En la plaza del mercado, justo enfrente de la Nieuwe Kerk que veíamos ayer tenemos el edificio del ayuntamiento de la ciudad de Delft, un edificio que se levantó por primera vez en el 1200 pero que por fuegos y otras desgracias ha ido cambiando con el tiempo. Su aspecto actual es de estilo Renacentista holandés. En su interior aún conservan la habitación en la que se torturaba a los criminales aunque no está abierta al público. Esa plaza es muy concurrida todo el año aunque los estudiantes prefieren más otra cercana en la que los pubs son más baratos.
-
El otoño ya llegó
Este ha sido el mejor verano de los nueve años que llevo viviendo en los Países Bajos. Hemos tenido incontables horas de sol y unas temperaturas que me ayudaron a olvidar los veranos en Gran Canaria. Después de semanas de buen tiempo la luz comenzó a faltar y ya por fin llegó el otoño. Ayer teníamos una de las primeras heladas y desde por la mañana se notó el fresco. Cuando salí de mi casa el termómetro indicaba cero grados en el jardín y el aire corroboraba dicha información. Durante el día la temperatura fue subiendo pero al llegar las nueve de la noche estábamos de nuevo a tres grados sobre cero.
Esa fue la temperatura a la que pedaleé anoche camino del cine, disfrutando del fresco que golpeaba mi cara y dando gracias a mis guantes porque me mantenían bien protegido. Desde que llegué a este país siempre me han gustado más las temperaturas por debajo de cero. Probablemente sea una sensación completamente errónea pero tengo menos frío cuando estamos en cero o en negativo. Después de ver la película la temperatura había descendido y estábamos en el punto técnico de congelación.
A esa temperatura el aire se aclara y cuando respiras sientes como alcanza rincones insospechados en tus pulmones. Yo pedaleaba cruzando la ciudad a la vera del Oudegracht, serpenteando con mi bici a ambos lados del canal el cual cruzaba en los innumerables puentes que pasan sobre el mismo. Después entré en el gran parque que está al norte de mi casa y la visibilidad era tan buena que podías verlo todo. Pese a que era bastante tarde, iba en una procesión de bicicletas en línea, todos con nuestros auriculares escuchando música, audiobooks o lo que quiera que sea que van oyendo. Al entrar en Lunetten nos fuimos repartiendo por las diferentes encrucijadas hasta que me quedé solo y llegué a mi casa parándome a observar un poco al señor Erizo que sigue viviendo por detrás de mi jardín y al que solo veo por las noches. El se queda quieto cuando me presiente y espera a que me vaya para continuar con su tarea y buscar caracoles, babosas y todo aquello que puede comer. A veces entra en mi jardín y lo veo durante un par de días recorriéndolo y buscando todos los caracoles que puede pillar. Después se pasa al jardín de mis vecinos y continúa con su tarea.
Al entrar en mi casa, pasadas las once y media de la noche, la calefacción se afanaba en subir la temperatura y el calor me acarició el rostro. Por la mañana, cuando salí hacia la estación la temperatura era de unos saludables dos grados bajo cero, nuestro primer contacto con el invierno.
Disfruté enormemente el paseo en bici hasta la estación y una vez allí busqué mi tren con una sonrisa de oreja a oreja porque si hay un tiempo hermoso, ese es el otoño, la estación de los colores y las sensaciones intensas.
A la hora de almorzar me fui a pasear al bosque solo. El lugar tenía el embrujo de los colores que solo se pueden ver en esta época del año y andaba distraído buscando setas cuando al llegar a uno de los puentes que cruzan la miríada de lagos que hay en aquel lugar me tropecé con un ave que descansaba en el puente:
Parecía estar controlando las aguas, evaluando su territorio y pensándose si emigrar hacia un lugar más cálido o quedarse a pasar el invierno por estas tierras. Yo crucé el puente y me adentré en la penumbra, escuchando el ruido de las hojas al arrastrarse por el suelo y el de los erizos de las castañas al caer y abrirse. Me paré a coger unas cuantas y así, comiendo castañas volví a la oficina para unas cuantas horas más de trabajo. Estamos en otoño, la estación de las sorpresas.
-
Nieuwe Kerk en Delft
Comenzamos un pequeño paseo por la ciudad de Delft de la cual ya hablé cuando expliqué como ir de Excursión a Delft desde Amsterdam. En el corazón de esta pequeña ciudad universitaria y que tan importante es para la casa Real Holandesa tenemos la Nieuwe Kerk o Nueva Iglesia. Está en la plaza del mercado (Markt) y enfrente tiene el edificio del ayuntamiento. Desde 1584 se entierran en esta iglesia los miebros de la casa de Orange-Nassau, la casa Real holandesa. En esta iglesia se hacen los funerales de estado. Se puede visitar aunque el mausoleo real no está abierto al público.
El campanario mide 108,75 metros de altura y es el segundo más alto de los Países Bajos, siendo el domtoren de Utrecht el mayor. La iglesia se comenzó a construir en el siglo XIV y el nombre de Nieuwe Kerk viene porque cuando la hicieron era la segunda iglesia en la ciudad y por tanto la «Nueva». El campanario se acabó cien años después del comienzo de las obras, en 1496.
-
El equipo en Octubre 2009
Hace ahora un año que veíamos mi equipo fotográfico. En aquel entonces tenía dos cámaras. En Enero vendí una de ellas con uno de los objetivos y antes de eso me compré un objetivo CANON 24-70mm f/2.8L que es el que normalmente llevo con la cámara. La semana pasada me compré un objetivo CANON 400mm f/5.6 L USM y con tanto cambio merece la pena volver a hacer la foto de familia.
La mayor parte se vendrá conmigo a Polonia, además de un monopod, baterías y toda la memoria de la que dispongo. Hoy recogí en la oficina de correo mi última adquisición, un chubasquero para cubrir el objetivo y la cámara si las condiciones meteorológicas no son las más deseables. Lo podéis ver en la siguiente imagen:
Sobre ambas imágenes en flickr he puesto notas como hice en la ocasión anterior. La foto de familia la he vuelto a tomar con el teléfono Sony Ericsson K800i. Me falta comprar un gran angular y creo que ya tendré más o menos el equipo que quiero tener. Como dice el gran Scott Kelby, uno de los pocos recursos que tenemos los mediocres es comprar un buen equipo para incrementar las posibilidades de hacer alguna foto decente. Y en eso estamos, en conseguir alguna foto que merezca la pena.








