Para mí solo hay una cosa que merece la pena ver en Cameron Highlands y no son las distintas granjas a las que te llevan en las excursiones. Lo asombroso de ese lugar son los campos de la empresa BOH con sus plantas te té. Es un espectáculo increíble y altamente fotogénico. La foto la hice después de que obligamos a parar a nuestro guía turístico en la carretera de acceso al centro de visitantes de la plantación para poder hacer fotos porque el sitio lo merecía.
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Yo lo conozco
Cualquiera que siga casualmente esta bitácora sabe que la fotografía está en el corazón de la misma. Viajo, hago cosas, visito lugares y siempre capturo esos instantes para disfrutarlos durante muchos años. No suelo prestar demasiada atención al aspecto técnico y aunque me gusta tener un buen equipo y me gasto dinero en mi cámara y en mis objetivos lo hago únicamente porque la tecnología, te digan lo que te digan, cuanto mejor es mejor captura aquello que quieres. Con mi naturaleza caótica no he terminado de encontrar aquello en lo que especializarme a la hora de hacer fotos. Hoy puedo estar en Estambul maravillado en una iglesia y mañana tirado en el suelo flipando con unas setas, al otro fotografiando un plato de comida y en unos meses eligiendo tulipanes o haciendo cientos de fotos para crear una cutre-película. No hay un campo en el que me gustaría especializarme o al menos no lo he descubierto aún.
Uno de mis amigos, el Moreno, siente una auténtica pasión por las aves y particularmente por los búhos y lechuzas. El año pasado fue el que me embarcó en la aventura de las águilas marinas de cola blanca en Polonia y este año quería que lo acompañara a otro lugar pero las fechas coincidieron con mis vacaciones en Gran Canaria de junio y no pudo ser. A él le gusta mandar algunas de sus fotos a concursos y ya ha ganado en alguna ocasión.
Este año envió una selección a una revista de naturaleza holandesa en la que el premio, además de algo de dinero, era que tus fotos fueran seleccionadas para la agenda anual que confeccionan y que mucha gente compra. Ya sé que lo de la agenda es un concepto desconocido para los españoles pero en el resto del mundo la gente planifica su vida y usa esa herramienta continuamente. En mi caso, yo prefiero la agenda digital y mis tres calendarios están compartidos con diferentes personas que pueden añadir o editar eventos y que me ayudan a saber que mañana una amiga mía viene a cenar a mi casa, que el miércoles he quedado con otros colegas, el jueves iré a cenar con un tercer grupo y también me soplan las fechas de los cumpleaños de los conocidos o los días que he de pagar a la señora de la limpieza. La portada de la agenda de grasduinen de este año es la siguiente:
La foto que seleccionaron es de mi amigo el Moreno, una preciosa imagen de un martín pescador que se sacude la cabeza cuando le caen las gotas de la lluvia. Curiosamente, el día que hizo esta foto yo estaba con él. Habíamos ido a Oostvaardersplassen y aunque llovía cuando fuimos al refugio para fotografiar aves tuvimos suerte y el pájaro se acercó al lugar. Los que tienen memoria elefantiásica hasta recordarán que en octubre del año 2008 ya vimos al martín pescador que aparece en esa agenda en la anotación Cuando llueve no es tan fácil cazar.
Huelga decir que mi amigo el Moreno está como un pavo por el hecho de que su foto fue seleccionada para la portada de la agenda y además la pusieron en su interior a página completa y para colmo eligieron una segunda foto suya con un búho. La foto del martín pescador la podéis ver aquí y la del búho es esta. Además, os sugiero que paséis por su página para maravillaos con algunas de las fotos que tiene allí y que explican claramente la diferencia entre alguien que se especializa y se toma la fotografía en serio y alguien como yo que cuando pilla una buena imagen, es por pura chiripa.
