The Black Phone


No sé por qué yo me había emocionado todo pensando que por fin íbamos a tener una buena peli de terror, que habiendo escrito la historia uno de los hijos de Stephen King y que además colaboró en el guion, que esto pintaba super-hiper-mega chichón y nos íbamos a cagar todos por las patas pa’bajo y hasta estuve por buscar pañales de viejo e ir con uno puesto al cine por si había la necesidad imperiosa. Al final no fue necesario, ni hay sustos ni se puede considerar cine de terror, más bien de suspense, ya que aquí está siempre clarito como van a desarrollarse las cosas. La película se titula The Black Phone y en España se estrenó a finales de junio con el super-hiper-mega original título de Black Phone, que no veas todo lo que tuvo que sudar el becario para quitar el artículo en el título en inglés y quedarse tan ancho.

A un julay lo trincan en su barriada periférica y lo meten en un sótano con mucho espiritismo pero sin chimpún.

Resulta que en un poblacho hay un supuesto asesino en serie de chavales y digo supuesto porque han desaparecido unos cuantos pero nunca los han encontrado y todos asumen que están muertos. Un chaval que tiene un padre joputa y una hermana pitonisa es raptado cuando iba a su keli y acaba en un sótano que supuestamente tiene aislamiento contra el ruido. Allí, el panoli que lo raptó lo mantiene y como que organiza trampas para poder darle una jalá o matarlo. En el cuarto hay un teléfono que no funciona pero el chaval empieza a recibir llamadas de los otros que fueron raptados y que están muertos y cada uno de ellos, le cuenta algo o le da ideas para escaparse, así que el chaval hace un agujero, consigue un cable que puede usar como cuerda gracias a otro, abre un boquete en la pared y llega a un congelador y cosillas así, mientras el que lo raptó se va calentando más y más y lo quiere matar. Mientras tanto, la hermana pitonisa empieza a tener sueños de los niños muertos y le da alguna pista a la pasma y bueno, ya sus podéis imaginar que esto tiene escena final con la pasma yendo a la keli en la que el chiquillo está raptado, este enfrentándose al chamo que lo ha raptado y la cuestión es quién sobrevivirá.

Definitivamente, no hay absolutamente nada de miedo aquí, esto es tensión y suspense pero no terror. Entretiene y como dura unos cien minutos, tampoco hay tiempo para aburrirse, pero no es nada especial. La forma en la que hay un teléfono que mágicamente suena y le permite al raptado hablar con los muertos es como muy de Stephen King, con lo que todos sabemos a quién ha copiado el hijo, pero por eso mismo no es original, es algo que sucede en prácticamente todos los libros del maestro. También lo de la hermana con sus visiones me recordó demasiado a Stephen King y la fe ciega de la policía en la chiquilla es un poco infantil. El personaje del padre, borrachuzo y abusador que gusta de dar palizas, está muy mal definido y no aporta demasiado a la historia.

Esto vale para matar un rato con aire acondicionado y seguro que los miembros del Clan de los Orcos la apreciarán por eso. Definitivamente, no está en el espectro del tipo de películas que gustan a los sub-intelectuales con GafaPasta.


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