Si pagas por ver la catedral, la visita incluye el acceso al claustro, construido entre los siglos XIV – XV (equis-palito-uve y equis-uve). Es de estilo gótico y absolutamente espectacular. En alguna otra foto veremos los azulejos de la parte de arriba. También anexo a este claustro está el museo del Tesoro.
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Prácticamente al final de la semana de buceo
El relato comenzó en Desde Utrecht a Guraidhoo
Al contrario que todo lo malo, que nunca se acaba, lo bueno parece venir en dosis breves y mi semana de buceo llega al último día completo de buceo, aunque empotraré una inmersión más en la mañana del día que me voy hacia la capital para esperar el avión que hará el primero de los segmentos de mi regreso. En este último día, todos sabían que yo quería ir a bucear por la mañana a primerísima hora a Kandooma Thila, el sitio en el que siempre vemos un montón de tiburones. Se apuntaron tres más, lo cual me preocupó un poco porque dos no tienen la experiencia para bajar allí pero nos dividieron en dos grupos y a los novicios los pusieron con uno y se quedaban flotando por encima de nosotros. También adelantaron en media hora la salida para aprovechar la marea. A las ocho estábamos prácticamente a punto de entrar en el agua y seguramente Genín ni se había acostado ya que para él debía ser las cuatro de la mañana. Bajamos y cuando el día anterior aquello estaba petadísimo de tiburones, hoy no había corriente y tampoco muchos tiburones, solo un par de decenas. Sobre nosotros sobrevolaban las águilas marinas moteadas pero demasiado alto salvo por una que estaba jugando con las corrientes e hizo un espectáculo fantástico frente a nosotros. En la parte de la inmersión en la que llegamos a la estación de limpieza de tiburones, había una fila de unos siete tiburones que cuando les llegaba su turno, abrían la boca para que los pececillos les limpien los dientes mientras por detrás hay otros esperando, un flipe que no veas. Me recordó que a mí me limpian mi dentadura el lunes por la tarde, después de regresar el domingo por la noche. Después de salir, fui a desayunar y hoy cambiaron el desayuno de huevo frito, tostadas y salchichas por uno más típico del país, con unas tartas finas, una tordilla francesa y un mejunje hecho de cebolla, coco y atún de lata. Estaba riquísimo. La segunda inmersión fue en Loshfushi Kandu, en donde también había estado y allí vi varias morenas, varias tortugas, un pez Napoleón gigantesco que me dejó acercarme un mo?ton y unos bancos de peces espectaculares.
Después de regresar el plan era ir a almorzar pero por ser viernes al parecer todos los negocios cerraban unas horas entre el mediodía y las tres o las cuatro de la tarde, así que nos tuvimos que joder pero en el hostal nos hicieron algo para matar el hambre. La tercera inmersión fue a un lugar nuevo, Dhandi Giri, otra especie de pináculo sumergido. Flipé con los corales, en ese no se han muerto y el sitio es precioso. Vimos un pez hoja, que son siempre fascinantes, un pulpo que se escondió, alguna morena y entre los corales, millones de pececillos pequeños, todo un espectáculo. Buceábamos con uno que solo tiene trece inmersiones y que el pobre lo de la flotabilidad lo lleva fatal. Cuando salimos me estaba diciendo que en algunos sitios el agua estaba turbia y le expliqué que él con su meneo de aletas era el que estaba revolviendo la arena del fondo marino del agua del mar, que el agua no estaba turbia hasta que él pasaba por allí. Preferí no decirle que en varias ocasiones golpeó y rompió algún coral. Yo acabé por alejarme de él porque me estaban dando ganas de ahogarlo en el agua.
Después de la tercera, apalabré mi transporte a Male para el día siguiente, confirmé que bucearía con ellos por la mañana y me di mi paseo habitual por la isla, que ya todo el mundo me conoce y me saluda. Después fui a cenar. Ya solo me queda la inmersión de la mañana y se acaba la parte divertida de las vacaciones.
El relato continúa en Despidiéndome de los tiburones en Kandooma Thila
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La semana pasada en Distorsiones
Tras una semana en la que no he parado de bucear y de la que he acabado completamente agotado vuelvo a la normalidad de las guerras laborales y la semana pasada estuvo completamente dedicada al relato del viaje, el cual comenzó en Desde Utrecht a Guraidhoo, que yo debo ser disléxico-del-coño porque siempre escribo Guriadhoo, que por alguna razón que desconozco, mi cerebro acepta como la versión correcta. Seguimos con Tiburones y mantas en Guraidhoo, el tercer episodio fue El día de las morenas y las tortugas y nos quedamos en Buceando con tiburones y águilas marinas moteadas. Faltan dos capítulos ya escritos que aparecerán esta semana y el relativo al viaje en avión que aún tengo que escribir.
En Oporto vimos una Vista de Oporto con la Torre dos Clérigos, seguimos con la Sé do Porto, la catedral de la ciudad, seguimos con el Paço Episcopal do Porto y en la misma barriada tenemos el Pelourinho do Porto.
Por razones humanitaras bien obvias, no fui al cine durante la semana pero por aquí comenté cuatro películas, comenzando con Pesadilla en Elm Street – A Nightmare on Elm Street, un viejo clásico, seguimos con el documental Amazing Grace, la tercera fue la sosa película holandesa Kapsalon Romy y la película Luce.
Por huelga de personal en la cocina, no hay fotos de comida.
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Luce

Esta película consiguió intrigarme con el trailer, que creo que vi una vez en una visita a Amsterdam. Una especie de movida entre profesora y alumno en la que ambos se acusan de todos y juegan a manipular a los demás para sus propios intereses. El trailer está muy bien hecho pero por desgracia, la película no está a la altura del mismo y se desinfla muy rápido. Se trata de Luce y creo que jamás de los jamases se estrenará en España, ni siquiera con la soberbia traducción al español de truscoluña no es nación.
Un julay malcriado se ensarza en un rifirrafe con una profesora negra del insti y es fantástico haciéndose la víctima.
Resulta que en un instituto, un niño negro adopado por padres blancos y que viene de uno de esos países en guerra de África, comienza a tener problemas con una profesora que avisa que el chiquillo ese es rarito y quizás sea un malaje que no veas, ya que el chaval escribe unos trabajos para el colegio en los que se le escapa el ramalazo de criminal. El chaval es un maestro de la manipulación y conseguirá volver a todo el mundo en contra de dicha profesora, que verá como su vida, tal cual la conoce, se va a tomar por culo.
La película tiene un buen inicio pero pierde velocidad y termina siendo algo aburrida por la lentitud tan grande con la que avanza. Al principio era una historia de un chaval que ha tenido una segunda oportunidad en su vida pero según vamos viendo de lo que es capaz, le vamos perdiendo la admiración y al mismo tiempo, el director va echando el freno de mano y cosas que se podrían haber finiquitado en una escena de veinte segundos se transforman en tres minutos de película y para sobrevivir a los mismos hay que pellizcarse un montón. El otro problema es que el chaval carece de carisma, es un actor demasiado del montón y para ese papel necesitaban a alguien que atraiga a los espectadores y los ponga de su lado haga lo que haga. La mediocridad no siempre es una ventaja. La traca final me pareció excesiva, se les fue el santo al cielo con las boberías y lo peor es que las dejan caer a un ritmo lentísimo.
Esto se lo pones a un miembro del Clan de los Orcos y te quema la sala del cine. Parece que a muchos sub-intelectuales con GafaPasta les gusta pero en mi caso, se quedó como una película muy sosa.