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La semana pasada en Distorsiones
No todas las semanas podemos celebrar las Tres millones de páginas vistas en la mejor bitároca sin premios en castellano y de nuevo dar las gracias a los que han disfrutado con este libro dinámico durante tantos años. Esta semana tuvimos el relato del viaje a Estambul (o de la parte pública del mismo). Comenzó en Otra vez hacia Estambul y una vez allí estuvimos Paseando por los Distritos Occidentales de Estambul y después de un par de días de asuntos propios llegó Un regreso poco sincronizado.
También nos reímos con Lo absurdo de algunas leyes y lo ilustré con una foto tomada de una película en la tele turca.
En la sección de fotos vimos unas cuantas más que llegaron al Club de las 500. Comenzamos en Berlín con el Altes Museum en el club de las 500 y después fuimos a Praga a ver el Vladislavský sál ? Salón de Vladislav en el club de las 500. La nueva serie sigue la ruta que hice por Malasia en el año 2009 y ahora pararemos en Cameron Highlands durante un par de semanas.
La bicicleta de la semana fue una Bicicleta para minusválidos que me encontré en el Café Cartouche hace un tiempo.
Por fin volví a ver un montón de Cine, tantas como seis películas aunque solo hablé de tres de ellas. Comenzamos con la divertida Niños grandes ? Grown Ups, después vino la aburrida After.Life y terminamos con la excelente comedia romántica Salvando las distancias ? Going the Distance.
Vuelve el festival fotográfico con las cosas que salen de mi cocina:
Y así transcurrió la semana …
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Salvando las distancias – Going the Distance
Para que después digan que las casualidades no existen. En el mismo fin de semana veo dos películas con el mismo actor y lo que le criticaba en una de ellas lo tendré que alabar en la otra. Este domingo me hice una sesión doble en Utrecht y la segunda película de mi particular programa es una comedia romántica llamada Going the Distance que se estrenará en España la semana que viene con el título de Salvando las distancias.Un julay se enamora de una loba a la que le gusta un montón la perrea en el oeste y se lo pasarán a base de mensajitos y mucho ejercicio de muñeca
En un bar de estos que solo hay en América se conocen un joven que acaba de cortar y una chica y terminan reventando los muelles del sommier de la casa del chamo. A partir de ese instante llega un flechazo de esos antológicos solo que a las seis semanas ella se muda desde Nueva York a San Francisco y todo el empacho de amor verdadero tendrá que sufrir los avatares de la distancia. Ambos tratarán de llevar lo mejor posible esta etapa onanista mientras se aclaran sus ideas y tratan de salir adelante.
Vaya por Dios, una comedia romántica con buenos golpes con los que te ríes bastante y con los mejores cinco segundos de final que he visto en las últimas dos décadas para este tipo de cine. Es una cosa rara porque tenemos la típica comedia romántica, con sus fases y todo lo demás y además tenemos a los amigotes del colega que son la Bomba y que rompen con el género para tirar más hacia el de la comedia grosera. Por supuesto que pasamos por todos los puntos de control y veremos como chico se enamora de chica, problemón que los separa (o no), drama y más drama en el medio mientras intentan salvar lo imposible, rompen y se quieren una jartada y bueno, ya os imaginaréis lo que pasa en la última parte. Lo tenemos todo muy visto así que con lo único que pueden jugar es con unos buenos diálogos y algo de química entre los protagonistas, lo cual consiguen ya que Drew Barrymore
está soberbia y a su lado Justin Long
también está fantástico y por fin con un papel que le permite lucirse ya que está claro que lo suyo es este tipo de películas. Pone las típicas caras de niño bueno, abre los ojitos como el gato de la peli esa de dibujos animados y hace todas las muecas que lo han hecho popular (o quizás se hizo popular por los fantásticos anuncios de Soy un Mac).
Entre risas y ñoñerías pasaremos un buen rato, nos echaremos unas risas y una hora después de salir del cine lo habremos olvidado casi todo, ya que algunas de las canciones que suenan igual se os fijan en la cabeza.
Si te gustan las comedias románticas, esta es de las decentillas y que merecen un pase. Si lo tuyo no es este género entonces no te perderás nada por no verla.


















