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  • Mi vida

    8 de diciembre de 2019

    En temporada alta de cine holandés, la que voy a comentar hoy es la que más me llamó la atención la única vez en mi vida que vi el trailer, que fue en la filmoteca en Amsterdam y cuando la pusieron en Utrecht, fue solo un par de veces o así con lo que me tuve que espabilar para no perdérmela porque me interesaba bastante. El título puede sonar muy similar a la lengua española y en realidad está escrito en español, que no en truscolán y la película transcurre en la parte opresora del país, en Andalucía y más concretamente, en Cádiz. Se trata de Mi vida y es más que probable que jamás se estrene fuera de las fronteras holandesas.

    Una julay viejuna se muda a Cádiz tras retirarse y allí descubre que si se lava el chumino no le apesta tanto a jarea y atrae a los machos locales.

    Una chama peluquera que se acaba de retirar como peluquera en Holanda, viaja a Cádiz para un curso de un par de meses de español para ignorantes e ignorantonas. Allí, pese al shock inicial, le irá cogiendo gusto a la cultura española, irá haciendo amigos y como que vuelve a sentir que vive. En eso que su hija viene a verla y se entera que la han empreñado y la hija le exige que vuelva a Holanda y ella tendrá que decidir entre vivir su vida feliz o regresar y amargarse para contentar a esa mala hija.

    Una historia fascinante y amena, aunque en algunos momentos se les va el baifo con las polladas que ponen de los cristianos. La profesora del curso de español, que se acabará haciendo amiga de la vieja, está desquiciada pa’l coño y no parece española para nada. La película muestra Cádiz en toda su gloria. Lo mejor es una de las verduleras que va a las clases de yoga y que es la super-hiper-mega ordinaria del patio en la serie Allá abajo, que tanto me gustaba a mí. Aquí hace el mismo papel, vamos que como actriz, es muy limitada, pero te tiras al suelo cada vez que abre la boca para cagarla. Lo peor de la película es cuando viene la hija a visitar a la madre y tenemos las movidas con la susodicha y lo mejor las relaciones que ella comienza, tanto con la gente española como con un chamo belga que al final resultó que se salió del armario y que en España encontró el rabote que lo completa y que pertenecía a su profesor de equitación, que mira que hay gente que tiene gustos raros. Es una historia sencilla y tierna sobre la soledad, la amistad y las dificultades que tienen los que se ven inmersos en otra cultura.

    Si eres un miembro del Clan de los Orcos lo mejor que puedes hacer es seguir con tu vida y no preocuparte de esto. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, creo que esta te va a parecer demasiado simplona.

  • Zombieland: Mata y remata – Zombieland: Double Tap

    7 de diciembre de 2019

    Sé que es casi imposible de creer porque todos asumimos que cuando se trata de cine y particularmente de cine que puede tocar el género del terror yo soy persistente, pero la película que voy a comentar hoy es la segunda parte de otra que se estrenó en el año 2009 y que yo no he visto y la razón es que en los Países Bajos jamás se estrenó en cines, fue directa a DéVeDé y tele y esos formatos tan vulgares para mí no existen. Dicho esto, la segunda la pusieron en el pre-estreno de la semana y ni de coña me la iba a perder, así que fui a ver Zombieland: Double Tap, que en España se estrenó a mediados de octubre con el fastuoso título de Zombieland: Mata y remata.

    Un puñado de julays las pasan putas en truscoluña, que no es nación pero sí que está llena de gentuza de la peor

    No habiendo visto la primera, tampoco te creas que te hace falta. Comenzamos con los cuatro pollabobas del poster que resulta que en un mundo dominado por zombies, matan a todos los que hay alrededor de la Casa Blanca y la convierten en su keli. Han pasado diez años del apocalipsis de los zombies y truscoluña sigue sin ser nación. En esas que la pava más joven tiene ganas de macho, anhela un cipote que la complete por los bajos y un día se pira y cuando los otros tres se enteran se llevan tremendo disgusto y deciden seguirla y así viajarán hacia el sur, hacia los Estados Unidos más rurales donde también hay zombies y para cuando la encuentran, está en una comuna de hippies con un pollardón con menos luces que un agujero negro. O algo así.

    Al que le puso la categoría de terror en el IMDB le pido un poquito de porfavor, que no confunda géneros que esto es una comedia tonta, de las de bromas bastas y zafias que hasta un lerdo puede entender. Si la miras así, tiene su pase, la historia no tiene sentido ni lógica ni continuidad y tampoco le hace falta, ya que se trata de decir y hacer estupideces y de cuando en cuando, pegar tiros y matar zombies por puñados y hacer esto sin que falten las risas. Hay una pollardona nueva que aparece como personaje secundario y que robó la atención de todos y como dicen en un momento de la peli, la chama sigue vive después de todos esos años porque los zombies comen cerebros y ella no tiene. La peli entretiene y te ríes pero tampoco es algo que cuando sales lo quieres volver a ver, es más probable que te olvides de ella en los siguientes veinte minutos.

