Hay algo que no puedo comprender de los dioses que no existen. Nos dicen que son poderosos, que lo pueden todo, que tienen control sobre todo, que no hay nada que no esté en su mano y después lo que vemos es que no hacen nada por nosotros salvo cultivar mafias de parásitos para que los sirvan. Los monjes budistas no son mucho mejores que los presuntos tocadores de niños que nos acosaban en la infancia o los que inculcan la inmolación a jóvenees adolescentes estúpidas. Aquí los tenemos encochinándose con la comida que diariamente les dona la gente que vive en los alrededores y que firmemente creen que dando de comer a los monjes el Dios al que sirven les tendrá en gran estima. Lo realmente triste de esta foto no es lo que se ve, un montón de monjes bien cebados aprovechándose de unos pobres desgraciados, lo triste es que en la puerta de este monasterio había gente pidiendo, escuálida, en los huesos y eran totalmente ninguneados tanto por los monjes como por los que traían comida y aún más triste era ver lo saludables y gorditos que estaban los perros en el monasterio. No puedo respetar a ningún Dios que tolera y consiente cosas así.
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Buscar sin encontrar
Este fin de semana tenía pensado ir al cine cuando noté que la alerta amarilla que había anunciado el KNMI (o instituto de meteorología holandés) se iba a cumplir sobre mi tejado exactamente a la hora a la que debía salir e iban a caer baldes y más baldes de agua en un rato, haciendo imposible la visita al cine. En su lugar opté por quedarme atrincherado en el chabolo y rastrear la red en busca de blogs interesantes. Empleé dos horitas de mi vida a la casa y captura de algún lugar creativo e interesante que añadir a mi menguante lista de bitácoras para leer y triunfé a lo grande si definimos este evento como el no encontrar ninguno. La desgana, la pérdida de originalidad y la falta de contenido creativo en la red es angustiosa. Hemos pasado de unos años en los que la gente inventaba y fabricaba mundos y universos paralelos como si nos faltaran unos pocos minutos para que acabe la historia de la humanidad a la comodidad y la estupidez que han traído las redes sociales DosPutoCerolo. Crear un blog, una bitácora, un diario personal o como lo queráis llamar es (y era) un ejercicio individual e intenso, una prueba a la que te sometes a ti mismo, en la que has de determinar el tema, el asunto o la bobería que quieres contar, la has de plasmar en palabras, has de darle forma y sentido a todo en un texto que usualmente escribes con ganas y tiempo, en la intimidad, separado de otros mundos y que finalmente dejas caer en un lugar sin enlace alguno con el universo más conocido y al que puede llegar cualquiera que navegue por Internet. Esa es la diferencia principal de un blog con cualquiera de los otros medios sociales. Es abierto, es público y es asíncrono. No requiere imponer su contenido a otros, no busca crear una cadena que acabe como tendencia mundial entre cuatro pollabobas y lo único que conlleva es la satisfacción personal de aquel que lo crea y de aquellos que se molestan en leer la reflexión y comentar algo. Esta interacción, este juego entre humanos, este intercambio (sub-)intelectual es lo que se está perdiendo. Ya no nacen bitácoras personales, no hay un espacio de cultivo en el que la gente se lance a desvariar y es cuestión de tiempo que las pocas que van quedando se conviertan en guetos marginales que acabarán por desaparecer. Una de las pocas excepciones está en el sub-mundo de las bitácoras de recetas de cocina. Las hay por millones, por billones y probablemente por trillones, pero si te pones a husmear y excarvar en ellas, te encuentras que originales, originales, hay un par de ellas y el resto se limita a repetir una y otra vez la misma receta. Buscas algo que quieres cocinar y te encuentras que los veinte primeros resultados son la misma receta, repetida, tripitida y n-repetida. Es el universo de la uniformidad, lo variado no mola, la especie humana parece que en el momento en el que hay más seres en el planeta, se alerda y contrae la originalidad, la curiosidad y la creatividad que nos llevó a dominar la Tierra. Igual estamos llegando a nuestra última hora.
Repit, lo que ha triunfado es el fritango y la sobre-exposición. Ahora todos quieren que los sigas, que seas sus amigos, que te guste todo lo que ponen en un flujo incesante de basura aliñada con bazofia. Así, ahora todos tienen cientos si no miles de amigos, en complejas nubes y siguen las mismas pautas estúpidas y absurdas de los pájaros cuando vuelan en grupo, creando formas en el cielo y siguiendo a alguien sin saber muy bien por qué. En esas bandas, lo que predomina no es el crear algo interesante y que te desafíe intelectualmente, es seguir la corriente del momento, que hoy puede ser meterse con fulanito por aquello que dijo en un momento desafortunado, criticar a zutanito por envidia o por puro placer y engancharte al carro del día para no sentirte fuera de la manada. Da pena.
