Tras el retonno, que expliqué detalladamente en Hacia el norte y superadas las navidades, entramos en el tercer año de pandemia podemita y truscolana. En mi caso, el nuevo año me pilló celebrando los Dos mil seiscientos días de constancia en el Duolingo. Volvimos a flipar con las marujas de la zona del final de la playa Grande en las Canteras, que definitivamente no está en el lado de la Isleta ni en el de la Cícer. La competición anual por el comentarismo terminó el ciclo del 2021 en No digas que no hubo un comentario y el ganador absoluto es Genín.
En Koh Tao, vimos una Panorámica de una de las bahías en Nang Yuan y Koh Tao vista desde Nang Yuan y subimos a la cima de uno de los islotes para ver Los tres islotes de Nang Yuan y acabamos con una Playa de arena blanca e islote.
Sabiendo que los Cines neerlandeses están cerrados, fui a ver dos pelis en Gran Canaria antes de regresar y por aquí comenté tres porque hay que gestionar la escasa despensa para estirarla y tratar de conseguir que me llegue hasta la reapertura de los cines, que aquí arriba llevan más de un mes cerrados. Entre las películas que comenté está el fabuloso documental 100 días con la Tata, la caca de El lodo y la comedia algo floja Mamá o papá. Aproveché para colar una serie de televisión, la fabulosa Fundación – Foundation.
Regresa la comida que sale de la cocina y el congelador de mi keli:

Pastéis de nata 
Garbanzada 
Yogur griego casero 
Castañas asadas 
Donuts 
Jambalaya 
Churros 
Pannenkoeken 
Spaghetti con salsa de carne en la olla exprés 
Empanada de atún y huevo duro
Y así transcurrió la semana del regreso.