    Si eres un miembro del Clan de los Orcos, este es el tipo de cine pensado para tí. Ni de coña es algo para los sub-intelectuales con GafaPasta.

  • The Farewell

    7 de diciembre de 2019

    Me acuerdo que hace un par de meses, viendo una película china, pusieron el trailer de la de hoy y me emocioné hasta las lágrimas y supe sin lugar a dudas que la quería ver. Por supuesto, después me olvidé del asunto hasta que la vi en la cartelera un fin de semana, justo el día y a la hora a la que no la podía ir a ver. Por suerte la repitieron a la semana siguiente y allí estaba yo, en un cine petado de gente, hasta pieles blancas había, para ver The Farewell, la cual parece ser que se estrenó en España a principios de noviembre con el mismísimo título, ya que el distribuidor no vio el punto en traducirlo cuando todos sabemos que significa truscoluña no es nación.

    Una julay ancestral la va a diñar y en su familia montan un pitote que no veas con bodorrio gitano incluido.

    Unos chinos que viven en América, con el sueño ese de tener un presidente tan molón como el pollaboba que hay ahora, se enteran que a la matriarca, a la vieja, le quedan tres lunas de vida y como en China hay un refrán que dice que si le dices a alguien que tiene cáncer se muere instantáneamente, deciden no contarle nada a la vieja y organizar un bodorrio de uno de los nietos para que todo el mundo pueda ir y verla por última vez. Una vez allí, hay que tener coraje para no echarse a llorar con las polladas de la vieja sabiendo que ya está saliendo del túnel.

    La historia de la película es fabulosa, es original y entretenida y todos los que componen la familia son fantásticos, aunque ninguno le puede hacer sombra ni jarto de güisky a Awkwafina, que se está revelando como la actriz medio china de esta generación y que es un cachondeo de mujer con la que te tienes que reír sí o sí. La película funciona muy bien en la historia principal pero con las historias secundarias de relleno no va tan bien y se le atascan y cuando le llega el turno a alguna de esas, rezas para que dure poco. La vieja está increíble y tiene una química bestial con su nieta. Al parecer la viejilla solo ha hecho una serie de televisión y esta peli y para las lunas que le deben quedar, ya casi que no vale la pena convertirla en una super-hiper-mega estrella de cine. Hay algunos momentos en los que la película perdió demasiada velocidad y se estancó, como si estuvieran esperando para llegar a los noventa minutos, aunque al final consiguieron cien y seguramente les sobran esos diez de más. Aún así, una historia tierna y bien contada que igual hasta te hace llorar, que no fue mi caso. El nieto que se casa tiene algunas escenas cerca del final épicas, haciendo su boda con la abuela que sabe que la palma pronto. Decir que la película tiene una buena mezcla de inglés y chino, ambos idiomas más o menos se reparten el tiempo.

    Si eres un miembro del Clan de los Orcos, asúmelo, esto es muy sofisticado para tí así que mejor te quedas en casa comiéndole eso que tu sabes a tu hembra. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, no me puedo creer que no la vayas a ver.

  • Callejeando por Brighton

    6 de diciembre de 2019

    El relato comienza en Yendo a Brighton por Gatwick

    Una de las ideas detrás del viaje a Brighton era la de pasear y hacer kilómetros andando y descubriendo cosas nuevas. El relato de hoy cubre unos veinticuatro kilómetros, que fue lo que caminé durante el día. Todo comenzó a las ocho en punto que fue cuando empezaron a servir los desayunos y allí estaba yo con unos nórdicos y unos franceses, en mi caso para encochinarme a base de bien con un Full English Breakfast, el desayuno ese que es como una comilona y que yo me bajé como un campeón. Después me lancé a la calle y estando tan cerca del mar, fui directo a la zona costera, a la playa y por allí delante está el Brighton Pier, un muelle de recreo con una feria, un casino y demás y que vemos en la siguiente foto:

    Ahí donde lo vemos, el muelle ya es centenario. La playa, aunque parece arena, no la tiene, son pedrolos o eso que en las Canarias, con esa sabiduría tan grande que tenemos, llamamos callados, pedrolos redondeados de playa. La playa es enorme, de varios kilómetros y en la parte positiva, cuando te vas no te llevas arena pegada al cuerpo aunque debe ser incómodo tumbarse en esos pedrolos durante horas. Seguí avanzando por la costa, a la que volví varias veces, para ver el lugar en el que está el British Airways i360, un palo enorme con una cosa que sube para verlo todo desde lo alto y que es relativamente nuevo, tiene tres años o así y por supuesto, se hizo en Holanda, que si no no subiría porque todos sabemos que los brexitianos no son de fiar.

