En mi tercer viaje a las Filipinas me limité a tomar la cerveza San Miguel que me gusta y pasé de experimentos, excepto por aquel día en el que vi a una pava pidiendo una San Miguel Lemon y se me ocurrió pedir lo mismo. Cuando me la sirvieron descubrí varias cosas. El porcentaje de alcohol es del tres por ciento. Aquello no es cerveza, es más bien una bebida con gas y sabor a limón que tiene un lejano, pero lejanísimo parentesco con la cerveza. Provocó en mis interioridades el mismo rechazo que la aberración esa mejicana que dicen que lleva tequila. En el lado positivo, decir que al igual que cualquier otro refresco, sirve para calmar la sed con un calor extremo pero poco más, no es, ni será jamás de los jamases cerveza. Había otra con sabor creo que a manzana pero no tuve estómago para tomarla. Se puede equiparar a las claras que tanto gustan en algunos lugares de España, solo que hecha con algún tipo de refresco de limón.
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Sala dentro del Museo de la Acrópolis
Antes de lanzarnos a las fotos hechas por la noche tenemos un par de imágenes hechas en el museo de la Acrópolis. El museo está en un edificio de diseño moderno y que está a unos trescientos metros de la entrada de la Acrópolis. En este museo están refugiadas un montón de piezas que originalmente estaban en la Acrópolis y que ahora preservan aquí y en su lugar han puesto copias. El museo tiene unos salones enormes en las tres plantas que tiene y todo está muy bien expuesto. Vamos subiendo y al llegar a la superior tenemos unas cristaleras desde las que se puede ver la Acrópolis. La tercera planta está alineada con el Partenón.
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Enmascarado
Todos sabemos que en lo relativo a paranoia virtual yo soy uno de los Reyes del cotarro. Hace años que literalmente morí en el CaraCuloLibro, en el que antiguos compañeros de instituto cuyas vidas y milagros me la sudan no me encuentran y se temen lo peor, no tengo Tuiterota porque no necesito unirme a la manada cuando se lanzan todos a la yugular de algún pobre desgraciado que dice algo y en mi teléfono móvil la cantidad de contactos está limitada a veintiuno, número perfecto al ser el resultado de la multiplicación de dos primos tan bellos como son el tres y el siete. Cambio con cierta regularidad mi número de teléfono, aunque por primera vez en mi vida el actual parece que lo voy a conservar durante cuatro años pero eso no quiere decir que no haya gente bloqueada, que los hay, igual que jamás respondo llamadas de números que no están en mi lista de contactos o tengo un buzón de voz activado para que me dejen mensajes que no voy a escuchar. Todas estas barreras de protección no sirven de nada cuando alguien tiene acceso a tu nombre o a tu dirección de correo, sistema tan peligroso o más que los otros. Para ese escenario desde siempre he usado extensiones en mi Firefox que enmascaran mi nombre y crean direcciones de correo ficticias que uso y desecho. Es importante tener un buen nombre en la red y por eso yo, en mi versión digital, si me tengo que apuntar en algún sitio y no me fio de ellos, como puede ser un güifi gratuito en un aeropuerto español, el nombre es más que seguro que sea LaPolla, ChuPamela o MaMamela, nombres modestos y sencillos y que por razones que escapan a mi comprensión, no están en el santoral. Lo más terrible es que en lo relativo al primero de ellos, LaPolla, algún desgraciado con menos luces que un agujero negro creó una industria con ese nombre en los bastardos Unidos de América. Yo daría la más negra de las uñas de mis pies, esa que me sirve para agarrarme a una rama y no caerme y que macero con cuidado por conseguir una dirección de correo en @la polla puto com. Por ahora, me tengo que conformar con el nombre:
El cual es muy práctico para tener apellidos, como Gorda Venosa, Sabrosona, Mágica y cualquier otro que se me ocurra en el momento o escrito en otro idioma, ya que el truco en muchas veces es no ponerlo en el idioma del país. Detrás de esos datos casi siempre hay una dirección de correo con una vida de 10 minutos, o 1 hora o 1 día. Las uso y se destruyen, salvo excepciones como la del pantallazo anterior, dirección a la que me mandan todas las semanas un correo con los folletos nuevos de una serie de tiendas holandesas y que me permite seguir sus ofertas y planificar las compras y ahorrar guita.
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La semana pasada en Distorsiones
Cada seis meses tenemos un épico resumen visual con El cine de enero a junio del 2017 en este caso. Parece que siempre me topo con la gente peculiar y en La chamana tenemos a otro de esos pajarracos. Siguiendo con los temas ligeros vimos unas Ofertas chochonas en Fuengirola. Comenté La falla que ocurrió uno de los días y que afectó a mis movimientos en el transporte público. Me ha costado más de dos meses pero por fin he llegado al fin de la lista.
Estamos llegando al final de la serie sobre Atenas y a falta de la traca final con imágenes nocturnas de las ruinas clásicas, estamos viendo otros edificios más recientes. Esta semana la comenzamos con el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, después vimos la Iglesia de Santa María Pantanassa, después vimos la Catedral de la Anunciación de Santa María y a su lado está la Iglesia de Agios Eleftherios y acabamos la semana con la Iglesia de Panaghia Kapnikarea. Creo que quedan dos semanas antes de cerrar esta serie. A menos que cambie de idea, desde aquí saltaremos a Manila, en las Filipinas.
Seguimos viendo las fotos que entran al Club de las 500 y la semana pasada empezamos en Hilversum con Nieve en Havenstraat en el Club de las 500, seguimos en mi cocina con un Pincho de tortilla de papas con cebolla en el Club de las 500, pasamos por Giethoorn para ver como El pastor llega a la iglesia en el Club de las 500 y seguimos en el mismo lugar con Un pirata cantante en el Club de las 500. Esta semana descansaremos pero creo que la semana que viene regresarán las nuevas entradas al club.
Fui a ver tres películas al Cine ya que con el verano llega el cine basura y se me quitan las ganas de repetir, aunque de las tres pelis una fue Baby Driver que es lo más decente que hay en cartelera y comenté cuatro, comenzando con el tostón de La promesa – The Promise, seguimos con la movida de criminales raperos All Eyez On Me, la cosa mejoró un montón con la sorpresa de la temporada, la fascinante película con super-heroína Wonder Woman y acabamos con la sosa Shot Caller.
De mi cocina no paran de salir cosas y esta semana tuvimos:
Y así transcurrió la semana.


























