Regresando a Estambul

Nuevamente he pasado un fin de semana en la carretera. Como siempre, regreso agotado entre unas cosas y otras. El viernes, preparaba mi casa para la mucama, le dejaba unas magdalenas sobre la mesa y me iba a trabajar con mi mochila en modo de viaje pero más ligera que de costumbre, ya que me dejé la cámara atrás. Salí de mi casa a la hora habitual y me fui a trabajar, aunque solo medio día. A las doce de la mañana, pillé primero un tren a la estación principal de Hilversum y como tenía diez minutos de trasbordo entre trenes, aproveché para comprarme unas papillas fritas en el Smullers! de la estación:

Smullers! Patatje speciaal

Me las comí en el segundo tren, el que me llevó al aeropuerto y en el que aproveché para hacer mi ración habitual de ejercicios de Duolingo. Llegué al aeropuerto alrededor de diez minutos antes de la una de la tarde y me fui directo a pasar el control de seguridad ya que tenía impresa mi tarjeta de embarque. Están haciendo algún tipo de movida en los controles para los países fuera de la Unión Europea y Truscoluña, la tierra esa que no es nación y ahora han movido el control de seguridad y de equipaje a una planta alta. El control de pasaporte lo hice con las máquinas que leen los pasaportes con chip y después mi mochila pasó sin problemas la inspección, más que nada porque iba prácticamente vacía. Busqué la puerta desde la que salía mi avión y la encontré.

Avión de Pegasus Air en Schiphol

El vídeo anterior, que podéis ver aquí, supone la bienvenida al mejor blog sin premios en castellano a mi cámara Eken H9 Ultra HD. Es un pequeño vídeo en el que se ve el avión de Pegasus Airlines en el que iba a viajar y a lo lejos se ve la zona desde la que salen los aviones de Easyjet en Amsterdam. Aunque el avión aterrizó en hora, anunciaron por megafonía que teníamos un retraso de cuarenta y cinco minutos porque el vuelo no tenía permiso para despegar desde Estambul. En el embarque, fui de los primeros en entrar al avión por estar sentado cerca del final del mismo y vi algo flipante. Esta aerolínea permite una pieza de equipaje de mano de menos de ocho kilos de peso. Cuando íbamos a comenzar a embarcar, apareció un holandés de como dos metros de alto con un dispositivo para pesar como el que yo me compré y al que se pasaba de los ocho kilos le decía que o apoquinaba la guita, o tenía que dejar el exceso allí mismo. Super-mega talibán el colega. Una vez en el avión, todos emocionados hasta las chacras y el piloto anuncia que no le dejan encender el motor en otros veinticinco minutos, que ahora son los del control de tráfico aéreo de Bruselas. Esperamos y esperamos y esperamos y finalmente ponen el avión en marcha.

Schiphol desde un avión de Pegasus Airlines

Entre pitos y flautas pasó otra media hora haciendo cola en el aeropuerto para despegar y mientras nos aburríamos, veía episodios de mis series favoritas a escondidas y hacía fotos, ya que al parecer, en los aviones turcos aún no se permite el usar los dispositivos con pantalla hasta que se apaga la luz del cinturón de seguridad.

La fama y la leyenda de Distorsiones no se consiguió a base de copiar y pegar sino con el mejor contenido original del universo conocido y por conocer, como saben a ciencia cierta mi comentarista oficial y los tres o cuatro lectores adicionales. Es por eso, que tenemos en exclusiva un documento fabuloso con el despegue.

Despegando en Schiphol con vista de Hoofdorp

En este documento en primicia (que está aquí) se puede ver al despegar una pista, que no es la deleznable Poderbaan, esa está casi en truscoluña. El poblacho que se ve al despegar debajo del avión es Hoofdorp y en uno de esos edificios que están tan cerca del aeropuerto trabaja el Rubio, aunque ese día trabajaba desde casa.

Ya en el aire, giramos hacia el este y como sé que hay uno al que le gustan un montón los vídeos, hice un par de ellos para que se regodee de gusto en los mismos.

