Una de las cosas realmente exóticas que hice en el lago Inle fue ir al Complejo de aguas termales Hu-Pin. Llegar fue una aventura, combinando barco, canales estrechos y caminar algo más de un kilómetro por una carretera por donde no pasaba nadie. Al llegar al complejo, un solo empleado y yo. Me enseñó el lugar, me cobró y me dejó a mi bola. En las taquillas, las hormigas eran legión y tenían más arañas que traidores truscolanes en España. Eso no me detuvo y me lancé a ese agua verde que al parecer tiene propiedades mágicas y maravillosas y al salir me sentía mejor persona y veía el universo en technicolor y tres o cuatro dimensiones. Después de acabar con mis baños curativos, me duché en unas duchas petadas de hormigas y arañas, me cambié y regresé andando a mi bote. Toda la experiencia rondaba los más altos niveles de frikismo que se puede esperar uno de unas vacaciones exóticas y aún así, si vuelvo a pasar por allí vuelvo a visitar estas épicas y legendarias aguas termales Hu-Pin.
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Tesoros del Shwe Inn Tain
Lo repito una y otra vez porque sé que no cala. El budismo, como cualquier otro timo del tocomocho que se hace llamar religión, es bien al fondo una manera de acaparar riquezas y engañar a lerdos y acarajotados. Aquí en Europa los vemos con sus ropas de color naranja, sin zapatos o con cholas de playas y tenemos esa visión idealizada de pobres que solo buscan el extender la fe pero a las pruebas que hemos visto hasta ahora me remito. En el monasterio y templo de Shwe Inn Tain está la sala de la imagen, toda petada de oro, plata y joyas. Es una gran exhibición de como ese Dios es más mejor que los demás porque tiene más riquezas. No me pregunten que hace la especie de bañera de la foto en ese lugar porque no tengo ni idea.
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La semana pasada en Distorsiones
La semana transcurrió con el relato del fin de semana en Nápoles. Comenzó en un Viaje a trompicones a Nápoles, continuó con El museo arqueológico y paseando por debajo de Nápoles, después tuvimos una Ronda de iglesias y arte en el centro de Nápoles y nos quedamos Visitando Nápoles el día del ensayo del diluvio universal. Esta semana terminaré el relato.
Como sucede siempre en los meses obscuros, tuvimos el resumen con Las fotos más populares en mi flickr durante enero también conocido como el resumen de más de lo mismo.
En el lago Inle, vimos a unas Mujeres de la tribu Pa-O en el mercado de Inthein, después vimos unos Niños llegando al colegio en Inthein, vimos El chico en la carreta, vimos En lo alto de la colina el monasterio Shwe Inn Tain y finalmente nos vimos Llegando a la Shwe Inn Tain
Recuperé algo el ritmo de Cine, aunque mucho menos de lo esperado y fui a ver cinco películas y en la bitácora comenté cuatro. Comenzamos con la entretenida The Taking of Deborah Logan, continuamos con la entretenida pero nada especial El destino de Júpiter – Jupiter Ascending, seguimos con el drama histórico neerlandés Michiel de Ruyter y acabamos con Noche en el museo: El secreto del faraón – Night At The Museum: Secret Of The Tomb. Hasta este domingo ya he visto veinte películas durante el 2015.
Aparte de las fotos nuevas en Comida en fotos tenemos el resumen de lo que entró en mi estómago producido en mi casa:
Y así transcurrió la semana pasada …
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Noche en el museo: El secreto del faraón – Night At The Museum: Secret Of The Tomb
Una de las cosas que tienes que tener claras si quieres ir a ver doscientas películas cada año al cine es que no todas pueden ser obras maestras y en ocasiones te tienes que conformar con cosas entretenidas y en otras te toca un pallufo. Por eso, aunque cuando fui a ver hace unos años Night at the Museum – Noche en el museo y Night at the Museum: Battle of the Smithsonian – Noche en el museo 2 no me parecieron gran cosa, tampoco me disgustaron tanto como para evitar la tercera parte y en el caso de esta última, tenía el incentivo de la última actuación de Robin Williams, con lo que sentía que la debía ir a ver por el. La película es Night at the Museum: Secret of the Tomb y se estreno en España en navidades con el título de Noche en el museo: El secreto del faraón y dudo que siga en cartelera.El julay de siempre viaja a Londres con sus colegas para cabriar en otro museo
Al parecer la magia que hace posible que todas las piezas expuestas en el museo de Nueva York cobren vida por la noche está en una tabla egipcia que se está escoñando. Para intentar buscar una solución, el guardián nocturno y alguno de sus amiguitos van al British Museum y allí vivirán una noche aventurera en un entorno nuevo y en la que por fin todos asumirán que son amigos para siempre.
Quizás porque entré con unas expectativas muy bajas la película resultó entretenida. Por supuesto es más de lo mismo pero tanto en el guión como en las actuaciones de todos los protagonistas había un aire a cierre, a punto y final de la trilogía que le dio cierto encanto. En la última escena de Robin Williams, que resulta ser la penúltima, te emocionas cuando lo ves congelarse por última vez al llegar el día y sabes que ese es el punto y final, que no veremos más películas suyas. Ben Stiller no hace mucho esfuerzo y repite su habitual personaje chorra simpático al que todo le pasa y entre las nuevas incorporaciones, tenemos a la fabulosa Rebel Wilson que nos regala otro de sus personajes histrionicos. También destaca en el grupo Skyler Gisondo que hace de adolescente desbocado y que igual resulta uno de los actores que veremos en las próximas décadas a tutiplen. La película se mueve en el mundillo de las bromas esperadas, los golpes que todos sabemos que llegarán y en ningún momento arriesgan, algo que les funcionó muy bien.
Es cine de entretenimiento sin más. Perfecta para una tarde acompañado de todo el Clan de los Orcos o incluso para una sesión en casa en un día en el que no quieres castigarte a ti mismo con algún dramote finlandés infumable.





















