraradio, sin chimpún.
Resulta que un panoli se baja al moro con su hijo a buscar a la pelleja de su hija que se piró de la keli y cree que está por allí porque en su instituto le dijeron que rabote de moro es más rico. Van a una fiesta rave en el desierto y no la encuentran y la pasma corrupta del país de la reinona maricona mora acaba la fiesta y entonces el panoli decide seguir a otros que dicen ir a otra fiesta más al sur y por el camino al parecer empieza la tercera guerra mundial o algo así y conducen y conducen y conducen y hablan con los frikis hasta que todo se va a la mielda por culpa de uno o quizás tres o cuatro problemillas.
Yo salí del cine sin tener ni pajolera idea de cuál era la historia que nos querían contar. No ayuda que a media película el director cambie de idea y empiece a matar a todos los protagonistas uno a uno y destruya lo que había construido, si es que había algo. Creo que salvo por el padre y el hijo, el resto jamás, repito, jamás, tripito, jamás, habían actuado en una película y son un puñado de frikis que eligieron porque uno es manco a otro le falta un pie, las otras llevaban tanto metal en la cara que ni de coña pueden pasar por un control de seguridad de aeropuerto y creo que había uno que tenía todas sus partes. La película es aburridísima y de hecho, saber que ganó el premio del jurado en el festival de Cannes ya es suficiente para evitarla, que esos no eligen una peli normal en su puta vida. La primera historia era mala, la segunda parte de la película, es una puta mielda del copón y el final, el final es de esos para cagarte en la puta que los parió a todos.
Algo que jamás deberían ver los miembros del Clan de los Orcos pero que seguro que consigue que los sub-intelectuales con GafaPasta se corran de puritito gusto.
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.AceptarRechazarLeer más
Privacy & Cookies Policy
Privacy Overview
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.