Milán también tiene su ración de nuevos edificios de formas espectaculares aunque por suerte están fuera del centro histórico y para verlos tienes que ir a la zona de la estación de tren Garibaldi. No es un grupo muy grande de moles y están lo suficientemente serparados para que el artisteo de sus arquitectos de renombre no choque. En la parte de la izquierda de la imagen y escondido detrás del mamotreto horrendo estaban haciendo uno con muchos balcones enormes que tenía una pinta patética que no veas. El más bonito del conjunto es el que tiene la aguja y que parece hacer de espejo de la zona.
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La semana pasada en Distorsiones
Aunque procuro mantenerme tan alejado como me sea posible de los seres sub-humanos, de cuando en cuando me veo en la obligación de Tratar de educar a algún que otro lerdo y no parece que les guste demasiado, por más que todos estemos convencidos de que la letra entra más profundamente con una buena ración de sangre. Mi obsesión actual está muy relacionada con fotos y otras tonterías y estoy haciendo un trabajo fabuloso reduciendo la cola de imágenes a procesar, lo cual me obligará a comprarme un par de discos duros nuevos para almacenar la ingente cantidad de fotos que tengo. Antes de entrar en el fin de semana comentaba la Logística de viajes y todo lo que la rodea, ya que planear una escapada es fácil pero cuando tienes cinco, las cosas son más complicadas. Hablando de viajes, este fin de semana comenzará el festival y lo hará yendo a Varsovia.
El paseo por Milán comenzó en el Palazzo della Ragione y seguimos viendo el Teatro alla Scala y en el mismo lugar y justo enfrente tenemos el Monumento a Leonardo da Vinci y acabamos con la Megalomanía en el cementerio de Milán. Aún me quedan siete fotos de Milán, aunque siempre es posible que deseche alguna así que esta será la última semana que pasaremos en esa ciudad y veremos mayormente fotos hechas por la noche, que siempre le da algo de encanto a los edificios. Después probablemente regresaremos a Birmania.
Esta semana la bicicleta fue una Oslo City Bikes que vi en Noruega y que es similar a las que hay para alquilar en otras ciudades europeas. Algún día, cercano o lejano, pasará a formar parte del Álbum de fotos de bicicletas.
En lugar de hablar de una Cerveza celebramos la Temporada de Bokbier con las ocho primeras que me he comprado y que vienen en una bolsa muy chula, por no mencionar que pagas solamente seis.
Fui a ver cuatro película al Cine y comenté la misma cantidad. Comenzamos con la película holandesa de marroquíes criminales Infiltrant, seguimos en la misma línea de película normalita y entretenida con Hector y el secreto de la felicidad – Hector And The Search For Happiness, seguimos con la fabulosa St. Vincent y acabamos de buen rollo con la fantástica Pride. A partir de esta semana entramos en modo de emergencia subjetiva y como muchos fines de semana voy a andar cabriando, la cantidad de película que comente dependerá de lo que tenga en la despensa y de como se presente la semana siguiente. Por ejemplo, el próximo fin de semana la cantidad más probable es de tres películas, aunque si el jueves consigo hacer una sesión doble es probable que suba el número a cuatro.
Aparte de la foto al día en Comida en fotos tenemos una colección muy limitada de fotos de lo que comí durante la semana porque al menos tres días no cené en mi casa:
Y así transcurrió la semana …
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Pride
Mi búsqueda de nuevas películas me tiene saltando entre seis multicines ubicados en tres ciudades distintas y si a eso le sumamos la ciudad en la que trabajo, no es rara la semana en la que me muevo entre cuatro ciudades, yendo de una a otra en tren y conociendo las ubicaciones de los cines y un montón de detalles sobre sus alrededores que cubren todo tipo de tiendas exóticas, lugares para comer o mercadillos. Así, en la zona sur de Amsterdam, las visitas al Pathé Arena las acompaño de escapadas al mercado que hay en esa zona y en el que encuentras productos que no veo por ningún otro lado. En otro de los cines de Amsterdam, el City, me gusta ir los sábados por la mañana a primerísima hora para ver las películas solo o en compañía de muy pocos. Debe ser el cine peor diseñado del universo, ya que el arquitecto estaba obsesionado con las escaleras y para llegar a cada sala es un festival de subidas, y si te toca en la sala 7, mejor estás en buena forma. Allí fue donde vi Pride, película que parece que se estrena en España el día después de Navidad aunque desconozco el título.Un julay que recién se la casca se va a Londres para salirse del armario y se junta con una peña de locazas que no veas
Un chaval de veinte años que tiene el gen del mariquitismo va de incógnito a Londres para participar en el Gay Parade. Estamos hablando de 1984, cuando la Thatcher repartía caña que no veas a mineros y maricones. El chaval acaba siendo adoptado por un grupo de locazas y todos se embarcan en una misión para conseguir dinero y ayudar a los mineros ya que ambos colectivos padecen de los abusos de la misma pelleja. Cuando acuden al pueblo escocés al que están ayudando y se juntan con la gente de allí, todos aprenderán algo de respeto del prójimo y tendrán un montón de situaciones hilarantes.
