No sucede con frecuencia que entre en el WordPress de mi blog, pulse el botón para Añadir nueva entrada y me quede en blanco. Por lo general macero las ideas durante horas, días, semanas o meses pero en ocasiones, todas las que están en diferentes estados de creación se esconden y me tropiezo con una especie de bloqueo que resulta difícil de sortear. Por suerte, tras comenzar a escribir, una de las cosillas que andaban escondidas se decidió a dar la cara.
El domingo acabé mi primer árbol en Duolingo. Terminé por completo el árbol de italiano desde inglés. Me ha tomado un tiempo larguísimo pero lo conseguí y lo culminé con todas y cada una de las lecciones en color naranja, o sea, convenientemente repasadas. En la jornada final, sabiendo que ya casi lo había logrado, hice un pequeño esfuerzo y concentré la cantidad de ejercicios que habría hecho en tres días en uno. Al acabar, llegó el momento de decidir. Hacia donde ir ahora … qué nuevo idioma quiero o debo aprender.
Tras años en los que estudiar un idioma me parecía algo poco divertido, Duolingo ha cambiado mi visión y ha ocupado el lugar del juego favorito en el móvil o en el iPad. Cuando quiero matar un rato, me hago unos niveles. Tras llegar a ese instante en el que sabes que todo ha terminado, pensaba en el camino recorrido con el italiano. Lo comencé porque me parecía una lengua hermosa y sigue gustándome. No tengo miedo a hablar en ese idioma y meter la pata y sigo yendo a clases aunque ahora se han convertido más en hora y media de charla en italiano con algún ejercicio, no aprendemos demasiada teoría ya que la conocemos toda y nos dedicamos a la práctica, al menos el profesor y yo, ya que de los colegas que llevan yendo cuatro años a clase conmigo, algunos parece que no se les ha pegado nada.
Al final y sin haber decidido aún por donde iré, he añadido varios árboles para investigar. He comenzado con Portugués para españoles, Alemán para españoles e Italiano para españoles, este último usando los atajos para seguir practicando. El portugués me gusta, pero las voces que han puesto en el programa son terribles, suenan demasiado a computadora de los noventa que no sabe decir las cosas o directamente no se entiende lo que dice. El alemán lo estoy sondeando porque mis colegas en Holanda me dicen que es un idioma más práctico para moverte por el centro de Europa. Me sorprende que es mucho más distinto del holandés de lo que esperaba. Creo que voy a añadir tanto el portugués como el alemán desde el inglés para ver si en ese idioma los errores y la pronunciación están más trabajados que desde el español. Con el español escrito y hablado de cuando en cuando, el inglés que sufre por la invasión de los otros idiomas, el neerlandés que ninguneo y el italiano que adoro, mi cabeza tiene en algunos momentos un exceso de preposiciones y ya noto que no solo uso las erróneas sino que saltan entre idiomas fuera de control. Pese a este pequeño problema, aprender idiomas es divertido y práctico.