Hace tres semanas, justo antes de irse de vacaciones, el Moreno me comentaba flipando como ya tiene casi ochocientos amiguitos en su CaraCuloLibro, el cual usa para relacionarse con fotógrafos de naturaleza holandeses. Lo más increíble es que entre esa cantidad, no hay un solo amigo real, son todo gente que usa para averiguar lugares en los que puede haber alguna oportunidad fotográfica. Le importan un carajo, se la traen al fresco y usa esta masa de gente como su particular fosa marina en la que pesca. Algunos de los que están ahí, por lograr el ansiado me gusta, están dispuestos a todo y estúpidamente, le hacen todo el trabajo de campo, pasan horas rastreando los bosques y campos holandeses buscando pájaros para que los cuatro o cinco cazadores en ese grupo puedan ir a hacer la foto y les agradezcan su trabajo. El Moreno es la excepción en mi universo y ni siquiera tengo claro que lo sea, ya que no tengo amigos activos en el CaraCuloLibro. No es el tipo de gente que me gusta, me divierte o me interesa. Yo soy más de saber lo menos posible de los demás, de dejarlos vivir sus vidas sin enterarme de nada y de esperar a que nos veamos para que me lo cuenten todo y por todo espero que sea lo mejor de lo mejor ya que la escasez de tiempo juega en su contra.
En fin, que seguiré la búsqueda. Quizás encuentre algún lugar que realmente merezca la pena leer …
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Estupas en el Maha Ganayon Kyaung
En otro rinconcito del monasterio de Maha Ganayon me encontré con un montón de estupas pequeñas. Me dio la impresión que era algún tipo de cementerio, aunque igual estoy equivocado. Creo recordar que en Camboya también hacían este tipo de monumentos en los cementerios o al menos en los lugares en los que querían recordar a los muertos. Las estupas se veían relativamente bien cuidadas. Todo esto está dentro del complejo que conforma el monasterio, el cual tiene un montón de edificios y que resulta muy diferente al estilo que hay en los cristianos.
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La semana pasada en Distorsiones
Este es el tiempo de las Comilonas veraniegas y algunos de mis amigos huyen del país para evitarlas. Este año los platos vienen con estilo tailandés. Y siguiendo con el tema, tuvimos más Comida y jardín aunque en este caso yo no cociné sino que fuimos a encochinarnos en Amsterdam.
Arrancamos la semana con una preciosa Vista de Mandalay desde la Nan Myint Saung y seguimos con una foto del Palacio Real de Mandalay y fuimos en dirección hacia Amarapura para ver el monasterio Bagaya Kyaung y paramos a ver un Buda recostado en el Maha Ganayon Kyaung y acabamos en el Interior de un templo en el Maha Ganayon Kyaung. Todavía seguiremos unas semanas más en Mandalay y después, si se acaba la caló y puedo procesar fotos de nuevo, saltaremos brevemente a Europa y si no, llegaremos a uno de los platos extra, super fuertes de Birmania con Bagan, un lugar sencillamente increíble.
Acompañando la serie de Mandalay descubrimos a esta Mujer llevando cosas sobre la cabeza
Esta semana conocimos la Cerveza Chang Classic, la más popular en Tailandia y que aunque se puede beber, está claro que les faltan unos cuantos cursos antes de que puedan hacer productos con el nivel y la calidad a los que estamos acostumbrados en el centro de Europa.
Fui al Cine a ver dos películas porque no hay nada de nada en la cartelera. Intenté repetir cierto drama que he visto tres veces pero es que cada vez que reservaba la entrada, declaraban una alerta amarilla por tromba de agua y me jodían el plan y eso que de lo que se trataba era de traer más agua al país con una buena llorera. Lo volveré a intentar esta semana. Por suerte tengo una despensa de títulos y comenté cuatro películas. Comenzamos con la puta mierda del copón de Sex tape: Algo pasa en la nube – Sex Tape, seguimos con la pasable sin más The Double, la cosa mejoró un poco con The Homesman y acabamos meneando la cadera y la cintura con Step Up: All In.
Sigo en racha y cada día en Comida en fotos hay algo nuevo. También tenemos el resumen semanal:
Y así transcurrió la semana …





















