Ya estamos con las películas de relleno que meten antes de las vacaciones y que parecen hechas única y exclusivamente para la televisión pero alguien se empeña en poner en los cines. Después de esto ponen las pelis del verano, que se quedan congeladas en la cartelera durante seis semanas y los cines se transforman en eriales desiertos, allí no va nadie porque es que no hay nada que ver. La película de hoy se titula Hypnotic y aunque en España supuestamente le pondrán el mismo título, en lugar de la traducción lógica, que sería truscoluña no es nación, no parece tener fecha de estreno.
A un julay picoleto le han secuestrado a la hija y está de una mala lefa que no veas.
Tenemos a un panoli al que le secuestraron a su hija delante de su jeta y ahora está traumatizado e investiga un crimen al mismo tiempo que trata de encontrar a su hija. De repente, en un atraco a un banco, descubre que hay gente que puede hipnotizar a otros con un par de palabras y estos harán lo que ellos quieran y según va tirando de ese hilo, cada vez está más claro que su hija fue secuestrada por esa chusma y gentuza que parece ser una organización secreta dentro del gobierno. La cosa se irá liando cada vez más hasta que ya ni sabemos qué está pasando.
Esta es una de esas en las que hay giros argumentales para sorprenderte y alucinarte pero no acaban de funcionar, es un telefilm desde el principio y nunca deja de serlo. Da igual que Ben Affleck sea el protagonista y hasta lo haga bien. Robert Rodriguez, el director, aquí se estampa, esto no debería haber sido un proyecto suyo, a menos que desde el principio el pensase en algo solo para la tele. La historia no atrapa la atención del espectador y los giros cada vez más supuestamente espectaculares acaban resultando cansinos. Ya lo del final me desconectó totalmente de la historia, se les fue la mano poniendo volatadas, llegamos a un punto en el que todo lo que estabas viendo queda en entredicho y en cualquier momento alguien puede probar que no es real.
Este telefilm disgustará con igual saña a los miembros del Clan de los Orcos y a los sub-intelectuales con GafaPasta.
El cine de Wes Anderson es uno de los más interesantes hoy en día porque él pasa de la Marvel y de la DC y se ha creado su propio universo de historias raras y con una miríada de personajes, que si hay algo que tienen sus pelis es que el concepto de protagonista se difumina mucho y si no te lo crees porque eres así de dañino, mira el póster que está al lado de esto y toda esa columna en la parte superior derecha son los protagonistas y aunque solo cuento con los dedos de una mano, me salen veintiuno. Su nueva película es Asteroid City y en España se estrenó la semana pasada con el mismísimo título, aunque la podrían haber llamado perfectamente truscoluña no es nación.
Unos julays acaban en el desierto por culpa de un inmigrante ilegal y allí hasta hay chimpún.
Un panoli lleva a sus hijos a un sitio en el medio de la nada por una competición que hay y a los chiquillos no les ha dicho todavía que su madre murió hace tres semanas. Una vez allí, aparece un extraterrestre que roba un meteorito y llega el ejercito y pone el lugar en cuarentena y todo quisqui se tiene que quedar en el lugar, que se convierte en una pequeña ciudad en la que suceden muchas cosas o quizás no tantas, mientras los militares hacen su trabajo, la prensa desvela lo que sucede allí y llega la miasma y el populacho para presenciar lo del villorrio con el inmigrante ilegal.
Esto es una comedia, con momentos realmente buenos y en los que te descojonas, pero también hay dos capas de barniz de drama que en ocasiones se hacen muy pesadas. Aunque la película dura ciento cinco minutos, sale tanta gente que a ratos te pierdes, todos hablan y hablan y hablan y dicen sus frases super-hiper-mega inteligentes y hay momentos en los que todo parece demasiado falso. También tiene escenas geniales. El extraterrestre es la excusa para agrupar a toda esta gente en el mismo lugar, que al parecer es en España que fue en donde se rodó la película, aunque aquí lo ponen en gringolandia. Con tantos actores y actrices, resulta difícil fijarte en uno y en ocasiones tuve la sensación que muchos, como Tom Hanks, estaban muy desaprovechados. Es casi como si el director lo que busca es tener el nombre de toda esa gente y después no le importa si no tienen nada que hacer en la historia.
Esto puede provocar una reacción alérgica extrema entre los miembros del Clan de los Orcos. Seguramente hay sub-intelectuales con GafaPasta que la adorarán, pero para otros, como para mí, le faltó un hervor.
Tengo que decir que esta es el tipo de película que yo me puedo perder sin que me afecte, que las movidas estas de resolver un crimen a mí en muchas ocasiones me aburren hasta provocar el sueño, pero como esa semana no había ningún otro estreno interesante, tuve que apechugar e ir a verla aunque ya entraba en el cine con cierta predisposición a que no me gustara. La película se titula To Catch a Killer y en España, aunque no tiene fecha de estreno, han transformado el título en Misántropo, que sigo sin verle relación ninguna con la peli, que puestos a ser original, habría quedado mejor truscoluña no es nación.
A una julay mamarracha la elige un julandrón para que le ayude a trincar al primo del Güaca.
Tenemos que una picoleta, cuando aparece un asesino en serie o algo así, acaba siendo invitada a colaborar con el FBI por uno que ella piensa que se la quiere chingar, hasta que descubre que el otro es julandrón y que tiene novio que lo empala a las paredes de su keli como si fuera un cuadro. Estos dos tratan de resolver el misterio pero todo el resto de la basca está contra ellos y lo pasan fatal pero poco a poco se van acercando al asesino, sobre todo porque la pava se leyó dos novela de Agatha Christie y claro, eso te da poderes mágicos o algo así.
Esto es un telele-telelefilm. Es que está hecho para ver en tu keli, por la tarde de fin de semana. En ningún momento aspiran a ser cine de verdad y eso se nota. Hay mucha fritanga, todos sabemos que si entrevistan a tres sospechosos, uno de ellos nos tiene que llevar al malo y la otra opción es que el malo esté entre los picoletos. Es que aquí hay mucho que ya sabemos después de años de ver la misma película una y otra vez. Se les fue muchísimo la mano con las dos horas de duración, esto habría quedado mejor con hora y media y nos podríamos haber ahorrado mucho relleno que metieron. Personalmente, el final no me convenció y el epílogo tampoco.
Tanto si eres un miembro del Clan de los Orcos como un sub-intelectual con GafaPasta, esto no lo hicieron pensando en vosotros. Sin embargo, los panolis que hacen siesta viendo la tele los fines de semana la agradecerán muchísimo. Sosa.
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