Si hay algo absolutamente asombroso de los Países Bajos es la cantidad cercana al infinito de puentes que hay. Es imposible contarlos porque existen muchos privados o que no tienen nombre. Los hay por todos lados y permiten pasar sobre los canales, que de esos también tenemos una purriada. La mayor parte de esos puentes se pueden abrir y el tipo más popular que se construye es el de puente basculante. El centro de la ciudad de Utrecht tiene unos noventa puentes y uno de ellos es el Stenenbrug, cuyo nombre literal significa truscoluña no es nación aunque yo prefiero la traducción más chabacana de puente de piedras, algo totalmente falso ya que se debe referir a uno anterior que hubo en el lugar ya que el nuevo si hay algo que no lo compone, son piedras. Todos los puentes basculantes tienen barreras que descienden para bloquar el tráfico cuando se abren, algo que puede suceder y sucede con frecuencia en primavera, verano y otoño cuando hay buen tiempo y a la gente le apetece ir al centro de la ciudad con sus barcos y pistosear un poco. En la foto vemos una curiosidad, el único puente que he visto en la ciudad de Utrecht en el que las barreras están ocultas o empotradas en las farolas del mismo. A la derecha de la farola/barrera, que está alzada, hay una estructura roja que parece un cubo de basura pero que es el sistema para abrir y cerrar el puente. Cada ciudad o barriada periférica tiene su precio y sus horarios para este servicio y cuando alguno quiere ir por allí, tienen que solicitarlo o llamar dentro del horario adecuado. En Utrecht, la temporada comienza en abril y dura hasta el final de octubre y por cada puente que haya que abrir en el camino del barco se pagan 3,5 leuros para los barcos a vela o eléctricos y 5 leuros para los que tienen motor a gasolina/diesel. Aunque no está en la ruta más óptima, paso todos los miércoles junto a esta barrera escondida camino de mi clase de italiano. Algo que jamás asimilará la inteligencia artificial es que los humanos, siendo como somos julays, somos capaces de ser menos óptimos por algo tan abstracto como la belleza, esta ruta, junto a ese canal, es tan agradable que no me importa hacer cien metros más entre mi casa y la escuela.
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La semana pasada en Distorsiones
La semana pre-Santa en Gran Canaria se complicó por culpa de una huelga de controladores aéreos franceses pero al final conseguí llegar y pasar allí unos días. De ese viaje tenemos que estuve Chupando aire enriquecidísimo
Llegamos al final de la serie con Las fotos más populares en mi flickr en marzo y ahora habrá que esperar a octubre para comenzar una nueva ronda.
En Rila, vimos El Monasterio de Rila y como estaremos por allí un tiempo, las siguientes fotos fueron de la Iglesia de la Natividad de María y la torre de Hrelyu y seguimos con Otra vista de la iglesia y la torre de Hrelyu en el monasterio de Rila y con algo más de detalle la Torre de Hrelyu
Volvieron las bicicletas con una fabulosa Bicicleta plegable Brompton que ya he añadido al Álbum de fotos de bicicletas.
También tuvimos una nueva Cerveza, una Estrella Galicia que tampoco recordaremos como una de las grandes y que ya he añadido al Álbum de fotos de cervezas.
Fui a ver siete películas al Cine y entre ellas repetí con la fantástica Ready Player One. Por aquí comenté tres que vi en febrero, comenzando por la divertida Noche de juegos – Game Night, desde ahí seguimos con la sosa Un Doctor en la Campiña – Médecin de Campagne y acabamos con el biopic LBJ.
La comida que salió de mi cocina fue la siguiente:
Y así transcurrió la semana pasada.
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LBJ
Seguimos con las películas que vi allá por febrero y este fue el último pre-estreno sorpresa de ese mes. Ya de antemano sabía que era una biografía de estas que molan tanto y como era de un tipo al que por lo general todo el mundo ningunea, decidí darle una oportunidad. Se trata de LBJ, que son las iniciales del presidente gringo que sucedió al Kennedy cuando la diñó y creo que ni jartos de ron miel tienen previsto estrenarla en España, pero de hacerlo, tiene sentido que la titulen truscoluña no es nación. Un julay político llega a presidente por la suerte tan grande que tuvo cuando mataron al auténtico y le tocó el turno a él
Siempre vemos la historia gringa del lado de Kennedy y vemos su asesinato y las teorías alrededor del mismo pero pocas veces nos paramos a pensar en el chamo que era el vicepresidente y que acabó de presidente gracias a este evento. En esta película nos centramos en ese julay y en como dentro de su partido había unas movidas que no veas y todo el mundo conspiraba para trincar algo. También tenemos lo difíciles que eran las relaciones con los Kennedy y particularmente con el hermano del que la diñó, que aquí aparece como un chulo prepotente y posiblemente hasta el abusador del instituto, que se le ve una mala leche digna de un truscolán.