De nuevo los británicos nos enseñan que se pueden contar historias sencillas con mucha clase y estilo. Aquí tenemos un repaso a la historia británica y a una presidenta que fue como un cáncer para ese país y al mismo tiempo descubrimos un trocito desconocido de historia, nos reímos e incluso lloramos, ya que hay espacio para todo, con los abusos policiales, el Sida y la incomprensión a la que estaban sometidos los homosexuales. La película tiene un elenco gigantesco capitaneado en cierta manera por Ben Schnetzer que resulta ser el líder de los homosexuales, aunque el chaval que nos conduce a la película es George MacKay. Hay actuaciones épicas y legendarias a porrillo y entre mis favoritos tenemos a Bill Nighy que por una vez hace un papel sutil y que consigue robar el plano a todos los otros. Sirve además de contrapunto a la exuberancia de Imelda Staunton, la cual parece un maremoto y que no para en ningún momento. Entre todos, con un director que sabía lo que quería, un guión excelente y un elenco de película consiguen crear una obra intensa, divertida, emotiva y que te da que pensar. Si la veis doblada os perderéis los acentos, que los hay de todos los lugares del Reino Unido y que le dan a la película un toque exótico adicional.
Por descontado, no es cine para los miembros del Clan de los Orcos, aunque sí que debería ser obligatoria para los sub-intelectuales de GafaPasta. Fabulosa.
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St. Vincent
En el cine más de filmoteca y menos de multicines, el género de la comedia es algo como maldito. No hay prestigio alguno en hacer reír a la gente, en permitir que disfruten de una historia sencilla. Al parecer, si lo que quieres es demostrar tus superiores dotes como artistas, te montas un pallufo en el que hablen en tres idiomas como aquella del Tarantino o alguna movida sin sentido alguno en la que hay quince minutos de creación del universo como en la del The Tree of Life y así te trabajas tu reputación y jodes a los espectadores. La excepción a todo esto parece ser la comedia St. Vincent, la cual aún tardará un rato largo en llegar a España ya que su estreno está previsto para la segunda semana de diciembre e imagino que el título será el mismo que en la versión americana o como mucho, lo cambiarán en truscoluña no es nación.Un julay de padres divorciados le coge cariño al chiflado del vecino, el cual es más trasto y putero que Torrente
Un chaval se muda a una casa en barriada periférica después de que se separen sus padres y de chiripa acaba haciendo migas con el vecino, un señor raro y más raro que parece llevar una vida problemática con putas, carreras de caballos, comida basura y mucho alcohol. De alguna manera, la relación entre ambos los cambiará y de paso, iluminará las vidas de todos a su alrededor.
Aunque la venden como comedia, esta película tiene sus buenos zarpazos de drama. No es que le sobren o la estropeen porque es una auténtica pasada, un festival de arte del bueno encabezado por el todopoderoso Bill Murray, que aquí da una lección de como se tiene y se debe de actuar y que se merece una nominación al Oscar por esta película. Su personaje, un hombre que si miramos superficialmente es un puto perdedor pero que si nos molestamos en ahondar un poco en su vida resulta que no ha sido fácil y que dadas las circunstancias, ha hecho muchísimo más de lo que se espera de otros. A su lado y como complemento perfecto tenemos al joven Jaeden Lieberher, divertido en unos momentos, inteligente en otros y siempre con la mirada de un niño en sus ojos y recordándonos las cosas para que no se nos olviden. El director, Theodore Melfi consigue una historia muy sólida y entretenida que te emociona en algunos momentos, te hace reír y hasta puede que te arranque una o varias lágrimas que te negarás a admitir. Esta es un primera película y espero que siga por este camino, con personajes interesantes e historias entretenidas.
Tenemos cine para todos, casi siempre con historias absurdas y muchos efectos especiales y cine para aquellos que preferimos que lo importante sea el guión y los actores. Esta es una de esas películas, con lo que queda totalmente fuera del alcance de los miembros del Clan de los Orcos pero sí que debería estar en la lista de aquellos que se consideran sub-intelectuales de GafaPasta. Regálate una buena película y vete a verla.





















