Esta épica inmersión comenzó en El zoo de los tiburones tigre, primer día, primera parte
Vuelvo a repetir que esto está petao de tiburones a corta distancia, así que truscolanes y ansiosos abstenerse y si se van a quejar, que sepan que les borro los comentarios y me quedo tan a gustito, que el blog es mío y no recuerdo haber cedido la capacidad de determinar el contenido a terceros, cuartos o incluso quintos. En esta ocasión la musiquilla es la canción Pirates of the Caribbean Suite: Part 2 en su versión en vivo con una orquestilla y la música esta la escribió el genio de Hans Zimmer, que no me extraña que con la gran ignorancia que hay ni sepan quién es pero seguro que les suena de oírla en los pasillos del hipermercado.
Esto es super-hiper-mega sencillo, una sucesión de acercamientos de tiburones tigres a nosotros, rondándonos por encima, por los lados, por detrás. Cuando los tiburones están muy cerca, no es que estés drogado, freno la velocidad para paladear esos momentos. Para aquellos que crean que aquello es super-hiper-mega peligroso, fíjense en la abundacia y alegría de pececillos que están en la zona con total indiferencia a los tiburones, que eran un montón. Alrededor de los tres minutos y medio hay uno que pasa por encima mío que fue fabuloso, o dos, que después de ese vino otro o era el mismo de vuelta. El cachondeo total empieza a los cuatro minutos y medio, cuando nos vamos y todos los tiburones están dando vueltas encima de nosotros y llegas a pensar que a lo mejor se piensan que las cabezas de atún eran las tapas y nosotros somos el plato principal. En mi caso, yo iba literalmente pegado al fondo, que así solo tenía que controlar los lados porque me puse debajo de otro por si atacaban por arriba. Aunque pueda parecer absurdo, tenemos otro vídeo más con la salida del lugar, que fue con la escolta de todos los tiburones.
La inmersión acaba en El zoo de los tiburones tigre, primer día, tercera parte




























