Cuando pasé por Estambul mi amigo el Turco se empeñó en que tenía que ir con él a fumar con una pipa de agua o narghile. Aunque es muy famoso y muchos pensamos que proviene de ese país, en realidad llegó a Turquía en el siglo XVI. La foto la hice cuando estábamos sentados en uno de los cafés en los que se puede fumar esta pipa. Los pedimos junto con un té y cuando nos los trajeron vino un chico que se movía por el local con carbón reponiendo en los narghiles a los que se les va acabando la piedra de carbón que tienen en la parte superior. Al aspirar el carbón quema el tabaco, el humo pasa por el agua caliente y después de cruzar por esta llega a nuestra boca. El pitorro por el que aspiras se reemplaza con cada cliente. Creo que estuvimos más de una hora allí y en un cierto momento estábamos más pasados que las bragas de Carmen de Mairena. En el local tenían tableros de Backgammon disponibles y la gente jugaba mientras fumaba. Me llamó la atención que en el local la gente era mayoritariamente joven y que se lo tomaban como una actividad lúdica para pasar un rato con los amigos. Está claro que llevarte la pipa contigo a todos lados y conseguir carbón no es muy práctico. Creo que un mes después de mi paso por la ciudad entró en vigor la nueva ley anti-tabaco y ya no se permiten los locales de este tipo, aunque supongo que en terrazas sí se podrá fumar.
Fue algo curioso aunque no creo que lo vuelva a repetir. Estuve medio acarajotado el resto de la jornada.
Esta semana me la he pasado mayormente Tumbado a la bartola o cenando con amigos y yendo al cine. La culpa la tiene el verano, que este año está siendo fantástico por aquí arriba y si hay algo en lo que todos estamos de acuerdo es que es posiblemente el mejor de esta década. Sin embargo, todo lo bueno se acaba y las señales están bien claras para aquellos que las quieran ver, como explico en El tiempo de las arañas. Por lo demás, pasear, charlar, beber y comer sin pausa y esto último ya se está notando demasiado en mi tripa, que parece más bien un balón de baloncesto aunque no me arrepiento de ninguno de esos gramos adicionales.
Uno de los días de la semana escribí un pequeño Relato inspirado en la foto que lo encabeza y que se llama El día más feliz de su vida. Tendréis que leerlo para saber de qué va. Espero retomar en algún momento de este otoño la vena festiva y dicharachera aunque nunca se sabe, siempre me he dejado llevar por mareas misteriosas y escribo lo que me viene a la cabeza.
Hay directores a los que idolatramos y por los que estamos dispuestos a cualquier cosa. Esperamos durante años sus películas y cuando por fin se estrenan, corremos a verlas. Te puede pasar también con actores o actrices que por una u otra razón te gustan. En mi lista de directores favoritos siempre ha estado Quentin Tarantino y las dos últimas películas suyas fueron dos obras maestras, como comenté en Death Proof ? Grindhouse: Death Proof y en Kill Bill: Vol. 2. De hecho, en mi extremadamente limitada colección de DVDs figuran las dos aunque nunca las he visto ya que lo mío con el formato DVD es más bien una relación de desprecio y ninguneo y donde haya una sala de cine que se quite lo demás. Aunque oficialmente la nueva película de este hombre se estrena en los Países Bajos la semana que viene, la han pre-estrenado en el Pathé Tuschinski en Amsterdam y allí estuve. Lo nuevo de Tarantino se llama Inglourious Basterds y en España se estrenará a mediados de septiembre como Malditos bastardos.
Un grupo de julays limpian el país de los gabachos de cabezas cuadradas
En un universo paralelo similar al nuestro, un grupo de soldados judíos se infiltra en la Francia ocupada para matar soldados alemanes de una forma extremadamente cruel. En un punto determinado surge la oportunidad para dar un golpe que acabará la Segunda Guerra Mundial y descabezará completamente al régimen Nazi y la banda de asesinos tendrá que ejecutar dicha misión.
Quentin Tarantino lleva tratando el tema de la venganza desde siempre. Si miras sus películas, siempre giran alrededor de la misma, un sentimiento primario y poderoso que mueve a la gente y te da determinación allí donde flaqueas. En esta ocasión es la venganza de un puñado de soldados judíos contra los alemanes por lo que les están haciendo a su gente y también la venganza de una chica judía que en la escena inicial ve como matan a toda su familia solo por ser judíos. Al mismo tiempo, el director quería revisitar las viejas películas de guerra y en cierta forma las pelis del oeste. Personalmente, creo que se le fue el santo al cielo. Tengo muchísima curiosidad por saber como doblarán esta película al español, ya que en versión original la película está en un tercio hablada en inglés, en otro en alemán y en otro en francés y los tres idiomas van saltando continuamente según quien sea el que hable. De hecho, si te gusta Tarantino, deberías ignorar la versión doblada e ir a por la original. Si veis el trailer en versión original tendréis la impresión que la película solo tiene un idioma, el inglés, porque la selección de escenas para el mismo fue muy cuidadosa y supongo que por eso, cuando llevábamos media hora de historia mayormente en francés y alemán, un nutrido grupo de espectadores se habían marchado a casa.
