Desde hace unos meses hay un tsunami de puritanismo y de juicios paralelos que comenzĂł en los Estados Unidos y que se estĂĄ extendiendo por todo el mundo. Que conste que estoy en contra de aquellos y aquellas que usan sus posiciones de poder para abusar de otras personas pero creo que esto se ha ido de las manos y en la actualidad es una cacerĂa de brujas en las que cuando una persona señala, una jaurĂa, normalmente en las redes sociales, se lanzan a atacar y condenar sin importarles un carajo nada mĂĄs, de re-escribir la historia y borrar a esos que ellos no ven aptos. Lo mĂĄs terrible es que entre los acusadores hay pecados tan grandes o mĂĄs que aquellos a los que acusan pero como tienen a las hienas de su lado, pues a nadie le importa.
Los casos que han salido a la luz no son nuevos y conocidos milagrosamente en estos dĂas. LLevo años viendo en las pĂĄginas de rumores relacionadas con el cine como estos nombre y otros muchos y entre esos muchos el de cierta tipa que dio un discurso y que quiere ser presidenta y quizĂĄs deberĂa esconderse para tapar la mierda que oculta, que no es que ella sea desde un punto de vista moral mucho mejor que aquellos a los que señala. Hay un montĂłn de casos mĂĄs, que jamĂĄs saldrĂĄn y tambiĂ©n hay un montĂłn de gente, actores y actrices, que no dirĂĄn nada porque han llegado al lugar en el que estĂĄn con el coño y el culo por delante, chupando lo que les metĂan en la boca y haciendo lo que tenĂan que hacer para triunfar y pasar sobre otros, entre los que estĂĄn muchos de los que se quejan porque no tuvieron lo que hay que tener. En ciertos entornos las cosas son asĂ, o quizĂĄs en todos.
Con diecisĂ©is años, tuve una tremenda agarrada con mi profesor de filosofĂa. La razĂłn, que estaba hasta los gĂŒevos que una pelleja descerebrada y que perfectamente podrĂa cobrar una paga por retardada tuviera en todos y cada uno de los exĂĄmenes de esa asignatura, mi nota. Sus mĂ©ritos, dos tetas que no se molestaba en tapar y que le ponĂa al profesor en la cara, un tipo del que se sabĂa que se la pegaba a su hembra hasta con los agujeros de los donuts. Cuando me quejĂ©, en voz bien alta y en la clase, frente al resto de los alumnos, buscĂł su venganza y al terminar el Ășltimo año intentĂł impedir que me pusieran una matrĂcula de honor y por lo que me contaron otros profesores, la bronca en el claustro fue Ă©pica porque allĂ todo el mundo sabĂa de lo que cojeaba aquel gilipollas. En la universidad, conocĂ no una, ni dos, ni tres, sino un montĂłn de estudiantes universitarias que otorgaban favores a algunos profesores y aprobaban asignaturas y algunas hasta tenĂan notas espectaculares. Todos sabĂamos quienes eran y a quienes ofrecĂan sus servicios, que para mi ahĂ el culpable no era el profesor sino ambos, con ella como culpable en primer grado. En mi vida laboral, mi jefe español despreciaba a una ingeniera por ser mujer, pese a ser la mejor del equipo y cada vez que ella se daba la vuelta y se iba, a Ă©l le faltaban nanosegundos para hacer un gesto que indicaba que era una chupapollas. A ella se lo dije y respecto a Ă©l, cuando dejĂ© la empresa para emigrar y el tipo intentĂł cubrirme con toda su mierda, que robaba a manos llenas, aportĂ© tal cantidad de pruebas que fue despedido a los tres meses. En Holanda no he visto en la empresa en la que trabajo ningĂșn tipo de acoso pero sĂ que se que han habido cuernos Ă©picos, con broncas e incluso peleas a hostias. TambiĂ©n sĂ© y Ă©l sabe que yo lo se que cierto jefillo se ha pulido a un rosario de secretarias y se las puliĂł porque ellas lo quisieron y a ninguna le preocupĂł lo mĂĄs mĂnimo que fuera un hombre casado y con niños pequeños.
Comenzamos como bestias y seguimos siĂ©ndolo y me pregunto si todos esos y esas que ahora gritan y piden poco menos que se destruya la obra de artistas fabulosos harĂan lo mismo si la bestia despreciable es el señor que inventa la cura de algĂșn cĂĄncer, o la del señor que crea una vacuna que termina con alguna enfermedad terrible. SĂ, es lo mismo y por mĂĄs que lo nieguen lo saben. Esta ola de puritanismo con linchamientos pĂșblicos se pasarĂĄ, pero a saber si nos recuperamos del daño que estĂĄ causando y aĂșn le queda por hacer.