    En la foto anterior tan artística se puede ver el palote al fondo a la izquierda con la cosa que sube y la playa y su avenida. Decir que esta foto la hice más tarde, seguramente más cerca del mediodía porque el i360 empieza a funcionar a las diez de la mañana y yo tenía hora para el viaje de las doce, que mira tú la suerte tan grande que tuve que compré mi entrada el viernes y con las ofertas esas post-acción de gracias me ahorré un cuarenta por ciento del precio. La foto nos permite ver la ruta que iba siguiendo, ya que fui hacia el cipote ese y después una vez allí, volví a tierra pasando por la preciosa Regency Square, una plaza abierta hacia el mar con una arquitectura en los edificios que la rodean muy impresionante. Llegué a Churchill Square y aproveché para visitar una tienda de cocina que me recomendó una compañera del trabajo, después fui a ver el Jubilee Clock Tower, como todos los que hay en prácticamente todas las ciudades inglesas y seguí hacia el Royal Pavilion para visitar sus jardines y ver los horarios de apertura, aunque lo reservé para mi último día. Me perdí caminando por la ciudad, que tiene unos callejones pequeños llenos de tiendas fabulosos, conocidos como The Lane y en donde no hay una sola franquicia y el tiempo pasó y era hora de volver hacia el mar, así que fui de nuevo al Brighton Pier, que ahora ya estaba abierto y lo visité de pé a pá y después regresé al i360, con el tiempo justo para pasar el control de seguridad y prepararme para la subida. Tiene una capacidad para doscientos julays pero no creo que fuésemos más de cuarenta.

    En la foto anterior se puede ver lo petado que estaba. En el centro hay un bar, que los ingleses beben a cualquier hora del día y es como una píldora de cristal que es izada hasta ciento treinta y pico metros de altura.

    En la foto anterior vemos la ya mentada Churchill Square, que tiene unos edificios con unas fachadas muy bonitas hacia la misma y por detrás está el centro de la ciudad y si te fijas hasta ves la estación de tren.

    Ahora podemos ver la playa de Brighton y el Brighton Pier y por allí es por donde estaba la pensión. Al fondo se puede ver Brighton Marina, una zona de viviendas y de centro comercial que está a unos tres kilómetros de distancia desde el muelle. Justo en la parte inferior de la imagen se pueden ver unos palotes creando algo de artisteo que por la noche se enciende y eso. Aunque nadie me crea, por la mañana había una especie de escuela de surf y gente en el agua con trajes de neopreno pero cuando salían, las caras eran rojas como tomates de la temperatura tan maravillosa de ese agua.

    Mirando hacia el otro lado nos vamos en dirección a Hove y se puede ver como continúa la playa. Al fondo y sin que se pueda distinguir, a la altura del mar por la izquierda está la isla de Wight, que espero visitar pronto.

    Mirando directamente al mar y enfrente está el West Pier, que se quemó y que hablan y hablan de reconstruirlo aunque no hay guita ni ganas de los vecinos. Se construyó en 1866. Visto desde la playa no se ve en tan mal estado pero desde el aire se aprecia perfectamente que está totalmente quemado y que allí no queda suelo. Por la noche es uno de los sitios favoritos de las aves marinas para pasar la noche, es su keli.

    Aquí vemos el punto más alto, la cesta no sube más. Creo que leí que la energía que recuperan durante la bajada la almacenan y es la mitad de la energía usada para subir. En la parte más alta se queda ocho minutos con lo que hay tiempo suficiente para hacer fotos alrededor y entre subida y bajada deben ser unos quince minutos más.

    Cuando bajé, volví a The Lanes, que ahora estaba ya concurrido y almorcé en un café antes de ir a ver el cine más antiguo en servicio del Reino Unido, que todavía está abierto y le hice fotos a la fachada que no veremos y no vi películas ahí porque los horarios eran inconvenientes y las pelis ya las había visto y no eran de las que me gusta repetir. Crucé toda la ciudad y de alguna manera, regresé a la costa y fui andando hacia Hove, ya que quería ver unas pequeñas chozas de playa pintadas con colores vivos como la de la próxima foto:

    Hay un montón de ellas, algunas pintadas con mucha mala fortuna. En verano, este villorrio es la principal playa del Reino Unido y recibe millones de visitantes, deseosos de emborracharse a conciencia y bañarse en ese mar tan cálido, con aguas como en Galicia, de esas que te depilan el cuerpo . La puesta de sol fue a las cuatro de la tarde y la vi en el West Pier y después hice una nueva ronda de la ciudad para verlo todo de noche, que ya vimos alguna foto ayer de ese circuito y finalmente cené en un hindú, que los indios en el Reino Unido son buenísimos y me pillé un plato con cinco currys que estaba de morirse. Para cuando volví a la habitación estaba agotado, que si yo fuera culocochista como dos que yo me sé, los veintipico kilómetros se hacían sin esfuerzo pero a patita y con unos pocos grados de temperatura, uno se cansa.

    El relato acaba en La Marina y el Pabellón Real en Brighton

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