Mi problema con la historia fue la falta de velocidad y la infinita duración de cada segmento. La película dura unas dos horas y media y le sobra tranquilamente una hora que se os irá en escuchar aburridos diálogos que parecen no tener fin y que no aportan nada. Si en otras ocasiones el manejo de los mismos es lo que resalta el cine de este hombre, aquí se estampa contra un muro y no consigue sacar chispa porque le faltan las putas, los drogatas, los macarras y demás. Solo con soldados y judíos fue incapaz de enganchar esas parrafadas legendarias que te hacen partirte de risa y notas que los demás también se dan cuenta cuando vez el flujo incesante de gente que sale de la sala para ir a comprar cerveza y palomitas durante la película porque están convencidos que en esos dos o tres minutos que están fuera, no se pierden nada. Es una lástima ya que la violencia habitual con la que nos regala este hombre, aquí es gore puro y duro, con machetazos, tiros y todo tipo de brutalidades. Eso es lo único interesante de toda la película ya que cuando abren la boca, la cagan, una y otra vez y de nuevo y así hasta el final. También me decepcionó un poco el segmento final con su «Gran Finale», soso, predecible, estúpido, absurdo y definitivamente fuera de lugar. Es más que probable que la gente que lee comics salga alucinando y encantada de la vida pero el resto se aburrirá tanto que bostezará y sufrirá para mantener los ojos abiertos hasta el final.
Tampoco puedo destacar las interpretaciones de muchos de los actores. Brad Pitt esta avejentado, sin capacidad para expresar emociones en su cara y encochinado, eso en los pocos minutos que sale porque en gran parte de la película ni lo vemos. De los otros, el único que parece salvarse es Til Schweiger, un actor que siempre queda bien en pantalla y que al parecer ganó la lotería de esta película porque consiguió las mejores líneas de diálogo y las mejores escenas.
En fin, una decepción. Habrá que esperar a la próxima para ver si este hombre recupera el norte y hace algo más interesante porque esta película no es de las que recordaré mucho tiempo.
El tema de la inmigración es uno que siempre me toca de cerca porque yo también soy un inmigrante, aunque reconozco que en mi caso soy un privilegiado ya que gracias a la Unión Europea y a su sistema legislativo, lo mío fue un paseo triunfal desde la casa de mis padres en Gran Canaria a mi nueva vida en los Países Bajos y mi traslado estuvo siempre supervisado y asistido por gente y compañías que se aseguraron de que todo saliera bien. Por supuesto no hay nada cinematográfico en esto y las películas que tratan el tema se enfocan más bien hacia aquellos que viven un drama terrible al emigrar y a los que parece que la suerte les da la espalda. De este tema trata la película Crossing Over que no tiene fecha de estreno en España ni tampoco título.
Un grupo de julays juegan a polis y ladrones en la frontera con México y siempre hay alguno que sale malparado.
Esta es una película de tramas paralelas que convergen al final de la misma en la que vemos la historia de una emigrante mexicana que es atrapada en una redada buscando ilegales y que le pide a un policía que rescate a su hijo y se lo entregue a su familia. En otra historia tenemos a un judío que también busca su tarjeta de residencia y que se hará pasar por religioso para conseguirla y poder quedarse en el país, una chica australiana que no dudará en prostituirse para lograr su tarjeta de residencia, un coreano a punto de conseguir la nacionalidad que se mezcla con una banda de cabezudos coreanos, una musulmana que es expulsada por apología del terrorismo y una familia de iraníes que también tendrán problemas.
Da igual de donde vengas, cuando decides irte a otro país, lo mejor es que lo hagas por lo legal o te prepares para enfrentarte al sistema y a sus injusticias. Eso es más o menos lo que nos queda claro tras ver esta película. Mi problema con el formato de las historias paralelas que van convergiendo es el de siempre. Hay un par de historias que realmente me gustan y el resto me aburren soberanamente. El drama de la mexicana fue uno de los que podrían haber quitado sin que se note ninguna pérdida. El segmento más escandaloso es el de la estudiante musulmana que va a clase con su burka y allí lee su redacción en la que justifica los ataques del once de septiembre y viene a medio decir que son merecidos. El resto de estudiantes no se pueden creer lo que está diciendo y será el director del colegio el que pondrá en conocimiento de las autoridades su panfleto terrorista que llevará a descubrir que son ilegales y a sacarla del país con su madre. La hijaputa hizo la apología del terrorismo con una sangre fría de cojones y lo peor es que todos sabemos que en su país seguro que va con la cabeza aún más tapada, mirando al suelo y no dice ni mú y se viene al primer mundo a ningunear nuestra sociedad y soltarnos que nos merecemos los ataques. Para cuando se da cuenta que su bravuconada tendrá consecuencias ya es muy tarde y su familia quedará rota ya que su padre se quedará en el país con sus dos hermanos, que nacieron en los Estados Unidos y por tanto son ciudadanos del país y ella tendrá que volverse a Burkilandia con su madre. La otra trama en la que están involucrados musulmanes es la de los iraníes y tampoco los deja muy bien parados ya que matan a la hija de estos y todos los indicios apuntan a su propio hermano que parece haberlo hecho porque estaba follando con un latino. Por lo demás, las historias van y vienen alrededor de la obtención de la tarjeta de residencia y los agujeros legales que hay en el sistema y las trampas para conseguir el ansiado papel que te abre las puertas del mercado laboral.
El protagonista principal es Harrison Ford, que ya está un poquito pasado pero que conoce el oficio y hace una buena interpretación. También me gustó mucho Ray Liotta y merece la pena destacar que muchos de los actores y actrices desconocidos se lo curraron e hicieron un trabajo muy sólido. Me aburrieron algunas de las historias pero con otras consiguieron atrapar mi atención y como sucede en estas películas, has de esperar a que acaben los segmentos malos para disfrutar con los buenos.
En fin, una opción para pasar una tarde bordeando el cine comercial si es que algún día llega a estrenarse en España.
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