Noordeindeerplas desde el aire

En primer lugar vemos un día precioso y allá en tierra, un montón de agua. Esa es la zona de Noordeindeerplas y por allí, en esa agua, he estado patinando sobre hielo con el Rubio y su Primera Esposa, ya que viven relativamente cerca de la misma (más allá del agua, desde este punto de vista).

Después tenemos un vídeo que hice un poquito más tarde en el que se puede ver un canal que parece una carretera y que es el legendario Amsterdam-Rijnkanaal, que pasa cerquita de mi casa. Debajo de las nubes está la ciudad de Utrecht y la superficie de agua enorme que hay al final del vídeo bajo el ala es Loosdrechtsche Plassen, otro lugar precioso para ir en bicicleta o patinar sobre hielo si hay suerte:

Amsterdam-Rijnkanaal y Utrecht desde el aire

El vídeo está aquí. El resto del vuelo transcurrió sin sobresaltos.

A 838 kilómetros en el cielo

Cuando alguno de los colegas me farfullea las virtudes de su teléfono de la manzana mordida, yo siempre les pregunto si en modo avión pueden usar los mapas o incluso mirar la altitud y velocidad, porque yo sí que lo puedo hacer con mi teléfono de cien leuros güindous, como queda demostrado en la imagen anterior en la que se puede ver que estaba moviéndome a ochocientos treinta y ocho kilómetros de velocidad y a unos doce kilómetros de altura. El más espabilado de los lectores puede poner en un mapa la latitud y la longitud que aparecen en el pantallazo y decirnos a todos en donde estaba cuando lo hice.

El aeopuerto de destino era el de Sabiha Gökçen, el segundo de Estambul y el que está en el lado de Asia. A mí no me mola nada de nada y a mi amigo el Turco mucho menos pero bueno, es lo que tiene volar con líneas de bajo costo. Al llegar, el control de pasaporte era como una manifestación de malnacidos truscolanes, una multitud increíble. En total estuve casi una hora hasta que logré pasar. Había un montón de españoles y entre ellos, un par de sub-intelectuales acarajotados que compraron la visa por Internet, como hice yo y en lugar de imprimirla y llevarla en la mano, la metieron en la maleta que facturaron, con lo que tendrán que volver a pagar. Después de pasar el control de aduanas, salí a la terminal, en donde me esperaba el chófer del Turco con su Bemeta para llevarme a su casa.

Cruzando desde Asia a Europa de noche por el Primer Puente sobre el Bósforo

En el vídeo anterior, el momento estremecedor en el que cruzamos por el Primer puente sobre el Bósforo y en el que regreso a Europa desde Asia. El vídeo comienza en Asia y acaba en Europa. Al llegar a la casa del Turco, los abrazos de rigor, ir a visitar a su ex y a su Primera Unidad Pequeña y después nos fuimos a un restaurante junto al Bósforo a cenar y tomarnos unas copas y así fue como pasó el día del viaje.

El relato continúa y acaba en Algunas cosillas del fin de semana en Estambul

5 opiniones en “Regresando a Estambul”

  1. Ten cuidado con los aviones turcos que los rusos están muy cabreados y han dicho que se vengarán…
    Me encantan los vídeos de despegue y aterrizaje… 🙂
    Y el del puente es una pasada…
    Muchas gracias por el titulo de comentador oficial 🙂
    Salud

  2. No sé qué carajo ha pasado con flickr pero ahora, el vídeo solo se puede ver haciendo clic en el enlace que dejo. Juro por las bragas más polutas de Mafalda que yo no he sido. Ellos han cambiado algo.

  3. Si, ayer los vi picando en el enlace, no lo suelo hacer pero no tuve mas remedio, lo hice en la imagen, como siempre, pero era “foto fija”, no pasa ná… 🙂
    Salud

  4. La verdad es que el tema de los aeropuertos se está convirtiendo en un coñazo monumental, que pongan ya las máquinas esas que te ven desnudos y ya está, que se dejen de tantas monsergas, que pierdes media vida en los aeropuertos y total pa ná.

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