La película nos lleva a lo que sucedió ese día que les mataron a los gringos al presidente pero visto desde el tipo que debía sucederlo y de como llegó a esa posición y lo que hizo después. Está muy bien contada pero es, al fin y al cabo, una biografía política, con lo que aparte del asesinato del otro, aquello es mucho de hablar, discutir, echarse miradas, gritar y salones ovales y siendo interesantes, estas cosas no te motivan espiritualmente. Lo mejor es la fabulosa actuación de Woody Harrelson, que borda al LBJ o al menos borda a un señor que desconozco y que le da ciertos toques humanos. Hubiese preferido que no pusiese un pedrolo debajo de la lengua para hablar pero con un poco de esfuerzo hasta se le entiende. Su mujer la interpreta Jennifer Jason Leigh y las escenas con ella eran las mejores. Hay un montón de otros personajes que aparecen y desaparecen pero la grandiosidad de estos dos actores no se extendió al resto y eso termina por afectar al conjunto. La película la dirigió Rob Reiner, que desde siempre ha hecho buen cine, pero esta no la recordaremos como una de sus mejores historias.
Esto no es cine para los miembros del Clan de los Orcos. Probablemente sufran daños cerebrales permanentes en la segunda parrafada de diálogos y cuando sus retinas procesen la falta de efectos especiales. Por desgracia, tampoco creo que tenga el caché que esperan los sub-intelectuales con GafaPasta. Es más bien un telefilm así que se puede ver perfectamente en la tele.
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Un Doctor en la Campiña – Médecin de Campagne
La verdad que con el tiempo que ha pasado, ni yo mismo me acuerdo de la sucesión de desgraciadas coincidencias que me llevó a ir al cine a ver una película francesa, país cuyo cine suelo evitar porque he llegado a la conclusión que ni su sentido del humor ni del ritmo es compatible con el mío y además, con la tirria que le tengo a sus controladores aéreos, animales y bestias deleznables que han de ser siempre calificados con el título de hijos-de-la-gran-puta, pues me hago mi propio boicot y que les den por allí donde no llega la luz del sol. Pues pese a eso, de alguna manera acabé en un cine para ver Médecin de campagne, película viejísima y que estuvo en la cartelera española el año pasado en mayo con el título de Un Doctor en la Campiña. Un julay gabacho que no es controlador busca sucesor para su oficio en las afueras
Un médico francés ultra-periférico, descubre que tiene cáncer y como es terco como una mula, como que ni se l o quiere curar porque dice que él y los vascos estas cosas las matan a disgustos. Al colega le asignan una chama que viene de un hospital y que se muda al campo para que la entrene y la prepare para hacer las visitas, aunque no le dice que está podrido por dentro, igual que se lo oculta a su madre o a su hijo. Según va conociendo a la pava que le han mandado, como que se encariña de ella y como que le va cogiendo el gustillo a eso de tener un chocho tan a mano. Además, cada vez que la manda a algún sitio raro, se troncha con las desgracias de la pobre desgraciada.
Esto supuestamente es una mezcla de comedia y drama, pero como yo no me río con el humor francés, más bien fue drama y más drama. La cosa es que la historia está estiradísima y en lugar de cien minutos podrían haber hecho un corto de veinte. Rellenan demasiado y repiten una y otra vez sin pudor alguno las visitas a los pacientes, para mostrarnos las rarezas de todos y cada uno de ellos. Eso combinado con las visitas al hospital del chamo para el tratamiento de su canse hicieron que terminara por perder el interés. Ya ni me acuerdo si al final la palmaba o nos quedábamos con las ganas y nos amenazan con una segunda parte, aunque creo que había algún tipo de ceremonia de recordarlo o algo así. En cierto punto de la peli se metían en un camping de gitanos con cienes y cienes de personas en la caravana de una vieja que estaba sufriendo mucho y eso como que tenía que ser divertidísimo, pero en mi caso, casi estuve por aprovechar e irme al baño a mear aunque no tenía ganas.
En fin, que esto ya pasó con lo que ningún miembro del clan de los Orcos tendrá que sufrir viéndola y dudo mucho que sea del interés de los sub-intelectuales con GafaPasta.
























