En lo que va de año, que es poco, ya he acudido a dos pre-estrenos sorpresa con películas de Daniel Radcliffe o ese que conocemos mejor como Harry chapaPotter, contando la que voy a comentar. Como ha elegido el camino alternativo, lo vemos poco pero de la bandilla de chamos de Hogwarts, sigue siendo de los que sobrevivieron a aquel colegio que era casi tan dañino como el Internado, ese en el que estudiaba el galleguiño favorito de Virtuditas. Esta segunda película está basada en hechos reales como se dice siempre. Se trata de Escape from Pretoria y al parecer en España va directa a ventas y streaming en abril con el fastuoso título de Fuga de Pretoria y el subtítulo de truscoluña no es nación.
Un puñado de julays se escapan del treno con ayuda del primo-hermano del Güaca.
En la Sudáfrica del Apartheid hay también blancos luchando contra ese sistema de discriminación racial y la pasma trinca a unos que habían puesto unas bombitas de juguete en la ciudad y que al explotar lanzaban panfletos contra la discriminación y el gobierno. Les cae una condena de-qué-te cagas en una cárcel para blanquitos y los chamos nada más entrar se emperran en escapar. El plan que organizarán es haciendo réplicas de las llaves de los carceleros en madera, aprovechando el taller de marquetería, corte y confección que tienen.
Esto es viajar muy para atrás en el tiempo, al milenio pasado cuando estas cosas pasaban en el mundo, aunque si nos das tres semanas, estas cosas van a volver a pasar pero que prontito. La historia es muy entretenida y el plan es tan ridículo y absurdo que cuesta creer que esto llegó a suceder en realidad. Entre los flipes de aquella cárcel estaba que por la noche, dejaban a un carcelero dentro y el resto se iba a casita, aquello era un cachondeo. Daniel Radcliffe está fabuloso, eso sí, le deberían haber dado la hormona del crecimiento porque es chiquitito como la última de las muñecas rusas. En muchos momentos le roba planos Daniel Webber. Curiosamente, es una película contra el racismo con un elenco en el que prácticamente no hay negros, o eso que ahora se llama con tanta alegría personas-de-color, ofendiendo al resto porque yo por más que me miro veo color en mi piel y ellos dicen que yo soy blanco. La película incrementa la tensión según nos acercamos a la fuga y toda esa secuencia es fabulosa. Una vez salen de la cárcel y son libres, como siempre, tiramos de epílogo contándonos lo que fue de sus vidas.
Si eres un miembro del Clan de los Orcos, seguramente esto no es para ti. Puede gustar a los menos exigentes de los sub-intelectuales con GafaPasta.